lunes, 16 de octubre de 2017

LA DEPRESIÓN ASPECTOS COGNITIVOS CONDUCTUALES


La Organización Mundial de la Salud (OMS) predice que en los próximos años la depresión será la primera causa de enfermedad mundial, superando las cardiopatías y las enfermedades oncológicas, y sabemos que estas últimas son multifactoriales e incluyen estados depresivos.
Se ha comparado en muchos estudios (Blackburn y Cottraux) que la Terapia cognitiva conductual es en las depresiones unipolares y depresiones neuróticas (distimia) un abordaje equivalente a la terapia farmacológica.
En la depresión unipolar la persona sufre una serie de alteraciones cognitivas y conductuales que lo mantienen en un estado mórbido, presenta esquemas inconscientes, y atribuye significados  sobre sí mismo el entorno y el futuro de su vida que lo mantienen en la vulnerabilidad. Estos significados son activados en determinadas circunstancias y la persona debido a su estado no se detiene a cuestionarlos sino que esos errores de procesamiento cognitivo (distorsiones cognitivas) son tomados como realidades absolutas (Pensamientos automáticos irreflexivos) que lo mantienen dentro de un circulo vicioso que lo que hace es acrecentar la depresión.
Los pensamientos negativos no solo producen la activación de emociones displacenteras relacionados con la tristeza y la frustración sino que tambien generan conductas negativas, evitación, aislamiento y descenso de la actividad, cuyo resultado es alimentar las creencias disfuncionales que el sujeto tienen sobre su existencia, y muchas veces con el peligro de tener ideas melancolizadas que pueden llevar a la idea de suicido. Es por eso que el abordaje cognitivo debe detectar las erróneas creencias que ha creado los pacientes y reestructurarlas con pensamientos más realistas que mejoren su estado anímico y por ende su autoestima.
Los objetivos terapéuticos están basados en el tratamiento de de los síntomas desde el punto de vista cognitivo, afectivos conductuales, fisiológicos y motivacionales que van unido al momento actual que está atravesando el paciente y que muchas veces se enlaza con su historia vital asi como situaciones que no fueron elaboradas por él. La detección de pensamientos automáticos ligados a situaciones que atraviesa, como lo percibe el paciente y poder modificarlo por otras formas más realistas de ver esa realidad es parte del proceso de tratamiento, asi como la identificación de supuestos personales y su modificación.
Dentro de la sintomatología afectiva, el paciente depresivo está impregnado de tristeza, muchas de las veces lo que se observa son estados de ira que encubren el dolor psíquico. En algunos casos los sentimientos de culpa son los que prevalece en el cuadro, hay que detectar esa emoción y detectar de que manera el paciente se atribuye la misma, cuestionando la misma y dándole un sentido real , trabajando esa emoción. La ansiedad es otro punto fundamental del tratamiento muchas de las personas afectadas por depresión sienten estados de ansiedad manifestados  no solo somáticamente sino que son atravesados por sensaciones de mucha angustia y desasosiego.
Dentro de los síntomas cognitivos, las personas depresivas tienden a percibir el problema que atraviesan como insuperable y con la tendencia a globalizar no pudiendo desmembrar el problema e ir solucionando jerárquicamente. Su tendencia a ver el problema muchas veces está determinada por un pensamiento dicotómico, totalitario. Las cosas son blanco o negro para ellos cuando la realidad se manifiesta en un espectro de grises. La indecisión,  la rumia y la postergación son síntomas típicos del depresivo.
Las manifestaciones conductuales  se caracterizan en el depresivo por la evitación la tendencia a la inercia y el aislamiento, mantienen una posición de incapacidad para el manejo social, el estado de anhedonia (falta de placer) hace que el paciente vea solo un horizonte llano en su vida, nada lo saca de su estado de abulia, se necesita modelarlo gradualmente para que pueda detectar de a poco situaciones que antes de su enfermedad le producían placer e incitarlos a probar de a poco entre conductas que puede realizar aunque no le produzcan placer para sacarlos de la inercia con aquellas que antes le producían agrado, no pretendiendo que sientan lo mismo sino que se acerquen a experimentarlas.
Hay desde el punto de vista fisiológico alteraciones en el ciclo del sueño, los pacientes depresivos pueden estar con la necesidad de dormir todo el día, o bien estados disforicos al despertar ya que no ven con agrado iniciar el día, muchas veces las alteraciones en el sueño está determinado por despertar temprano no pudiendo retomar el sueño y agotando a la persona aun mas. Con respeto al apetito  suelen estar inapetentes al igual del deseo sexual disminuido, es por eso tambien que hay trabajar con la familia, especialmente con la pareja para que pueda comprender estos síntomas que son parte del cuadro de la depresión y pueda ser tolerante apoyando al tratamiento y no generándole más presión y culpa al paciente.



