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martes, 1 de diciembre de 2020

 

TIPOS DE DISTORSIONES COGNITIVAS EN LA ANOREXIA NERVIOSA

La Anorexia nerviosa es un cuadro de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) que se caracteriza por ser multidimensional, intervienen factores genéticos, psicológicos, estructurales, sociológicos y familiares, se expresa con alteraciones en la conducta  restrictiva alimentaria, distorsiones en la imagen corporal, y un temor atávico a engordar. Son cuadros crónicos y delicados por la consecuencia que tiene esta conducta en la salud de los pacientes, por ello el abordaje es psicológico, psiquiátrico, clínico y nutricional.

En la línea de abordaje cognitivo conductual se observan una serie de errores de procesamiento de la información (distorsiones cognitivas) que presentan el pensamiento de estos pacientes y que hay que detectarlos con mucha empatía, ya que son muy resistenciales, a los efectos de proceder a la reestructuración. Sabemos que los pensamientos (creencias sobrevaloradas sobre peso/imagen/gordura) inciden en la esfera emocional y modifican las conductas sean restrictivas (anorexia de tipo restrictivo) como purgativa compensatoria (anorexia purgativa) también se debe tomar en cuenta la amplia comorbilidad tanto en Eje 1 (asociación con TDM, Trastornos de Ansiedad, Fobia específica, TEPT , TAG) como en Eje 2 ( Personalidades de tipo narcisista, rasgos obsesivos y trastorno límite de la Personalidad) que modifican las formas de abordaje de esta patología Entre las distorsiones más frecuentes que se observan están:

Abstracción selectiva:

Selección de parte de la información, ignorando otros aspectos de la misma. Por ejemplo: si la paciente interpreta que se descontrola ingiriendo determinados alimentos, se dirá a sí misma: «si como un trozo de pizza, me la voy a comer entera, mejor no probarla».

Pensamiento polarizado:

Es un pensamiento dicotómico, no hay grises, se caracteriza por la rigidez. El diálogo interno de la paciente se caracteriza por estar compuesto de expresiones absolutistas: «todo-nada», «bien-mal», «saludable-insalubre», «delgada-gorda», etc. (p.ej.: «Ahora que mi estómago se ha acostumbrado a no comer, es mejor que no coma nada. Si lo hago, volverá la sensación de hambre»).

Maximización y minimización:

Exageración de las consecuencias que entiende como negativas (p.ej. me he comido un sándwich de miga, me siento fatal… estoy más gorda…) y minimización de las negativas (p.ej. me encuentro mejor cuando no como que cuando lo hago…si sigo teniendo energía, ¿qué más da que no coma…?) Esto es debido a que estas pacientes no tienen conciencia de enfermedad, el síntoma es egosintónico.

Autorreferencias:

Incomodidad en contextos que tienen que ver con la comida y que derivan en pensamientos relacionados con los demás y con su peso (p.ej. «odio comer delante de la gente… la gente se me queda mirando…»).Esto es más agudo en pacientes que padecen premórbido ansiedad social.

Inferencia arbitraria:

Desorganización de la dieta basada en creencias o informaciones erróneas, no científicas y no contrastadas. Muchas veces estas pacientes se basan en informaciones peligrosas proveniente de blogs de personas con esta patología, a los efectos de aferrarse a esta conducta. La evitación de determinados alimentos (p.ej.: grasos), en favor de aquellos hipocalóricos (p.ej. determinadas verduras), ejemplifica esta distorsión cognitiva. No saben cómo combinar los alimentos, gestionar las cantidades y adecuarlas al gasto calórico diario.

Generalización excesiva:

Realizar afirmaciones fundamentadas en casos específicos. Por ejemplo: «si como hasta sentirme satisfecha, engordo lo que como».

