jueves, 24 de septiembre de 2020

 

MOTIVACIONES AL CAMBIO EN LOS TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN

 

En la adolescencia es el período de la vida en que más se presentan los trastornos de las conductas alimentarias. La mayoría de los casos de anorexia restrictiva/purgativa y bulimia nerviosa y T.A.N.E  comienzan alrededor de los 10 años, están comprometidos factores genéticos, socioculturales y familiares.

La mayoría de las jóvenes con estas patologías suelen ser ambivalentes en el tratamiento, mayormente acceden por presiones familiares, es decir sus padres le indican el tratamiento psicológico, pero esto no es por lo general una conducta caprichosa, sino que los adolescentes por su desarrollo evolutivo aun no tienen consolidado las funciones ejecutivas  en el sentido de organizar y establecer objetivos claros, las adolescentes no pueden percibir con claridad el peligro que conlleva sus conductas de aversión a la comida y/o los vómitos inducidos para el control del peso. Es una población que atraviesa una serie de cambios psicofísicos propios de la pubertad, los adolescentes son por naturaleza inestables emocionalmente ya que su personalidad esta aún no definida, pero esta circunstancia es un elemento fundamental porque al ser vulnerables y no poder discernir con claridad el peligro para la salud que tienen estos trastornos.

Es importante tener una buena alianza terapéutica entre psicólogo-paciente donde prime la confianza y empatía , respetando siempre la autonomía del adolescente, promocionándole que pueda plantear sus preocupaciones, sus inquietudes, para ir construyendo un plan de tratamiento en donde pueda centrarse en el presente, porque los adolescentes no tienen a diferencia del adulto una planificación a futuro.

En los trastornos de alimentación existe una serie de distorsiones cognitivas donde se manifiestan con frecuencia los pensamientos rígidos polarizados de todo-nada , muchas veces seleccionan parte de la información, como por ejemplo si come un pedazo de torta interpreta que puede comer toda la torta entonces no come nada. También maximizan cuando comen algo ya sienten que están engordando en demasía, y minimizan los aspectos negativos, es decir se sienten mejor de salud cuando no comen como si tuvieran más energía. Tienen un comportamiento autorreferencial, evitan por lo general comer con personas ya que sienten que los demás la están mirando si ingiere o no, y como está su figura. Tienen informaciones erróneas respecto a los alimentos, rechazan cualquier alimento que pueda contener grasa en pos de los hipocalóricos, muchas veces las pacientes llevan sobrecitos de azúcar ante la hipoglucemia que pueden sufrir al no ingerir alimentos.

Poder ayudar a la paciente que pueda comprender estos errores de pensamientos que tiene es fundamental para la reestructuración cognitiva y proceder a la regulación de la ingesta a los efectos de reducir la sintomatología del trastorno.

1.     Monitorear los alimentos tratando de regular los tiempos de las comidas y no saltearse, e incluso comenzar a probar comidas que antes les producía miedo a engordar.

2.     Reflexionar sobre los atracones, que le pasa, que situación la angustia que necesitan comer determinados alimentos sin control para luego vomitarlos.

3.     Detectar cuando comienzan a estar ansiosas, que situación personal las angustia

4.     Trabajar con el terapeuta el pro y contras de estas conductas.

5.     Re aprender hábitos alimenticios (que, donde, cuando y como) los distribuye y son ingeridos.

6.     Generar un registro diario de comidas especificando su estado emocional y su conducta frente a la comida.

7.     Aprender a identificar alimentos y/o situaciones temidas que le provocan angustia.

Es muy importante que el paciente no altere ninguna de las comidas, y que pueda detectar que obstáculos le aparecen al momento de la comida, si es en familia, amigos, afuera que pueda escribir como se sintió, que imágenes o pensamientos vinieron a su mente, cual fue el comportamiento frente a la comida, que desecho, y porque?, si tuvo pensamientos de vomitar la misma, si lo hizo, si utilizó laxantes, si toma diuréticos?

Es importante que la persona afectada pueda aprender a lidiar con los obstáculos y situaciones estresantes que se le presenten, y para ello es útil aprender a distraerse, salir del foco en el momento que aparece la idea de vómito. La psicoeducación es fundamental no solo al paciente, sino a todo el núcleo familiar, con quienes se tendrá que tener sesiones para ello, no hay que olvidar que los trastornos de alimentación se producen dentro del contexto familiar e involucra las relaciones interpersonales.

 

Lic. Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542 arcasweb@gmail.com

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