Lic Mónica Arcas-   Consultorio:  Albarellos 2160 Martinez – 4798-9030.

ANSIEDAD SOCIAL Y SUS COMORBILIDADES:ASPECTOS GENERALES


La ansiedad social es un trastorno de ansiedad muy frecuente en la clínica, suele ser crónico si no se detecta a tiempo y es necesario que se pueda acceder tempranamente a una psicoterapia adecuada a fin de poder modificar toda una serie de creencias disfuncionales acerca del self y de su interacción interpersonal que le genera un alto impacto emocional, que le  limita el desarrollo personal, social, educativo y laboral, estos desajustes en estas esferas vitales generan una mala calidad de vida.
Los pacientes con ansiedad social suelen sufrir mucho especialmente en la adolescencia pues les cuesta vincularse con los pares, muchas de las veces son foco de bulling por parte de sus compañeros, y esto produce un recrudecimiento de la patología, al no ser asertivos, la valoración de si mismo está ligada a las reacciones de los otros. Se autoperciben ineficaces, corporalmente no atractivos, es por ello que la ansiedad social suele ser un factor de riesgo para trastornos de la alimentación, especialmente la patología bulímica, o el trastorno dismorfobico social que muchas veces no está tomado en cuenta, la persona se autopercibe con un defecto físico inexistente que le genera disconfort y que cree que modificando este defecto podrá ser aceptado.

La ansiedad social como todos los trastornos del espectro de la ansiedad tienen superposición con otros trastornos, la comorbilidad (asociación con otros cuadros) es la regla en estas patologías. La ansiedad social comparte comorbilidad con otros trastornos de ansiedad, como ser las crisis de pánico, la agorafobia, la ansiedad generalizada, y las fobias especificas. Pero tambien la vemos asociada a los Trastornos obsesivos compulsivos, como en cuadros de estrés postraumático. Dentro de los trastornos del ánimo comparten un alto porcentaje con el trastorno depresivo mayor, los cuadros distimicos, un 24 % de los pacientes con fobia social tienen dependencia alcohol como una forma patológica de controlar la ansiedad y darse fuerzas para relacionarse. Tambien comparte asociación con los trastornos de personalidad por evitación.
Diagnostico diferencial con timidez
Tanto en la ansiedad social como en el comportamiento tímido de una persona el miedo y la inhibición está centrada en las relaciones interpersonales, la poca capacidad de entablar una relación y el miedo a la crítica.
Pero la ansiedad social provoca distres social, laboral y puede no ser generalizada es decir afectar solamente a una situación específica.