Lic Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542 

 

jueves, 24 de septiembre de 2020

 

MOTIVACIONES AL CAMBIO EN LOS TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN

 

En la adolescencia es el período de la vida en que más se presentan los trastornos de las conductas alimentarias. La mayoría de los casos de anorexia restrictiva/purgativa y bulimia nerviosa y T.A.N.E  comienzan alrededor de los 10 años, están comprometidos factores genéticos, socioculturales y familiares.

La mayoría de las jóvenes con estas patologías suelen ser ambivalentes en el tratamiento, mayormente acceden por presiones familiares, es decir sus padres le indican el tratamiento psicológico, pero esto no es por lo general una conducta caprichosa, sino que los adolescentes por su desarrollo evolutivo aun no tienen consolidado las funciones ejecutivas  en el sentido de organizar y establecer objetivos claros, las adolescentes no pueden percibir con claridad el peligro que conlleva sus conductas de aversión a la comida y/o los vómitos inducidos para el control del peso. Es una población que atraviesa una serie de cambios psicofísicos propios de la pubertad, los adolescentes son por naturaleza inestables emocionalmente ya que su personalidad esta aún no definida, pero esta circunstancia es un elemento fundamental porque al ser vulnerables y no poder discernir con claridad el peligro para la salud que tienen estos trastornos.

Es importante tener una buena alianza terapéutica entre psicólogo-paciente donde prime la confianza y empatía , respetando siempre la autonomía del adolescente, promocionándole que pueda plantear sus preocupaciones, sus inquietudes, para ir construyendo un plan de tratamiento en donde pueda centrarse en el presente, porque los adolescentes no tienen a diferencia del adulto una planificación a futuro.

En los trastornos de alimentación existe una serie de distorsiones cognitivas donde se manifiestan con frecuencia los pensamientos rígidos polarizados de todo-nada , muchas veces seleccionan parte de la información, como por ejemplo si come un pedazo de torta interpreta que puede comer toda la torta entonces no come nada. También maximizan cuando comen algo ya sienten que están engordando en demasía, y minimizan los aspectos negativos, es decir se sienten mejor de salud cuando no comen como si tuvieran más energía. Tienen un comportamiento autorreferencial, evitan por lo general comer con personas ya que sienten que los demás la están mirando si ingiere o no, y como está su figura. Tienen informaciones erróneas respecto a los alimentos, rechazan cualquier alimento que pueda contener grasa en pos de los hipocalóricos, muchas veces las pacientes llevan sobrecitos de azúcar ante la hipoglucemia que pueden sufrir al no ingerir alimentos.

Poder ayudar a la paciente que pueda comprender estos errores de pensamientos que tiene es fundamental para la reestructuración cognitiva y proceder a la regulación de la ingesta a los efectos de reducir la sintomatología del trastorno.

1.     Monitorear los alimentos tratando de regular los tiempos de las comidas y no saltearse, e incluso comenzar a probar comidas que antes les producía miedo a engordar.

2.     Reflexionar sobre los atracones, que le pasa, que situación la angustia que necesitan comer determinados alimentos sin control para luego vomitarlos.

3.     Detectar cuando comienzan a estar ansiosas, que situación personal las angustia

4.     Trabajar con el terapeuta el pro y contras de estas conductas.

5.     Re aprender hábitos alimenticios (que, donde, cuando y como) los distribuye y son ingeridos.

6.     Generar un registro diario de comidas especificando su estado emocional y su conducta frente a la comida.

7.     Aprender a identificar alimentos y/o situaciones temidas que le provocan angustia.

Es muy importante que el paciente no altere ninguna de las comidas, y que pueda detectar que obstáculos le aparecen al momento de la comida, si es en familia, amigos, afuera que pueda escribir como se sintió, que imágenes o pensamientos vinieron a su mente, cual fue el comportamiento frente a la comida, que desecho, y porque?, si tuvo pensamientos de vomitar la misma, si lo hizo, si utilizó laxantes, si toma diuréticos?

