martes, 1 de diciembre de 2020

 

TIPOS DE DISTORSIONES COGNITIVAS EN LA ANOREXIA NERVIOSA

La Anorexia nerviosa es un cuadro de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) que se caracteriza por ser multidimensional, intervienen factores genéticos, psicológicos, estructurales, sociológicos y familiares, se expresa con alteraciones en la conducta  restrictiva alimentaria, distorsiones en la imagen corporal, y un temor atávico a engordar. Son cuadros crónicos y delicados por la consecuencia que tiene esta conducta en la salud de los pacientes, por ello el abordaje es psicológico, psiquiátrico, clínico y nutricional.

En la línea de abordaje cognitivo conductual se observan una serie de errores de procesamiento de la información (distorsiones cognitivas) que presentan el pensamiento de estos pacientes y que hay que detectarlos con mucha empatía, ya que son muy resistenciales, a los efectos de proceder a la reestructuración. Sabemos que los pensamientos (creencias sobrevaloradas sobre peso/imagen/gordura) inciden en la esfera emocional y modifican las conductas sean restrictivas (anorexia de tipo restrictivo) como purgativa compensatoria (anorexia purgativa) también se debe tomar en cuenta la amplia comorbilidad tanto en Eje 1 (asociación con TDM, Trastornos de Ansiedad, Fobia específica, TEPT , TAG) como en Eje 2 ( Personalidades de tipo narcisista, rasgos obsesivos y trastorno límite de la Personalidad) que modifican las formas de abordaje de esta patología Entre las distorsiones más frecuentes que se observan están:

Abstracción selectiva:

Selección de parte de la información, ignorando otros aspectos de la misma. Por ejemplo: si la paciente interpreta que se descontrola ingiriendo determinados alimentos, se dirá a sí misma: «si como un trozo de pizza, me la voy a comer entera, mejor no probarla».

Pensamiento polarizado:

Es un pensamiento dicotómico, no hay grises, se caracteriza por la rigidez. El diálogo interno de la paciente se caracteriza por estar compuesto de expresiones absolutistas: «todo-nada», «bien-mal», «saludable-insalubre», «delgada-gorda», etc. (p.ej.: «Ahora que mi estómago se ha acostumbrado a no comer, es mejor que no coma nada. Si lo hago, volverá la sensación de hambre»).

Maximización y minimización:

Exageración de las consecuencias que entiende como negativas (p.ej. me he comido un sándwich de miga, me siento fatal… estoy más gorda…) y minimización de las negativas (p.ej. me encuentro mejor cuando no como que cuando lo hago…si sigo teniendo energía, ¿qué más da que no coma…?) Esto es debido a que estas pacientes no tienen conciencia de enfermedad, el síntoma es egosintónico.

Autorreferencias:

Incomodidad en contextos que tienen que ver con la comida y que derivan en pensamientos relacionados con los demás y con su peso (p.ej. «odio comer delante de la gente… la gente se me queda mirando…»).Esto es más agudo en pacientes que padecen premórbido ansiedad social.

Inferencia arbitraria:

Desorganización de la dieta basada en creencias o informaciones erróneas, no científicas y no contrastadas. Muchas veces estas pacientes se basan en informaciones peligrosas proveniente de blogs de personas con esta patología, a los efectos de aferrarse a esta conducta. La evitación de determinados alimentos (p.ej.: grasos), en favor de aquellos hipocalóricos (p.ej. determinadas verduras), ejemplifica esta distorsión cognitiva. No saben cómo combinar los alimentos, gestionar las cantidades y adecuarlas al gasto calórico diario.

Generalización excesiva:

Realizar afirmaciones fundamentadas en casos específicos. Por ejemplo: «si como hasta sentirme satisfecha, engordo lo que como».

Lic Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542 

 

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