Diagnostico diferencial con los estados depresivos
Al igual que en la timidez se evitan los encuentros interpersonales pero en los casos de depresión hay en la persona una retracción, una  tendencia al aislamiento debido a que no consigue tener placer en la interacción (anhedonia). El individuo pierde el placer de compartir, su estado emocional es de abatimiento.
Diagnostico diferencial con la agorafobia
La agorafobia es un trastorno caracterizado por el miedo que sufre una persona cuando percibe que va a tener un ataque de ansiedad estando en situación de vulnerabilidad en donde no encuentra la forma de tener la posibilidad de encontrar un lugar y/o persona que le de seguridad, es por eso que evitan salir y/o exponerse a lugares que consideran de “cierta peligrosidad” y de no encontrar una salida rápida. Tambien en la ansiedad social suele haber antecedentes de crisis de pánico, y se evitan situaciones sociales, pero la diferencia en ambas es que en la agorafobia el foco del temor es a la repetición de una crisis de pánico, o estar en lugares con mucha gente donde no encuentre una salida rápida, en cambio en la ansiedad social el foco está en la evaluación negativa/crítica que puedan hacerle de acuerdo a su comportamiento, y muchas veces al estar en lugares con poca gente donde no pueda escapar fácilmente de la mirada del otro.
Diagnostico diferencial con Trastorno de personalidad por evitación
En el trastorno de personalidad evitativa la evitación es generalizada y se expresa con sintomatología no solo expresada fisiológicamente, sino a nivel emocional, cognitivo y conductual, esa evitación hace foco en la expectativa subjetiva de desaprobación ineficacia, pensamientos negativos frente a la idea de reprobación y rechazo a nivel interpersonal lo cual lleva a la persona a un estado de profunda tristeza y soledad, pero a diferencia de la ansiedad social en el trastorno de personalidad el sujeto no percibe estos estados y conductas asociadas como patológico, están cristalizados en una forma de ser del sujeto.

Lic Monica Arcas – T.C.Conductual – Albarellos 2160 Martínez-

4798-9030 – 15 3488 2542

LOGRANDO EL CAMBIO ANTE LOS ATAQUES DE PANICO


Lic Monica Arcas

Como los pensamientos negativos están dentro del dialogo que mantengo conmigo mismo
Todos permanentemente describimos el mundo que nos rodea, asignándole a cada hecho o experiencia un rótulo o una etiqueta.
Hacemos interpretaciones personales de lo que vemos y escuchamos, juzgamos los sucesos como buenos o malos, agradables o amenazantes y discriminamos si son potencialmente peligrosos o seguros.
Estos juicios o etiquetas que imponemos a cada cosa, forman parte de un interminable diálogo interno que desarrolla cada persona consigo misma, en el que va adjudicando a toda su experiencia su sello personal.
En cada persona, a lo largo de la vida, y según hayan sido sus experiencias, la atención se va centrando sobre un grupo particular de pensamientos automáticos, excluyendo y eliminando a aquellos pensamientos que los contradicen.
Esta atención selectiva, hace que la persona tenga una clase de pensamientos y perciba un solo aspecto de su ambiente, lo cual implica considerar y exagerar una serie de señales del medio como potencialmente peligrosas, excluyendo el resto.
Ese diálogo interno ha sido comparado a un torrente de pensamientos de fluye intensamente, sin detenerse, en cada uno de nosotros.
A veces, se nota su existencia, pues tiene suficiente poder para generar emociones muy intensas.
Los pensamientos automáticos se presentan como si fuera un reflejo (muy rápido), son registrados como válidos y la persona no las cuestiona ni razona sobre si son correctas o incorrectas.
Cuando los pensamientos automáticos están muy dentro del autodiálogo, no existe la censura o el filtrado que permite diferenciar qué o a quién tenemos en frente.
Los pensamientos automáticos se entretejen sutilmente y se van transfigurando. A través del curso del diálogo interno, se van desarrollando, adquieren un aparente carácter reflexivo y totalmente creíble.
Las personas que sufren ataques de pánico tienden a desarrollar autodiálogos o autocharlas negativas. EN las personas ansiosas, la autocharla negativa perpetúa la evitación. Entonces, internamente se proyectan imágenes muy negativas o catastróficas, acerca de la imposibilidad de afrontar estas situaciones.
¡La autocharla negativa o catastrófica puede iniciar una crisis de pánico!


¿Cómo se producen los ataques de pánico?
Se inicia con síntomas de hipervigilancia fisiológica (centrarse en los síntomas) como taquicardia, palpitaciones, mareos.
Biológicamente: estos síntomas son la respuesta de lucha o huida que manifiestan las personas humanas que normalmente aparecen cuando se interpreta que existe una amenaza o potencial peligro, es decir, siempre frente a algo externo o interno. En lugar de permitir simplemente que esta reacción del cuerpo llegue a un máximo de intensidad y luego ceda, la persona con pánico tiende a agravar su crisis con la autocharla negativa y catastrófica de la siguiente manera:
“Oh no, me está volviendo de nuevo, voy a descontrolarme, tengo que salir de aquí ya”
“Debo luchar contra esto y lo haré desaparecer”
“Si no lucho contra estos síntomas me vencerá”.
En realidad, esta autocharla negativa, esta forma de enfrentarse no hace más que empeorar los síntomas que al incrementarse producen pensamientos mucho más negativos.