Es importante que la persona afectada pueda aprender a lidiar con los obstáculos y situaciones estresantes que se le presenten, y para ello es útil aprender a distraerse, salir del foco en el momento que aparece la idea de vómito. La psicoeducación es fundamental no solo al paciente, sino a todo el núcleo familiar, con quienes se tendrá que tener sesiones para ello, no hay que olvidar que los trastornos de alimentación se producen dentro del contexto familiar e involucra las relaciones interpersonales.

 

Lic. Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542 arcasweb@gmail.com

Instagram: licarcas_ansiedadweb      tweeter @arcasmonica

 

 www.ansiedadweb.blogspot.com

martes, 15 de septiembre de 2020

Bulimia nerviosa en preadolescentes y adolescentes tempranas

 

Los trastornos de la alimentación sea la anorexia nerviosa, la bulimia y los trastornos de alimentación no especificados se han incrementado en los últimos años debido fundamentalmente a cambios culturas (cultura de la imagen) y cambios de tipo económico, en nuestro medio hay en toda la sociedad occidental un marcado rechazo a la gordura, y una sobrevaluación de la delgadez, ésta es percibida como un indicador de belleza, éxito y autocontrol. Si bien es fundamental también abordar estas problemáticas como un síndrome que afecta a todo el grupo familiar.

La bulimia nerviosa es un trastorno de la alimentación caracterizado por la presencia de episodios de atracones de comida,  es decir la ingesta de grandes cantidades de comida, o bien la comida es devorada de manera compulsiva en poco tiempo con la sensación de pérdida de control, seguidos de conductas de forma compensatoria para evitar el aumento de peso. Esas conductas compensatorias pueden ser la provocación de vómitos, uso de laxantes, o el exceso de ejercicios aeróbicos con la fantasía de autocontrol del peso. Suele aparecer restricciones dietarías, y muchas veces información que se oculta sobre el tema del consumo. La bulimia es una patología que se caracteriza por el control- descontrol – control, con sentimientos de culpa, muchas veces estas adolescentes se encuentran con estados de depresión, sentimientos de vacío, procesos de bulling donde la conducta de dolor lleva a la persona a una conducta impulsiva, devora comida que generalmente es hipercalóricas (chocolates, alimentos con hidratos de carbono)   con la sensación de pérdida de autocontrol, esto la lleva a sentimientos de culpa, se provoca vómitos, o conductas compensatorias como las mencionadas anteriormente a los fines de volver a mantener cierto control como un circulo tóxico similar al obsesivo.

Existe un aumento de tensión, de ansiedad en el aparato psíquico que la persona no puede tolerar y para el manejo de ésta recurre al alimento de manera compulsiva para bajar la tensión y entra al circuito, pero debajo de la compulsión a devorar, están estados de malestar subjetivo que la lleva a esta conducta, en la etapa de la preadolescencia y adolescencia temprana la niña es muy susceptible a las opiniones del medio, a ser aceptada en relaciones que no le son satisfactorias o una necesidad de “encajar” y ser aceptada por la imagen. La prevalencia es del 1% de las mujeres jóvenes adolescentes hasta mujeres adultas hasta 40 años aproximadamente.

Los factores que desarrollan el trastorno son diversos pero no se pude adjudicar en forma terminante entre ellos vemos en esta etapa evolutiva que inciden los factores de índole social, especialmente en nuestra cultura occidental donde hay una preocupación exagerada por la delgadez, pero no desde el punto de vista de la salud, sino desde una imagen corporal de delgadez fantaseada e idealizada de perfección , de éxito y por sobre todas las cosas de aceptación, incluso niñas con peso corporal normal pueden sentirse incómodas con su esquema corporal y ansiar tener menor peso y es por ello que se someten a dietas que muchas veces son auto administradas o se pasan la información por redes y muchas veces provocan alteraciones hormonales con el riesgo que ello conlleva, así como los vómitos lo peligroso que tienen desde el punto de vista clínico la pérdida de sales que pueden provocar hiperkalemia (pérdida de potasio) con sus consecuencias cardiovasculares.

