miércoles, 6 de noviembre de 2019

QUE ES EL DETERIORO COGNITIVO LEVE SU DIFERENCIA CON LA DEMENCIA

Cuando hablamos de deterioro cognitivo leve, se refiere a un déficit cognitivo, que si bien es leve este deterioro no es definitivamente explicado por el envejecimiento normal del cerebro e implica que la persona está presentando alteraciones en la vida cotidiana que obligan a ser evaluada.

Se trata de alteraciones cognitivas que no están directamente asociadas a la edad de la persona. Pero en la medida que una persona envejece comienza a tener alteraciones en cuanto a la velocidad de procesamiento de la información, mayor lentitud pero esta declinación no es patológica sino producto del envejecimiento normal del cerebro (deterioro cognitivo asociado a la edad), por lo tanto no patológico. Pero también hay que decir que el DCL no es equivalente a demencias. Esta dentro de una franja donde no es un estado normal del cerebro ni llega a una demencia. No todas las personas que presentan DCL terminan en demencias tan solo en un porcentaje que está dentro del 10% de los pacientes lo desarrollan.

El deterioro cognitivo patológico si es un indicador de inicio de una patología neurológica severa tal como el Alzheimer, Enfermedad de Parkinson  u otras demencias (vasculares)

Hay diferentes tipos de deterioro cognitivo leve con características definidas entre ellos encontramos:

1)  Pacientes con déficit amnésico (ligera pérdida de memoria) otras funciones ejecutivas sin problemas.



2)  DCL amnésico con otras áreas afectadas: No solo está afectada la memoria, sino que presenta dificultad en la atención sostenida, concentración y dificultad para la resolución de problemas. Pero todas estas áreas son de baja intensidad



3)  DCL sin problemas de memoria pero afectadas otras funciones cognitivas como ser la atención, concentración, alteraciones en el lenguaje, cálculo, resolución de problemas pero todas estas funciones son de baja intensidad.



Para evaluar estas funciones se utilizan baterías neurocognitiva en donde se evalúan las funciones ejecutivas, su velocidad de procesamiento, los diversos tipos de memoria, de atención y concentración. Para establecer un DCL se detecta un déficit en la capacidad cognitiva, sea que la detecta la persona, su psicólogo, un familiar que observa alteraciones en la capacidad de concentración, atención, memoria, pensamiento, lenguaje, y esos declives son luego un observable en las pruebas neurocognitiva, y en primer lugar detectables en un mini mental.

En la evaluación de las demencias también se evalúa las funciones ejecutivas  tales como memoria, atención, concentración, velocidad de ejecución, lenguaje, también praxias y gnosias, pero la diferencia radica que en el DCL si bien hay alteraciones, no producen en la persona una alteración significativa de su funcionalidad global, la persona puede seguir trabajando en actividades salvo aquellas muy específicas donde no pueda sostener una determinada función, pero hay capacidad para poder desarrollarse en incluso poder aprender determinadas tareas, esto en las demencias es muy dificultoso cuanto nula muchas veces, por ejemplo las personas con trastornos neurológicos graves como ser la demencia por Alzheimer tienen la dificultad para poder comprender  y manejar el dinero, orientación espacial, es por ello que suelen perderse en la calle, esto no aparece en el DCL, sino que en este último aparecen deterioros leves en la fluidez verbal, en la memoria por ejemplo. El DCL es observado con frecuencia en personas con trastornos psiquiátricos de ansiedad y depresión, así como en el uso abusivo en años de benzodiacepinas.


Lic. Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542






lunes, 14 de octubre de 2019


Acerca de las pérdidas más amadas


Lic Monica Arcas



Todos los seres humanos en algún momento de nuestra existencia nos encontramos con la tarea de procesar una pérdida de algún ser que se fue de nuestras vidas.

Freud describe al duelo como la pérdida de algo significativo para el yo de la persona, sea un ser querido, la salud o abstracciones equivalentes como ser la patria, ya que muchas veces las personas por causas mayores deben dejar sus residencias, su país, eso también para el psiquismo es una pérdida.

