Las enfermedades
neurodegenerativas y el estrés familiar
Las enfermedades neurodegenerativas a medida que la
población envejece y su vida se prolonga, también hay un incremento de las
demencias en adultos mayores, pero los familiares directos que viven con este
tipo de enfermo sufren un estado de estrés crónico que puede traer aparejado
estados patológicos, tales como trastornos adaptativos, ansiedad y depresión.
El daño cerebral sea por enfermedad de Alzheimer, accidente
cerebro vascular, la demencia vascular o la enfermedad de Parkinson entre otros genera
un impacto en el núcleo familiar.
Por lo general aparece un episodio disruptivo de
forma brusca, inesperada que genera angustia y desconcierto en un primer
momento a la familia que no estaba preparada para asumir la enfermedad de este
familiar que por lo general se trata de padres a cargo o Jefe de familia.
Hay incertidumbre respecto al pronóstico y desarrollo
de la patología, como así el alcance de su rehabilitación cognitiva, en el caso
de una persona relativamente joven que fue afectado por un accidente cerebro
vascular, dependerá la zona afectada para ser tratado por una específica
rehabilitación acorde al daño producido en el cerebro.
La adaptación a la situación será diferente en cada
miembro de la familia, constituye un cambio profundo en la dinámica interna especialmente
si el afectado ha sido el sostén familiar, eso ocasiona una reestructuración de
la familia y de los roles en la medida que la familia esté internamente más sana
estos roles son más dinámicos.
Pero la situación en sí misma, esta disrupción
familiar implica un duelo en el sistema, éste cambia, no solo en el afectado,
sino en todos sus miembros. Situación que es vivida como un proceso de duelo,
especialmente si el afectado está atravesando un proceso neurodegenerativo
demencial, que no va a remitir, es más que se va a ir cronificando por lo
irreversible del cuadro.
Se define el duelo como la pérdida de algo
significativo para el sujeto, en este caso la salud, y en el seno familiar una
reestructuración diferente aceptando esta realidad que no es fácil ni rápida de
asumir.
Como toda situación de duelo implica fases que no
son lineales sino que están entremezcladas.,
En una primera fase, la familia no puede asimilar
el impacto de la enfermedad, esta desconcertada y le resulta difícil imaginar cómo
se va a desarrollar de aquí en más en caso de la irreversibilidad del cuadro
asumir esto demanda un tiempo ya que los mecanismos de negación y shock de la
realidad se imponen.
Luego aparecen sentimientos de bronca, porque de
alguna manera esto afecta al núcleo, sigue una etapa de depresión, donde la
familia de alguna manera toma conciencia del impacto y aparece la incertidumbre
y el miedo al futuro, allí comienza la somatización especialmente la persona a
cargo del enfermo. Puede presentar cuadros de trastorno adaptativo por el
estrés que causa, así como depresión y ansiedad que dependerán de la estructura
de base de la persona
Es importante que se pueda acceder a la fase de negociación, donde se busca alternativas hasta
que las cosas se ordenen que vuelvan a ser como antes, para llegar a la fase de elaboración de la real situación y haya
aceptación y proseguir la vida conviviendo con esta situación.
La duración y transición de cada etapa depende de
diferentes factores tales como las circunstancias de la pérdida, los recursos
personales, apoyo social disponible, etc. En ocasiones las personas
experimentan un retorno a una etapa anterior, y las personas no completan la
última etapa, lo que se conoce como duelo patológico.
Un aspecto del daño cerebral adquirido (secuelas de un ACV) es que confiere características especiales al
duelo que experimentan sus familiares la persona afectada ha sobrevivido, pero
ha experimentado cambios de tal grado que, de alguna manera, lo hacen una
persona diferente, ya que su comportamiento es inevitablemente distinto al de
antes del daño.
Hay elementos que señalan en la clínica que un
familiar se encuentra dentro del proceso de duelo
1. Estancamiento en la fase de
negación del pronóstico, la gravedad y la naturaleza de la lesión que ha
sufrido
2. Esta negación de tipo maníaca
puede dar lugar a la formación de fantasías irreales sobre la recuperación del
paciente.
Debido a que la familia constituye el primer
eslabón que contribuye a la recuperación del afectado, es importante que se le
dé un lugar en la participación activa y no descuidar ningunos de los puntos
señalados sobre el cuidador, así como el valor de la psicoeducación dentro del
contexto familiar que en su totalidad que ha sido afectado.
Lic. Mónica Arcas Psicóloga Clínica – 11 3488 2542
Haedo 1505 1 Piso 8 - Villate 1607 – Olivos
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