Una nueva forma de afrontar los ataques de pánico
Una crisis de pánico puede ser mucho menos intensa si, en lugar de ello, al inicio de los primeros síntomas, se eligen pensamientos más tranquilizadores o de reaseguro tales como:
“Puedo aceptar lo que está ocurriendo, mis palpitaciones, mis mareos, mi sensación de náusea, aunque son bastante

La ansiedad empieza a generarse en el preciso momento en el que la persona comienza a decirse a sí misma frases que se inician con dos o tres palabras:
¿Qué pasa si?
¿Y si…?
¿Y si no puedo manejarla…?
¿Qué pensarán de mí los demás cuando me vean así?

EL PODER DARSE CUENTA, CADA VEZ QUE ESTÁS FORMULANDO ESTOS TIPOS DE PENSAMIENTOS, ES EL PRIMER PASO PARA RECUPERAR EL CONTROL DE ESTAS AUTOCHARLAS NEGATIVAS.
El cambio real ocurre cuando se comienzan a detectar y reemplazar los pensamientos negativos por afirmaciones positivas de autoapoyo.
Ejemplo de autoapoyo:
“Estos son sólo pensamientos, para manejarlos voy a respirar lentamente, aflojarme y relajarme”.
Esta ansiedad anticipatoria (componente clave para generar los AP) surge al afrontar situaciones potencialmente difíciles y se va desarrollando a partir de enunciados distorsionados que el sujeto va formulándose.
Clases de autocharla negativa

 El preocupado
Genera ansiedad imaginando el peor escenario posible.
Tiene siempre fantasías de catástrofe o desastre, ante posibles situaciones futuras por afrontar.
También agrava el pánico, reacciona desmedidamente ante los primeros síntomas físicos de una crisis. Esta siempre vigilante, observando con gran aprensión pequeños signos de eventuales problemas.
Habitualmente, constituye la subpersonalidad más fuerte, presente en aquellas personas predispuestas a la ansiedad.
De esta manera promueve más temores y describe lo que le está ocurriendo como peligroso o vergonzante:
“¿Qué pasa si estoy teniendo un ataque al corazón?”
“¿qué van a pensar ellos cuando me vean en la reunión?”.
“¡Oh! Mi corazón late desenfrenadamente, puedo morirme o descontrolarme”
“¿Qué pasa si me ven temblando?”
“¿Y si estoy solo y no tengo a quien llamar”
“No podré salir de mi casa por el resto de mi vida”
“Estoy sudando nuevamente, nunca más podré superar mi problema”.
En resumen, el preocupado o catastrófico siempre tiende a anticipar lo peor, a sobreestimar los aspectos negativos de cualquier situación o suceso y a crear imágenes atemorizantes de posibles fallas o catástrofes.

El autocrítico
Sus rasgos distintivos son: estar permanentemente juzgando y evaluando su propio comportamiento, marcar sus defectos y limitaciones siempre que le sea posible, y limitaciones siempre y destacar cada error o fallas.
Se considera incapaz de gobernar situación alguna,  de manejar las crisis de pánico, de desplazarse con autonomía, o de desempeñarse solo.
Tiende a ser dependiente de cualquier otra persona y al compararse con los demás, se considera en desventaja.
Tiende a ignorar sus virtudes y cualidad, y a enfatizar sus debilidades y limitaciones.
Suele estar identificado en el diálogo interno, con la voz de algún progenitor severo, un maestro exigente o de alguien que lo hirió en el pasado con su criticismo.
Su frase habitual es:
“que tonto eres, nunca vas a hacer algo bien”, “mira que capaz es fulanito”.
Suele envidiar a los demás por sus logros, a los que encuentra inalcanzables.