El duelo común abarca diversas emociones y conductas que se van produciendo en el tiempo, siempre conlleva malestar somático, pero la persona va sufriendo a lo largo del tiempo una serie de etapas que no son lineales sino que están entramadas muchas veces hasta se producen conjuntamente. Elizabeth Kubler Ross describió las etapas del duelo que las personas atraviesan.

Las manifestaciones del duelo de características normales son:

Estados de tristeza, este estado emocional es el más común en las perdidas muchas personas lo manifiestan con el llanto, pero no todas las pueden hacer, hay personas que quieren manifestar el dolor con el llanto y no pueden derramar una lagrima no por eso quiere decir que no sienta la pérdida del ser querido. Llorar es una forma de expresión que convoca de alguna manera la protección de otras personas que consuelan al deudo, también forma parte de una manifestación social de la perdida, pero no es la única forma de manifestación. Muchas personas se encierran en sí mismas en un dolor profundo y hasta se melancolizan por la perdida. Otros en cambio manifiestan enojo, que por lo general lo proyectan en terceros o en Dios, ante la frustración que implica no poder hacer algo que evite la muerte, pero esconde de todos modos una forma de enfado porque el ser pierde un afecto, es abandonado por alguien significativo para él/ella, aparece un sentimiento de orfandad, de desprotección de pérdida del apego.

 Una de las particularidades que se producen en los estados de duelo es que el deudo va perdiendo algunos registros cotidianos de su familiar, los olores típicos que la persona amada tenia, así como su tono de voz, hasta muchas veces cuando hay mucha angustia le cuesta pensar en el rostro de la persona amada y esto genera mucha culpa y dolor al deudo.

La aceptación de la perdida conlleva un tiempo, que no es igual en las personas, al principio existe en nuestro psiquismo el mecanismo de la negación, aun en los casos en donde es esperable el deceso, siempre existe la sensación que no es verdad, que la muerte que ocurrió no lo fue realmente, esta no aceptación del psiquismo entonces la primera tarea es la aceptación de esta horrorosa realidad en donde el reencuentro con la persona es imposible. La negación de la realidad posee distintos grados desde una pequeña distorsión hasta un engaño total, puede ser que la persona inconscientemente siga preparando la mesa con el comensal ausente, hasta casos gravísimos en donde predominan los estados psicóticos y la persona conviva con el cadáver sin dar a conocer el deceso del familiar. También muchas veces se mantiene toda la casa de la misma forma en cómo estaba antes de la muerte, conservando todas sus enceres, su ropa y su habitación de la misma forma que cuando estaba con vida a ello se lo denomina momificación, este es un punto a trabajar terapéuticamente con el deudo ya que favorece a establecer un duelo patológico.

El dolor de la perdida involucra dolor físico, dolor emocional y conductual, el deudo manifestara síntomas físicos (dolores y mialgias en el cuerpo, dolor pectoral, trastornos en el apetito etc) y probablemente también conductas disfuncionales, suele aparecer estados de abatimiento, desgano, necesidad de quedarse en la cama, todo este estado disfórico es normal que aparezca luego de la perdida, pero debe permitirse experimentar el dolor emocional, no bloquear los sentimientos, muchas veces las personas recurren a reprimir el llanto o su estado de tristeza para no provocar en otros dolor adicional, pero cada persona procesara y elaborara la perdida acorde a su estructura y proceso vital. La adaptación al medio con una realidad diferente a partir de la perdida no es inmediata lleva como todo proceso un tiempo, el deudo no es consciente de todos los roles que desempeñaba el fallecido, luego de su muerte se siente realmente ese espacio vacío, ese rol que el otro desempeñaba y la familia deberá reordenarse para suplir algunos aspectos de éste.