Otros factores es la familia, muchas veces estas niñas pertenecen a familias con antecedentes genéticos de problemáticas de alimentación, con una modalidad de base de tipo perfeccionistas, rigidez como también antecedentes hereditarios de ansiedad. Desde el punto de vista de la interacción social, muchas de estas adolescentes son muy influenciables por el grupo donde se valoran primordialmente la delgadez así como la participación de actividades deportivas y/o artísticas donde el bajo peso ocupa un lugar importante en su realización (baile clásico, modelaje, actividades deportivas como el patinaje artístico etc.)

Comorbilidad:

Los trastornos de la conducta alimentaria suelen estar asociado a otras patologías psiquiátricas que es fundamental detectar y evaluar a los efectos si deben ser también atendidas por médico tratante, ya que es una etapa la preadolescencia y a la adolescencia temprana con muchos desarreglos de tipo hormonal. Las niñas que han tenido menarca precoz tienen mayor predisposición a comienzos más tempranos de la enfermedad bulímica.

Existe comorbilidad con trastornos del humor, estados disforicos que en la adolescencia son muy típicos por lo cambiante del humor de ellos. Los trastornos de ansiedad tienen en mayor prevalencia la ansiedad social por el miedo a las intervinculacion y a la crítica que puedan tener debido a su baja autoestima, existe según estudios una prevalencia de A.S entre un 17 a un 80% de los casos El estrés postraumático también tiene un alto porcentaje de asociación con el trastorno bulímico, específicamente en niñas que han sufrido abuso psicofísico, o provenientes de hogares altamente disfuncionales. Otro trastorno importante es el T.O.C, y también los rasgos obsesivos de perfeccionismo, autoexigencia intelectual y competencia, sentirse inferiores a otros niños y/o hermanos. En la clínica de adultos el abuso de sustancias sea de drogas y/o alcohol habían tenido antecedentes de B.N no tratada adecuadamente. Así como los trastornos de personalidad del clúster B (trastorno de personalidad límite e histriónico) debido a sus rasgos de impulsividad e inestabilidad emocional y conductual.

Es importante que se realicen estudios médicos como ser la evaluación física, electrocardiograma, análisis de sangre completos cálculo de índice de masa corporal, si tiene alteraciones en el ciclo menstrual (amenorrea), tiempo de realización de vómitos autoinducidos, si tienen  en sus nudillos marcas (signo de Russell), antecedentes de lesiones autoinfligidas.

Además se la debe evaluar psicológicamente con escalas no solo sobre TCA sino sobre las comorbilidades, con estos pacientes hay que estimularlos a que colaboren en el tratamiento, pues suelen ser muy ambivalentes, hay que generarles la motivación al cambio y mejorar su autoestima y asertividad. La psicoeducación con el paciente es fundamental, tanto como el trabajo con su grupo familiar.

En el primer momento del tratamiento es más intensivo con mayor encuentro semanal con el paciente y ayudarlo en terapia cognitiva en que pueda comenzar a realizar sus propios registros de su conducta y emociones que la llevan a realizar no solo los atracones sino también las conductas compensatorias a los efectos de romper el círculo vicioso y los sentimientos de pérdida y de culpabilidad que están en juego.

Lic. Mónica Arcas Psicóloga Clínica – 15 3488 2542 -

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 27 de febrero de 2019


Obesidad, ansiedad y estados depresivos en la mujer (1)



La obesidad y el sobrepeso son la acumulación de grasa en el cuerpo donde la ingesta no se compensa con la quema de grasa a través de actividad física. Además la obesidad que es cuando el IMC es superior a 30, implica un riesgo cardiovascular, propensión al síndrome metabólico (aumento de colesterol, glucosa en sangre, sedentarismo, aumento de presión arterial y tabaquismo), diabetes, mayor presión sobre las rodillas y hasta enfermedades oncológicas constituyendo un tema de salud preocupante, debido a la ingesta de comida “chatarra”, la tendencia al sedentarismo, aumento de ingesta de carbohidratos y alcohol.

