viernes, 10 de julio de 2015

ANSIEDAD EN LUGARES PUBLICOS



Lic Monica Arcas


Las personas que sufren crisis de pánico suelen desarrollar en un alto porcentaje miedos a desplazarse fuera de lugares que consideran “seguros” ante el temor de experimentar una crisis de ansiedad y que no pueda refugiarse, salir o ser asistido en lo inmediato, esa sensación de desvalidamiento subjetivo es lo que conocemos como agorafobia, en el momento en el que el paciente experimenta síntomas de activación neurovegetativa (taquicardia, sudoración fría, sensación de desmayo, ahogo, tensión interna con sensación de vacío en la zona del estomago entre otros síntomas que se producen) inmediatamente la mente genera una serie de pensamientos erróneos de experimentar una situación de peligro que lo puede llevar a descomponerse o tener una crisis de hipertensión, acv u otras situaciones límites no pudiendo lograr recuperarse en lo inmediato ya que el estado de miedo genera el aumento de la hiperventilación y por ende mayor sintomatología, aquí se produce un cambio en la creencia de la persona, porque muchas veces tienen información previa dada por su terapeuta que el desarrollo de la ansiedad no es peligrosa pero si produce mucho malestar, no puede aferrarse a este dato, sino que el malestar sintomatológico muchas veces lo controla al sujeto.

La crisis de angustia se define como “la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, iniciados bruscamente, que alcanzan su máxima expresión durante los primeros 10 minutos en los que se evidencian algunas expresiones somáticas como palpitaciones, sudoración, ahogo, opresión torácica, náuseas, vómitos, escalofríos, sofocaciones, atragantamientos, parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo), además de un profundo miedo a morir o a perder el control y enloquecer. El desarrollo de la agorafobia es muy incapacitante, es por ello que en la atención del paciente panicoso es importante evaluar precozmente con escalas no solo el nivel de ansiedad que tiene y sus comorbilidades, sino los espacios que se puede desplazar solo y/o acompañado y aquellos que evita que le despliegan mucha ansiedad, para desarrollar una estrategia personal con los datos recabados y realizar la desensibilizacion gradual, es decir ir exponiéndose gradualmente y trabajando con el terapeuta esas experiencias donde se deben detectar las creencias disfunciones, la experiencia emocional que ha tenido así como el desarrollo de síntomas si los hubiera y los métodos adecuados para neutralizar los mismos, ya que esta experiencia que se irá repitiendo hasta extinguir los síntomas permite al terapeuta identificar los posibles conflictos que subyacen a la sintomatología.

La agorafobia se presenta habitualmente en la franja de edad que va de los 20 a los 30 años y con mayor frecuencia en el género femenino, en una proporción de dos a uno. Esto es válido para todas las patologías de ansiedad, porque el varón consulta más tarde, muchas veces por la insistencia familiar, y también que son más proclives a “solucionar” la ansiedad con el alcohol y/o abuso de sustancias (cannabis).
La evolución de la enfermedad es irregular y a veces es cíclica, aparece y desaparece por episodios. Es por ello que requiere no solo la medicación sino el actuar de un psicólogo especializado en trastornos de ansiedad para trabajar las problemáticas subyacentes como ser duelos no elaborados, los estados de dependencia emocional, miedo a tener más responsabilidades, separaciones, y también situaciones vividas de traumas psíquicos donde la persona estuvo sometida a situaciones de violencia psíquica y/o psíquica, es por ello que la acción de tratar a través de la terapia cognitiva, no solo mejora los estados de ansiedad sino que consigue que la persona tome insight (comprensión) de su patología y de los sucesos que la han afectado y de qué manera mejorar su autoestima y el desarrollo de la asertividad.

 La psicoeducacion junto con la consolidación de la alianza terapéutica con el paciente donde este cuente con la confianza de su terapeuta y se lleve a cabo las pautas marcadas por este en el tratamiento consolidando el habito de las técnicas de relajación (respiración controlada abdominal, técnicas de tensión y relajación muscular, meditación) mejorara eficazmente el cuadro, de igual modo tratar al núcleo familiar para que comprenda al paciente pero que no tenga una actitud de generarle dependencia porque muchas veces en la clínica uno ve pacientes que han sido desde chicos muy sobreprotegidos teniendo internamente la autoimagen de fragilidad e incompetencia, es por eso que se necesita también interconsulta con los más allegados que no solo proporcionan datos útiles para el tratamiento sino que deben ser colaboradores activos del mismo.




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