El dolor de la perdida involucra dolor físico, dolor emocional y conductual, el deudo manifestara síntomas físicos (dolores y mialgias en el cuerpo, dolor pectoral, trastornos en el apetito etc) y probablemente también conductas disfuncionales, suele aparecer estados de abatimiento, desgano, necesidad de quedarse en la cama, todo este estado disfórico es normal que aparezca luego de la perdida, pero debe permitirse experimentar el dolor emocional, no bloquear los sentimientos, muchas veces las personas recurren a reprimir el llanto o su estado de tristeza para no provocar en otros dolor adicional, pero cada persona procesara y elaborara la perdida acorde a su estructura y proceso vital. La adaptación al medio con una realidad diferente a partir de la perdida no es inmediata lleva como todo proceso un tiempo, el deudo no es consciente de todos los roles que desempeñaba el fallecido, luego de su muerte se siente realmente ese espacio vacío, ese rol que el otro desempeñaba y la familia deberá reordenarse para suplir algunos aspectos de éste.


viernes, 4 de octubre de 2019


OBSESIONES SEXUALES EN EL TRASTORNO OBSESIVO

El trastorno obsesivo compulsivo es un cuadro psicopatológico complejo que genera mucha discapacidad en el afectado.

Existen muchos tipos de obsesiones, dentro de ese espectro encontramos las obsesiones de tipo sexual que pueden ser la aparición de pensamientos intrusivos con imágenes de situaciones de contenido homosexual, incestuoso, abusivo que generan una carga de culpabilidad, horror y duda patológica. En un paciente que padece una estructura obsesiva de su personalidad los síntomas se van instalando en forma insidiosa, desde la preadolescencia pueden presentar determinados comportamientos obsesivos y sus consecuentes rituales como forma de control de la emergencia de situaciones que lo angustian por el contenido de las obsesiones, pero pueden también desencadenarse luego de un período de ausencia de obsesiones por situaciones que la disparan, gatillan de manera violenta la producción de obsesiones de tipo sexual cuando una situación traumática que vive el adolescente le genera un intenso sentimiento de confusión, culpa y se instala la duda obsesiva que lo atormenta. Las obsesiones sexuales suelen ser comunes en los adolescentes especialmente en lo referente al miedo a la homosexualidad, esta idea los perturba, aun sin tener deseos de la experiencia homosexual.

Las obsesiones de carácter sexual funcionan como todas las obsesiones, ya que son pensamientos no deseados por la persona, de carácter intrusivo que generan angustia y duda respecto a la pregunta interna que se instala de forma condicional, y si lo soy? estas obsesiones estresan mucho al joven porque van en contra de su verdadera naturaleza, cuestionan aspectos básicos de su identidad, en un periodo de la vida inestable como es la adolescencia. Pero estos pensamientos son parte del TOC y no de una elección de objeto homosexual. Los jóvenes afectados por esta patología se angustian, no presentan deseos homosexuales sino que la idea misma los aterra, les genera angustia y culpa extrema padecer este pensamiento. Otro punto importante es que estos jóvenes comienzan a estar hipervigilantes al notar que se sienten excitados y tratan de probarse en situaciones donde pueden mirar imágenes homosexuales para probarse si realmente desean eso.

Es importante detectar todas las compulsiones que realiza a modo de neutralizar la ansiedad, porque en el tratamiento del TOC se utiliza la prevención de respuesta, y esta funciona exponiendo al paciente a las cosas que les genera ansiedad gradualmente dentro de un entorno seguro de manera tal que pueda ir dejando los comportamientos ritualisticos e ir tolerando su ansiedad.


Lic.Mónica Arcas TCC – 15 3488 2542 – arcasweb@gmail.com www.ansiedadweb.blogspot.com








CUANDO LA MENTE ATORMENTA.

El trastorno obsesivo compulsivo es uno de los cuadros psiquiátricos que más discapacidad genera, aparece por lo general a temprana edad (preadolescencia) consolidándose en la salida de la adolescencia. Por lo general, se consulta tarde cuando la persona ya no puede “controlar” las obsesiones y los rituales se comienzan a ser muy excesivos y demandan mucho tiempo.