Desde el punto de vista psicopatológico la obesidad está asociada a estados de depresión así como de ansiedad patológica en algunos casos. Los trastornos del humor como la depresión se caracteriza por estados de anhedonia (perdida de placer en las cosas), tristeza, alteraciones en la ingesta, en estos casos aparece una conducta de voracidad que muchas veces va acompañada de culpa, lo cual aumenta su depresión. Dentro de los trastornos de la conducta alimentaria los actos bulímicos se producen luego de una ingesta compulsiva que genera culpa y el vómito se produce como forma de compensación de la conducta impulsiva que la lleva a este círculo vicioso con mayor depresión. La obesidad produce en las personas más allá de los riesgos clínicos ya mencionados, sufrimiento psíquico no sólo porque están muy lejos del ideal de delgadez aceptado por el imaginario colectivo sino porque también desde lo social son muchas veces focos de discriminación, prejuicios y esto lleva muchas veces a la  tendencia a aislarse por temor al rechazo, incidiendo directamente en la autoestima y recrudeciendo el cuadro anímico.

El paciente obeso tiene por lo general mucha preocupación sobre su esquema corporal, muchas veces le cuesta mucho bajar de peso especialmente en los cuadros de Síndrome metabólico, y también no responden tan rápidamente a los IRSS, muchos de ellos al contrario contribuyen al aumento de peso, es por ello que el médico que prescriba debe tomar estos recaudos en la prescripción del fármaco adecuado. Cuando se evalúa al paciente y éste presenta valores elevados de ansiedad (Beck scale  /Hamilton Scale) comórbido con estados de depresión (moderado a severo) son elemento que juegan en contra de una modificación más rápida, la terapia cognitiva conductual apunta a detectar estados emocionales en relación a la ingesta y los pensamientos automáticos que se producen en el acto, reestructurando ese pensamiento disfuncional y generando formas alternativas y más sanas de conectarse con la ingesta (autoeficacia de controlar su peso corporal), es importante que pueda autorregular la ingesta comenzando a tomar insight de su problema emocional que lo manifiesta en la ingesta, pero este trabajo debe ser  en conjunto con el médico psiquiatra y la nutricionista.

El control de la ansiedad a través de técnicas específicas, junto con el registro de estados emocionales en relación a la ingesta para poder reestructurar pensamientos disfuncionales, reforzando la autoestima, las conductas asertivas y la disminución de la depresión, así como la indicación de actividad física adecuada para cada paciente en aquellos que puede autorregular su peso es un buen indicador de un progreso importante en su salud.







[i] LIC.MONICA ARCAS – PSICOLOGA ESPECIALIZADA EN TRASTORNOS DE ANSIEDAD


lunes, 15 de octubre de 2018


TRASTORNO POR ATRACÓN (Binge Eating Disorder)


