miércoles, 27 de febrero de 2019


Obesidad, ansiedad y estados depresivos en la mujer (1)



La obesidad y el sobrepeso son la acumulación de grasa en el cuerpo donde la ingesta no se compensa con la quema de grasa a través de actividad física. Además la obesidad que es cuando el IMC es superior a 30, implica un riesgo cardiovascular, propensión al síndrome metabólico (aumento de colesterol, glucosa en sangre, sedentarismo, aumento de presión arterial y tabaquismo), diabetes, mayor presión sobre las rodillas y hasta enfermedades oncológicas constituyendo un tema de salud preocupante, debido a la ingesta de comida “chatarra”, la tendencia al sedentarismo, aumento de ingesta de carbohidratos y alcohol.

Desde el punto de vista psicopatológico la obesidad está asociada a estados de depresión así como de ansiedad patológica en algunos casos. Los trastornos del humor como la depresión se caracteriza por estados de anhedonia (perdida de placer en las cosas), tristeza, alteraciones en la ingesta, en estos casos aparece una conducta de voracidad que muchas veces va acompañada de culpa, lo cual aumenta su depresión. Dentro de los trastornos de la conducta alimentaria los actos bulímicos se producen luego de una ingesta compulsiva que genera culpa y el vómito se produce como forma de compensación de la conducta impulsiva que la lleva a este círculo vicioso con mayor depresión. La obesidad produce en las personas más allá de los riesgos clínicos ya mencionados, sufrimiento psíquico no sólo porque están muy lejos del ideal de delgadez aceptado por el imaginario colectivo sino porque también desde lo social son muchas veces focos de discriminación, prejuicios y esto lleva muchas veces a la  tendencia a aislarse por temor al rechazo, incidiendo directamente en la autoestima y recrudeciendo el cuadro anímico.

El paciente obeso tiene por lo general mucha preocupación sobre su esquema corporal, muchas veces le cuesta mucho bajar de peso especialmente en los cuadros de Síndrome metabólico, y también no responden tan rápidamente a los IRSS, muchos de ellos al contrario contribuyen al aumento de peso, es por ello que el médico que prescriba debe tomar estos recaudos en la prescripción del fármaco adecuado. Cuando se evalúa al paciente y éste presenta valores elevados de ansiedad (Beck scale  /Hamilton Scale) comórbido con estados de depresión (moderado a severo) son elemento que juegan en contra de una modificación más rápida, la terapia cognitiva conductual apunta a detectar estados emocionales en relación a la ingesta y los pensamientos automáticos que se producen en el acto, reestructurando ese pensamiento disfuncional y generando formas alternativas y más sanas de conectarse con la ingesta (autoeficacia de controlar su peso corporal), es importante que pueda autorregular la ingesta comenzando a tomar insight de su problema emocional que lo manifiesta en la ingesta, pero este trabajo debe ser  en conjunto con el médico psiquiatra y la nutricionista.

El control de la ansiedad a través de técnicas específicas, junto con el registro de estados emocionales en relación a la ingesta para poder reestructurar pensamientos disfuncionales, reforzando la autoestima, las conductas asertivas y la disminución de la depresión, así como la indicación de actividad física adecuada para cada paciente en aquellos que puede autorregular su peso es un buen indicador de un progreso importante en su salud.







[i] LIC.MONICA ARCAS – PSICOLOGA ESPECIALIZADA EN TRASTORNOS DE ANSIEDAD


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