El cuadro está formado por obsesiones que son pensamientos que irrumpen la conciencia de manera intrusiva, ello quiere decir que el sujeto no los trae voluntariamente, sino que se le imponen en el curso del pensamiento, y son de naturaleza variable pero siempre negativos pueden ser pensamientos de violencia, homosexualidad, sexuales aberrantes, de contaminación entre otros, que le generan al sujeto mucha angustia y duda sobre su posible ejecución. Estas ideas tan desagradables son difíciles para la persona manejarlas, en muchos casos el temor a los propios impulsos de hacer algo que lo atormenta, los lleva a la duda patológica, donde el pensamiento se vuelve más amenazante y desestructurante ya que atentan contra los principios éticos que tiene la persona, muchas de las veces se trata de obsesiones puras, pero mayormente para aliviar la angustia recurren a rituales que alivian “temporalmente” la angustia pero no es la respuesta adecuada para frenar las obsesiones.

Los rituales son actos, o palabras que ejecuta la persona como forma de neutralizar las obsesiones, por ejemplo ante la obsesión de contaminación, puede llegar a tener rituales de lavado compulsivo, llegando a generar no solo la multiplicación de tiempo en los mismos sino que el lavado compulsivo produce dermatitis severa en la piel. Otras veces el ritual tiene un contenido “mágico” y no está directamente relacionado con la obsesión.

Uno de los procedimientos eficaces en el TOC es ir desarmando los rituales y realizando los mismos a través de la técnica de prevención de respuesta, que es ir entrenando al paciente a resistir la ritualización, aunque aumente su ansiedad, por otra parte la psicoeducación es fundamental para el TOC y la enseñanza de técnicas de detención del pensamiento o indiferencia a los pensamientos intrusivos suelen ser de mucha eficacia, pero hay un elemento que es importante trabajar con el paciente porque esta lucha contra las obsesiones genera mucha resistencia, y muchas veces los afectados no cumplen con las consignas del tratamiento o lo hacen de manera incompleta. Trabajar la incertidumbre con estos pacientes es otro punto importante, ya que el obsesivo necesita certezas absolutas, su pensamiento es rígido es importante plantearle al paciente que el tratamiento no reducirá a cero sus dudas y preocupaciones, pero que es importante no recurrir a la ritualización.


Lic .Mónica Arcas - TCC - Especialista en T. de Ansiedad 15 3488 2542


martes, 24 de septiembre de 2019


LA EXPERIENCIA DE VIVIR UN ATAQUE DE PANICO




El trastorno de pánico es un cuadro inhabilitante, que surge en forma brusca con sensaciones corporales que generan mucho malestar y producen en el padeciente una forma distorsionada y catastrófica de la realidad.

Para la persona que lo sufre, la primera experiencia de pánico inicia un antes y un después, ya que su vivencia es muy traumática, la persona en ese momento siente que está al borde de una situación límite (muerte física y/o Psíquica).

Esta situación no solo se produce en los trastornos por pánico, muchas veces se produce como consecuencia del abuso de sustancias (como efecto paradojal en el consumo de cannabis) o bien como síndrome de abstinencia.

Las consecuentes reiteraciones de episodios de pánico generan un estado de “alerta” y se instala el miedo a la repetición y ante los primeros síntomas de activación del sistema nervioso la persona comienza a tensarse e hiperventilar generando la escalada de adrenalina que termina en un estado de agotamiento y una necesidad imperiosa de huida. Las personas que sufren pánico presentan una fuerte distorsión cognitiva que precipita conductas de evitación ya que sostienen creencias erróneas sobre lo que está sucediendo.

Los pensamientos más frecuentes que aparecen son los relacionados con la pérdida del control sean de sus emociones (gritar, llorar), de su conducta (miedo a cometer un suicidio, o de herir a alguien), miedo a la pérdida de la cordura o un colapso mental, o el miedo a la muerte física, si la prevalencia sintomatológica es cardíaca (taquicardias, palpitaciones, dolor torácico) están con la certeza de padecer un infarto, o si sus síntomas prevalecen a nivel de mareos, cefaleas tensionales, desrealización o despersonalización sostienen que pueden llegar a tener una alteración neurológica (A.C.V) ya que las palpitaciones son señales de un infarto, así como los mareos de una descompensación cerebral.