Contrarrestando los pensamientos negativos en el autodiálogo
Para debilitar los PA utilizarás el cuestionamiento sometiendo cada argumento negativo a una investigación racional y lógica, realista.
  1. ¿Cuál es la evidencia que indica que es cierto el pensamiento negativo?
  2. ¿Es esto siempre verdad?
  3. ¿Ha sido verdad en el pasado?
  4. ¿Cuáles son las posibilidades de que lo que estoy pensando realmente suceda o sea verdad?
  5. ¿Cuál es la peor cosa que podría suceder si se concreta lo que pienso?
  6. ¿Hasta qué punto generalmente suele concretarse lo que suelo pensar?
  7. ¿Qué debo hacer en el caso de que suceda lo peor?
  8. ¿Estoy viendo la totalidad de la situación?
  9. ¿Estoy viendo la situación en forma objetiva o distorsionada?

Preguntas a utilizar todos los días
Pregunta: ¿Cuál es la evidencia de que las crisis de pánico causan ataques cardiacos?
Respuesta: La estadística demuestra que prácticamente no hay ninguna evidencia (incluyendo la versión del profesor Cubilla, de que hay gente que se muere por los ataques de pánico, pues durante el ataque la persona está totalmente consciente y en ejercicio de sus funciones mentales).



El pensamiento positivo que contrarresta al catastrófico:
“Una crisis de pánico es realmente inofensivo, aunque suele ser bastante incómodo. Puedo dejar que el



Cómo enfrentar a los pensamientos automáticos
Como el PA aparece abruptamente (muy rápido) no le da posibilidad a la persona de poder analizarlo detenidamente y entonces cree lo que ha pensado. Dado que aparece muy rápido un recuerdo anterior, una imagen mental o una frase corta, la persona no se pone a cuestionarla y no se la refuta.
Examínalo tomando distancia de los pensamientos. Obsérvalos y examínalos.
Los pensamientos automáticos, generalmente son creídos fácil y fielmente porque al parecer suenan como si fueran verdad.
Si los aceptas fácilmente sin cuestionarlos, aparecerán los síntomas de los ataques de pánico.
Los pensamientos automáticos son creíbles porque prácticamente no se discriminan de todo lo que pensamos, no reciben cuestionamientos, no permiten ser probados, ni sus conclusiones ni sus implicancias son sometidas a un análisis lógico.
¿Qué hay que hacer para poder enfrentarlos?
En primer lugar, hacer una pausa y examinar realmente lo que te has dicho a ti mismo y observar qué pasa en ti después de haber tenido un pensamiento negativo y cómo influye en tus emociones y sentimientos.