El trastorno por atracón es uno de los trastornos que el DSMV incluye en los Trastornos de Alimentación y episodios de ingesta compulsiva.
Se caracteriza por una conducta disfuncional que es la ingesta en poca fracción de tiempo de mucho alimento.
Dicha conducta le causa a la persona
·        Malestar emocional
·        Sensación de la pérdida de control
·        La persona mantiene una ingesta rápida
·        Por lo general lo realiza en soledad por la vergüenza que le genera esa conducta
Es importante destacar que en la conducta por atracón hay diferencia con el cuadro de Bulimia Nerviosa donde en ésta si bien hay ingesta compulsiva con pérdida de control va seguida de la provocación del vómito con sentimientos de culpa, como conducta compensatoria. Pero si se puede observar otras conductas compensatorias que son dietas estrictas o ejercicios físicos intensos.
Tambien este desorden de la alimentación se produce en personas con peso normal, sobrepeso y tambien en la obesidad, hay factores genéticos en juego, y tambien antecedentes de restricción alimentaria previa (dietas inadecuadas, o realizadas por la persona) que generan alteraciones y modifica la conducta.
Desde el punto de vista psiquiátrico comparten comorbilidades con:
·        Trastorno Bipolar
·        Trastornos de ansiedad (TAG)
·        Depresión
Es importante trabajar en primer lugar los síntomas principales de la comorbilidad, estabilizando al paciente y muchas de las veces en colaboración con el apoyo farmacológico.
También hay que diferenciar lo que es un trastorno de atracón de la obesidad propiamente dicha, y específicamente de la obesidad mórbida. Los atracones son episodios intermitentes, la persona puede pasar períodos prolongados sin tener este problema, y reincidir en momentos de estrés.
Son por lo general personas que tienen intolerancia a los cambios de ánimo tanto positivos como negativos, por ejemplo se desestabilizan frente a los síntomas de ansiedad y/o estados depresivos, tambien frente a la euforia. Principalmente les cuesta reconocer las emociones y modular las mismas, el trabajo terapéutico apunta a que pueda:
1.   Restablecer un patrón alimenticio regular, para ello es importante que un profesional en nutrición le otorgue un plan personal y seguimiento del mismo por un tiempo
2.   Mejoramiento de la autoestima, por lo general son personas que ven afectadas su autoestima debido a su incapacidad regulatoria de la ingesta.
3.   Que puedan conocer cómo funciona la relación de sus emociones con los pensamientos (creencias disfuncionales e interpretación subjetiva) y su conducta disfuncional, monitoreando los diversos pensamientos distorsionados, y atribuciones erróneas que serán modificadas en la reestructuración cognitiva.
4.   Trabajar terapéuticamente las creencias disfuncionales que generan la ansiedad como ser el perfeccionismo en muchos casos, la necesidad de ser queridos y/o aprobados.
5.   Mejorar la autoestima.
6.   Prevención de recaídas.

Lic Mónica Arcas – TCC- Psicóloga Clinica arcasweb@gmail.com
Te 4798-9030 // 11 3488 2542 – Consultorios Zona Norte.