Los ataques de pánico pueden ser completos (es decir que presentan una serie importante de sensaciones corporales), o parciales (pocos síntomas), así también se pueden presentar durante el día, o bien presentarse durante el proceso de sueño dentro de los períodos NO REM, (o sea que no están relacionados con el contenido del sueño) y la persona se despierta porque comienza a sentir una intensa taquicardia y presenta miedo a morir.

Que le pasa a la persona durante el ataque de pánico?

Hay una alteración en la respiración, esta se acelera en su ritmo, aumentando el oxígeno disponible, la persona se siente un poco mareada ya que aumenta la cantidad de oxigeno que va al cerebro.

También hay un aumento de la presión arterial y de su frecuencia cardíaca. Los músculos se tensan, esta es una reacción común del miedo en todos los mamíferos que prepara al organismo ante un peligro de manera tal que pueda tener la tensión necesaria para afrontar la lucha o la consecuente huida más rápida.

Existe la sudoración excesiva a modo de termo regular la temperatura corporal, es decir lo enfría para posibilitar el esfuerzo físico extremo de la situación que está atravesando. Hay un aumento de la coagulación sanguínea, esta también es una reacción primitiva porque en caso de herida no sangraría tanto, uno debe entender que estos modos de respuesta del organismo ante estímulos adversos son protectores para la supervivencia, antiguamente el hombre primitivo debía luchar para sobrevivir ante un medio hostil. En el estado de pánico la digestión se detiene, la boca queda seca, no hay salivación, si hay contenido estomacal se produce sensación nauseosa. La mente se focaliza en el peligro por lo tanto la visión es en túnel, y la visión lateral se disminuye, al mismo tiempo la persona siente su cabeza embotada “caminando sobre algodones”, tiene conciencia de todo lo que pasa a su alrededor pero a su vez se siente alejado del mismo.

Estos ataques de pánico desarrollan en el tiempo en un alto porcentaje (95%) el desarrollo de agorafobia, que es el miedo de padecer un ataque de pánico y no tener acceso a una persona a la que considera segura o para llegar a un lugar que considera seguro ante la inminencia del ataque. Allí se instala una conducta evitativa y condicional y la persona comienza a evitar lugares que antes eran de común acceso (supermercados, ascensores, shoppings, lugares con mucho aglomeración de personas, bancos etc.).

En la terapia cognitiva conductual se trabaja en las creencias disfuncionales que presenta el paciente a los efectos de reestructurarlas. Se planifica en forma personal los afrontamientos graduales a las situaciones que actualmente el paciente tiende a la evitación modificando no solo la conducta sino a nivel emocional se va modificando a través de las experiencias que va realizando. Es muy frecuente encontrar mucha comorbilidad en los cuadros de pánico, a mayor cronicidad del mismo es frecuente encontrar estados depresivos reactivos a esta disfunción, lo cual implica para el tratamiento primero trabajar las cogniciones depresógenos para poder sostener posteriormente el tratamiento, también es frecuente encontrar otros trastornos de ansiedad asociados al pánico como ser ansiedad social, generalizado y fobias específicas, muchos pacientes presentan también rasgos obsesivos e hipocondriacos que deben ser reestructurados, así como también existen crisis de pánico frecuentes en trastornos de personalidad especialmente en personalidades limítrofes que se exacerban en momentos de alto impacto de estrés. La psicoeducación es uno de los puntos más importantes dentro del tratamiento, como el manejo de técnicas respiratorias, de imaginación guiada y Mindfullness que el psicólogo especialista en estos trastornos debe ayudar en forma activa al paciente para su recuperación y trabajar en la prevención de recaídas del trastorno.


Lic. Mónica Arcas – Especialista en Trastornos de ansiedad- Miembro Titular de A.A.T.A


arcasweb@gmail.com –  15 3488 2542











BORDERLINES EN ADOLESCENCIA.



El trastorno de personalidad límite también denominado Borderlines es un trastorno mental grave que se caracteriza por la presencia de estados de inestabilidad emocional, desregulación emocional, fallas en el control de los impulsos, relaciones interpersonales conflictivas, muchas veces caóticas, y distorsiones de la autoimagen.