martes, 10 de octubre de 2017

LA ESTRUCTURA DE PERSONALIDAD BORDERLINE



La estructura borderline tambien llamado estados limítrofes o fronterizos  es una patología mental severa que se caracteriza por la desregulación emocional, descontrol impulsivo y una gran dificultad de mantener relaciones interpersonales como tambien en muchos casos una alteración de la autoimagen. Se trata de personalidades  con conductas muy infantiles que desarrollan ante las situaciones de impacto emocional o estresante. Por lo general estas estructuras se observan en la clínica en las entrevistas preliminares, pues la derivación de estos pacientes por parte del médico es respecto a sintomatología en el eje I (crisis de pánico, obsesiones, fobias, trastornos en el humor, trastornos en la alimentación) Es un trastorno más frecuentes en las mujeres que en los hombres y por lo general la población que lo padece son jóvenes, es un cuadro de riesgo porque suelen hacer intentos de suicidio en situaciones de desregulación emocional, especialmente cuando sienten el abandono de alguien significativo en su historia, tienen dificultad para aceptar la frustración y sus reacciones son impulsivas.
Los criterios diagnósticos para este cuadro son los siguientes:
·         Intentos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario (es frecuente en esta conducta la manifestación de automultilaciones (brazos, piernas a modo de cortes) o intentos de suicidio (ingesta de psicofármacos)
·         Las relaciones que establecen son caóticas, van desde la idealización del otro hasta la devaluación del mismo, sin un razonamiento, basados en la emoción disfuncional y la incapacidad de tolerar la frustración.
·         Se caracterizan por actos impulsivos, irrefrenables, son intrusivos con el otro, lo que ocasiona el efecto de abandono del otro (llamadas impulsivas, control de la vida del otro, celos fantaseados). En lo terapéutico son pacientes que producen contratransferencia por este punto.
·         Hay inestabilidad afectiva, suelen tener cambios bruscos del ánimo en poco tiempo, episodios de intensa disforia, ansiedad, irritabilidad. Los invade una sensación de vacío que les es intolerable de allí sus reacciones impulsivas.
·         Suelen tener incapacidad de manejo del enojo, despliegan mucha ira, a veces inapropiada, exagerada y no realista.
·         Suelen tener ideación paranoide frente a episodios de alto estrés (Episodios psicóticos breves) El estado de ánimo es muy reactivo y variable muchas veces se puede apreciar en la sesión los giros cognitivos y emocionales que suelen desplegar hacia la figura del terapeuta, es por eso que éste debe identificar la causa y no personalizar la situación, es preciso poner muchos límites con estos pacientes para adecuarlos en el tratamiento a la tolerancia con el otro.
Desde el punto de vista cognitivo presentan ideas sobrevaloradas respecto a su malestar, hay episodios de despersonalización y desrealizacion, muchas veces provocados por los estados alterados de ansiedad que estos pacientes padecen. Presentan muchas veces estados alucinatorios, sabemos que la alucinación es una percepción sin objeto real, estos pacientes en el contexto de profunda depresión suelen tener episodios psicóticos y trastornos en su identidad (ambivalencia y polaridad en la misma persona)
Desde lo conductual: Presentan actos impulsivos de autodestrucción física, o comunican la idea suicida a otros, muchas veces tienen conducta verbal agresiva a los otros (insultos verbales, amenazas etc).
Hay una gran asociación a la ingesta de drogas, cuando no pueden manejar ese vacío suelen abusar de alcohol, drogas ilícitas o las prescriptas por su médico, tambien suelen mantener una sexualidad de tipo promiscua con todos los peligros que esta conlleva, no pudiendo tomar los recaudos necesarios de autocuidado. En las relaciones que establecen hay un profundo miedo a ser abandonadas, y hacen esfuerzos que provocan el abandono, ya que no pueden establecer una relación armónica con su pareja. Esta labilidad afectiva es producto de su historia vital, por lo general son personas que han sufrido el abandono precoz, figuras de apego inestable o negligentes, muchas veces se observan en sus historias vitales episodios de abandono de figuras importantes de sostén y abuso sexual infantil.
Desde el punto de vista terapéutico hay que enseñar a estos pacientes habilidades interpersonales, de autorregulación emocional y tolerancia al estrés, manejo de las distorsiones cognitivas que presentan pensamientos o imágenes que le provocan ansiedad, tratar de que pueda afrontar las situaciones que le ocasionan estrés y no que las evite, si la persona sufre de conductas de peligro como ser manteniendo relaciones ocasionales, manejar la psicoeducacion para que esta comience a cuidarse y eso repercutirá en el manejo paulatino de su autoestima mejorando a su vez el control sobre su persona. Son pacientes que mantienen pensamientos rígidos, con tendencia a la desorganización y escasa capacidad autoreflexiva. En estos pacientes hay que prestar atención a la victimización que es el lugar donde suelen colocarse, a los sentimientos de rabia y de retaliación, identificar estos patrones de comportamiento es necesario para producir un cambio en la interrelación con los otros y no perpetuar el sentimiento de abandono.
Hay que identificar los supuestos básicos que estos pacientes suelen tener respecto a si mismo (Soy inaceptable, soy impotente y vulnerable).
Respecto a los otros (visión negativa del mundo para con ella, los demás son peligrosos, dañinos). Estas creencias rígidas que presentan estos pacientes son las que propician ansiedad y tensión de modo crónico, estados de alerta e impulsividad y malestar emocional.


Lic.Mónica Arcas- Albarellos 2160 Martínez – 4798-9030