MOTIVACIONES AL CAMBIO EN LOS TRASTORNOS DE
ALIMENTACIÓN
En la
adolescencia es el período de la vida en que más se presentan los trastornos de
las conductas alimentarias. La mayoría de los casos de anorexia
restrictiva/purgativa y bulimia nerviosa y T.A.N.E comienzan alrededor de los 10 años, están comprometidos
factores genéticos, socioculturales y familiares.
La
mayoría de las jóvenes con estas patologías suelen ser ambivalentes en el
tratamiento, mayormente acceden por presiones familiares, es decir sus padres
le indican el tratamiento psicológico, pero esto no es por lo general una
conducta caprichosa, sino que los adolescentes por su desarrollo evolutivo aun
no tienen consolidado las funciones ejecutivas
en el sentido de organizar y establecer objetivos claros, las
adolescentes no pueden percibir con claridad el peligro que conlleva sus
conductas de aversión a la comida y/o los vómitos inducidos para el control del
peso. Es una población que atraviesa una serie de cambios psicofísicos propios
de la pubertad, los adolescentes son por naturaleza inestables emocionalmente
ya que su personalidad esta aún no definida, pero esta circunstancia es un
elemento fundamental porque al ser vulnerables y no poder discernir con
claridad el peligro para la salud que tienen estos trastornos.
Es
importante tener una buena alianza terapéutica entre psicólogo-paciente donde
prime la confianza y empatía , respetando siempre la autonomía del adolescente,
promocionándole que pueda plantear sus preocupaciones, sus inquietudes, para ir
construyendo un plan de tratamiento en donde pueda centrarse en el presente,
porque los adolescentes no tienen a diferencia del adulto una planificación a
futuro.
En los
trastornos de alimentación existe una serie de distorsiones cognitivas donde se
manifiestan con frecuencia los pensamientos rígidos polarizados de todo-nada ,
muchas veces seleccionan parte de la información, como por ejemplo si come un
pedazo de torta interpreta que puede comer toda la torta entonces no come nada.
También maximizan cuando comen algo ya sienten que están engordando en demasía,
y minimizan los aspectos negativos, es decir se sienten mejor de salud cuando
no comen como si tuvieran más energía. Tienen un comportamiento
autorreferencial, evitan por lo general comer con personas ya que sienten que
los demás la están mirando si ingiere o no, y como está su figura. Tienen
informaciones erróneas respecto a los alimentos, rechazan cualquier alimento
que pueda contener grasa en pos de los hipocalóricos, muchas veces las
pacientes llevan sobrecitos de azúcar ante la hipoglucemia que pueden sufrir al
no ingerir alimentos.
Poder
ayudar a la paciente que pueda comprender estos errores de pensamientos que
tiene es fundamental para la reestructuración cognitiva y proceder a la
regulación de la ingesta a los efectos de reducir la sintomatología del
trastorno.
1.
Monitorear los alimentos tratando de regular los
tiempos de las comidas y no saltearse, e incluso comenzar a probar comidas que
antes les producía miedo a engordar.
2.
Reflexionar sobre los atracones, que le pasa, que
situación la angustia que necesitan comer determinados alimentos sin control
para luego vomitarlos.
3.
Detectar cuando comienzan a estar ansiosas, que
situación personal las angustia
4.
Trabajar con el terapeuta el pro y contras de estas
conductas.
5.
Re aprender hábitos alimenticios (que, donde, cuando y
como) los distribuye y son ingeridos.
6.
Generar un registro diario de comidas especificando su
estado emocional y su conducta frente a la comida.
7.
Aprender a identificar alimentos y/o situaciones
temidas que le provocan angustia.
Es muy
importante que el paciente no altere ninguna de las comidas, y que pueda
detectar que obstáculos le aparecen al momento de la comida, si es
en familia, amigos, afuera que pueda escribir como se sintió, que imágenes o
pensamientos vinieron a su mente, cual fue el comportamiento frente a la
comida, que desecho, y porque?, si tuvo pensamientos de vomitar la misma, si lo
hizo, si utilizó laxantes, si toma diuréticos?
Es
importante que la persona afectada pueda aprender a lidiar con los obstáculos y
situaciones estresantes que se le presenten, y para ello es útil aprender a
distraerse, salir del foco en el momento que aparece la idea de vómito. La
psicoeducación es fundamental no solo al paciente, sino a todo el núcleo
familiar, con quienes se tendrá que tener sesiones para ello, no hay que
olvidar que los trastornos de alimentación se producen dentro del contexto
familiar e involucra las relaciones interpersonales.
Lic.
Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542 arcasweb@gmail.com
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