Hay controversia en el periodo adolescente de categorizar como trastorno límite de la personalidad a sujetos menores de 18 años, ya que las características de la adolescencia de inestabilidad afectiva o perturbación de la imagen corporal (ya que en la adolescencia estos cambios generan mucha inseguridad) es típico, además que en la adolescencia la personalidad es vulnerable a toda una serie de  cambios que se producen, no olvidemos que el adolescente tiene una transición de la niñez a la adultez que no es parejo, y debe realizar internamente diversos duelos, uno de ellos es el cuerpo infantil, la idealización de sus padres y el ingreso a la sexualidad con todos los componentes emocionales que esto  conlleva. Pero hay mucha evidencia clínica que apoya sin llegar a la estigmatización sobre el diagnóstico y tratamiento del trastorno límite en la adolescencia y del valor de detección y tratamiento precoz de esta patología psiquiátrica.

El trastorno borderline es frecuente en la clínica adolescente, con una prevalencia de 11% de pacientes ambulatorios, y con un grado medio de pacientes internalizados, mayoritariamente se observa en mujeres en una proporción de 3:1. En los adultos los cuadros Borderlines se asocian a otros cuadros (comorbilidad con abuso de sustancias, depresión mayor, trastornos de alimentación, disociativos, estrés postraumático y la asociación con otros trastornos de conducta), son personas con serias dificultades de mantener relaciones interpersonales. Los criterios diagnósticos de TPL son la presencia de ansiedad crónica, difusa libre y flotante,  polifobias , síntomas obsesivos compulsivos, síntomas de conversión, reacciones disociativa especialmente estados de ensoñación, hipocondriasis, tendencias paranoides, estructuras de personalidad pre psicóticas que incluyen personalidad paranoide esquizoide hipomaníaca y ciclotímica, presencia de alteraciones de la conducta alimentaria, episodios psicóticos breves y muchas veces conducta sexual promiscua.

 En el adolescente se observa con frecuencia conductas de autolesión (cortes), alteraciones en la imagen corporal, alteraciones en la conducta alimentaria, muchos autores sostienen que la avenencia de TLP en la adolescencia es un indicador de un trastorno de personalidad más severo en la adultez y de un grave deterioro funcional, especialmente su agravamiento es reactivo a situaciones de estrés. Hay elementos sociales que actúan como elementos favorecedores a la formación de este estado particular de la personalidad, por lo general han tenido un apego de tipo elusivo, desorganizado, con poco o nula contención del vínculo materno, y la formación de emociones hostiles dirigidas a los padres, estados de ira irrefrenables así como también la presencia de autolesiones repetitivas, intentos de suicidios, como también la existencia de maltrato y abuso sexual  infantil intrafamiliar. Presentan un miedo atávico al abandono, y las lesiones infligidas en el cuerpo responden a una manera patológica de controlar el dolor psíquico que padecen. Los adolescentes con este trastorno en su personalidad muestran comportamientos de tipo impulsivo-agresivo, abuso de sustancias y alcohol, y a modo de internalización hay aumento de la ansiedad, sensación de vacío y sintomatología depresiva, así como la fluctuación de estos estados afectivos, así como sintomatología disociativa transitoria, que se manifiesta en estados de automatismos y/o sensación de un yo extraño separado de las emociones.

El enfoque terapéutico es fundamental cuanto más temprano se acceda, especialmente los enfoques de la terapia analítica cognitiva (donde se unen la terapia cognitiva y la integración de las relaciones objetales provenientes de la raíces del psicoanálisis), se favorece a la identificación comprensión y revisión de las relaciones interpersonales que mantiene el adolescente y su núcleo relacional, trabajando las creencias, los pensamientos conductas y sentimientos que surgen de las mismas, también los aportes de la terapia dialéctica comportamental han tenido buenos desarrollos en adolescentes con trastornos de personalidad donde se hace foco en técnicas de concientización y de relajación, manejo de las emociones disfuncionales, especialmente focalizando el manejo del enojo e ira, la impulsividad  y entrenamiento en habilidades sociales.