jueves, 22 de enero de 2015

LOS ATRACONES ASPECTOS CLINICOS Y TRATAMIENTO


Lic.Mònica Arcas

Los atracones (binge eating disorder) son desordenes de la conducta alimentaria que se presentan en diversos cuadros clínicos, y se caracteriza por la ingesta compulsiva de una forma impulsiva y rápida de cantidad de alimento, con sensación de desenfreno, donde luego aparecen sentimientos de culpabilidad, intentos irrefrenables por compensarlo a través de una dieta, malestar emocional (disforia), esto dependerá de la patología prevalente, por ejemplo en el caso de la Bulimia nerviosa el atracón va seguido de conductas compensatorias como ser la provocación de vómitos (con el consecuente peligro de daño físico e inclusive hipocalemia), uso de laxantes, diuréticos y ejercicio exagerado a fin de quemar las calorías que produjo la acción de la ingesta.
Pero estos comportamientos suelen presentarse en varios cuadros clínicos mas allá de la Bulimia Nerviosa, está presente en cuadros de ansiedad, personalidad de tipo evitativa, personalidad de tipo borderline, y en la obesidad mórbida, siempre están acompañados por estados del ánimo depresivo con gran malestar manifestado por estados de irritabilidad y conductas impulsivas.
En los cuadros de obesidad los atracones son episodios abruptos de ingesta (hiperfagia) que por lo general se recurre al consumo de alimentos con alto nivel de hidratos de carbono (harinas) y dulces (chocolates, caramelos, tortas, helados) y lo acompañan estados emocionales disforico y depresivos, aparecen sentimientos de culpabilidad que lo obligan a realizar dietas hipocalóricas estrictas que no pueden sostener lo cual incrementa su estado de pérdida de control y depresión. El sobrepeso es un problema grave de salud ya que no solo perjudica a la autoestima de la persona que se ve con un cuerpo que rechaza, sino que también produce alteraciones a nivel endocrino y cardiovascular con compromiso. Llegado a un sobrepeso este desorden alimenticio perjudica su funcionamiento laboral e interpersonal.
Siempre hay que evaluar varios puntos en el tratamiento de los episodios de atracones:
*  Primero y principal que trastorno es de prevalencia (si se trata de un Trastorno de Alimentación propiamente dicho, es una síntoma dentro de un trastorno de personalidad (TPL), se trata de un cuadro de depresión mayor.
*  Si dentro de estos cuadros se acompañan con otras patología del espectro de fallas del control impulsivo
*  Si hay antecedentes de abuso de sustancias (acompañado de alcohol en comidas copiosas)
*  Si el episodio de atracón se sucede a una dieta que ha trasgredido.
Hay que evaluar cuando y en qué contexto comienzan a aparecer estas conductas y como es la historia vital de los pacientes así como también si este tuvo experiencias traumáticas en su desarrollo evolutivo, muchas veces hay abuso sexual prematuro y la obesidad cumple un rol defensivo ante el avance de una sexualidad traumática. Muchos pacientes con alteraciones en el ritmo de la comida y que sufren por sus problemas en la regulación de la ingesta han tenido traumas infantiles como ser haber sido víctima de burlas por parte de sus compañeros de colegio, la marcación sutil o no de los padres objetando negativamente sobre su conducta alimentaria y marcando su figura y/o peso en relación a ser aceptado por los otros, eso deja marcas muy fuertes en la autoestima. Muchas madres narcisista ocupadas por su figura y extrema delgadez tienen una actitud crítica y descalificadora hacia sus hijos cuando estos no llegan a tener un esquema corporal “adecuado y aceptado”, esa es una fuente importante para que un adolescente que está en su máxima vulnerabilidad y ávido de necesidad afectiva comience a tener trastornos alimenticios buscando la aprobación.
Características del atracón:
A veces no es la cantidad sino la sensación de pérdida de control lo que caracteriza al atracón
ü Un atracón es la ingesta en una unidad de tiempo breve (no más de dos horas) de una cantidad de alimentos ingeridos con la sensación que no puede parar.
ü Esta ingesta es apresurada, mal masticada por lo general mal metabolizada por el organismo.
ü Solamente se interrumpe cuando tiene una saciacion saturada.
ü “picar” a cada rato, no porque se tiene hambre sino porque se está con malestar anímico, muchas veces las personas se paran frente a una heladera abierta a contemplar que van a devorar.
ü La persona se siente deprimida porque no puede regular una dieta prescripta, se enfurece consigo misma y comienza a comer en forma irrefrenable, generando un estado que acrecienta su depresión y sentimientos de culpa.

Circulo Vicioso


                                     Estado disforico (malestar psíquico)                   Atracon

                                                                        Culpa                            Conductas compensatorias
             
Un estado de malestar psicológico (estado depresivo) donde la persona se ve a sí misma como incapaz de resolver su situación, se desmerece, interpreta una situación vital de forma negativa recurre a la pérdida de control de la comida hace un atracón, luego se siente mal consigo misma y acude a conductas compensatorias según el cuadro clínico que tenga desde el uso de diuréticos, laxante, vómitos (en el caso de la bulimia) siente culpabilidad y vuelve al estado depresivo este círculo vicioso debe ser quebrado trabajando terapéuticamente que subyace a esta conducta, modificando pensamientos disfuncionales por otros más adaptativos, realistas que lleven al paciente a reevaluar su situación tome conciencia de su patología y cuidado reforzando por ende su autoestima, lograr que pueda tolerar la frustración y no que recurra a la acción como está acostumbrado a hacerlo.

El enfoque psicoterapéutico estará durante todo el proceso chequeando vía escalas de validación progresos y puntos de detección que el paciente puede tener enfocándose en su resolución, se debe trabajar además con técnicas de autocontrol, manejo de la ansiedad, reestructuración cognitiva en relación a la comida, búsqueda de nuevos intereses más adaptativos que mejoren su calidad de vida.