Lic. Mónica Arcas – Terapeuta cognitiva conductual –


Olivos – Vicente López – 15 3488 2542



LA PERSONALIDAD DEPENDIENTE


Dentro de los trastornos de la personalidad los dependientes son muy frecuentes en la clínica y se caracterizan por presentar síntomas similares a la depresión, sin llegar a ser una cuadro de los trastornos del humor, son personas que les cuesta tomar iniciativas en la vida, resolver situaciones ante determinadas contingencias, planificar y organizar independientemente sus necesidades. Tienen una autopercepción continua de desvalidamiento, como tienden al polo depresivo consideran sus sintomatología como de origen somático y no psicológico.

La autopercepción que construyen está basada en los supuestos de sentirse inadecuados, desvalidos e incapaces de afrontar demandas del mundo externo ya que se sienten desprotegidos ante la construcción personal de un mundo peligroso del cual necesitan imperiosamente establecer con un otro una relación basada en una posición pasiva donde el otro tenga el control, el cuidado y la protección ante su supuesta vulnerabilidad.

Tienen déficit autonómico como asertivo, la independencia es percibida como una situación que atenta al peligro de abandono, en este punto la distorsión cognitiva se encuentra en la dicotomía (dependencia-independencia), equiparando a la autonomía como similar a la pérdida de amor, por lo tanto la idea de independencia se acerca a la idea distorsionada de abandono, tienden a polarizarse y tener pensamientos de tipo catastrófico ya que presentan ansiedad anticipatoria a la pérdida de un otro significante. Por lo tanto muchas veces este tipo de personalidades son víctimas de relaciones abusivas y manipuladoras, generando en muchos casos vínculos tóxicos sean de pareja o de amistades.

Dentro del tratamiento de estos pacientes se busca desarrollar en éste el manejo de la asertividad en sus vinculaciones interpersonales, porque por lo general estos pacientes tienden a no defender sus derechos, a callarse con tal que no lo abandonen, por lo tanto el acento terapéutico estará en ir gradualmente manejando este punto para que vaya ganando autoconfianza y autoeficacia.

Son pacientes que vienen con múltiples quejas somáticas, y se debe apuntar primero a mejorar su malestar , pero no es conveniente en las primeras etapas del tratamiento apuntar a la dependencia patológica que tienen, porque este señalamiento puede generar la salida del tratamiento, ya que les genera mucho miedo a la pérdida, los señalamientos deben ser sutiles, si se debe establecer una fuerte alianza terapéutica pero con un equilibrio de parte del terapeuta para que no genere la dependencia con él, ya que son pacientes que piden al psicólogo “que deben hacer”, lo que se facilita al paciente es que comience a explorar sus emociones, pensamientos y conductas que aplica a las situaciones para una buena comprensión de su estado y que propicie el desafío de cuestionarlos dentro de un contexto seguro que es la terapia para comenzar a la reestructuración de aquellos supuestos que sostienen de manera errónea.

Es importante trabajar con metas pequeñas pero concretas que fomenten su autonomía, y realizar una planificación de actividades que produzcan una gradual toma de decisiones que afiancen la idea que por sí misma puede tener logros sin llegar a la idea errónea de abandono.

Si existen déficit de habilidades sociales se les entrena en la autobservación con técnicas de registro especificas en donde puede volcar sus estados emocionales, pensamientos , las consecuencias que teme para ir reestructurándolas en la terapia, así como una autoevaluación de sus logros que deben ser graduales y realistas.

Estos pacientes suelen ser colaboradores, pero muestran resistencias si no hay un timming, especialmente porque perciben que el terapeuta los está llevando a un polo de mayor independencia que los asusta mucho, la creencia de que si se vuelven más competentes puede generar conflictos con la persona con quien depende y el peligro del abandono, hay que generar estrategias graduales donde pueda percibir los costos y beneficios de los cambios. Cuando esto genera una mayor resistencia por temor en el paciente, es conveniente trabajar con la pareja, muchas veces la colaboración de éste, ayuda a mejorar hacia un vínculo más saludable.


Lic. Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542 -