TIPOS DE DISTORSIONES
COGNITIVAS EN LA ANOREXIA NERVIOSA
La Anorexia nerviosa es un cuadro de
Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) que se caracteriza por ser
multidimensional, intervienen factores genéticos, psicológicos, estructurales,
sociológicos y familiares, se expresa con alteraciones en la conducta restrictiva alimentaria, distorsiones en la
imagen corporal, y un temor atávico a engordar. Son cuadros crónicos y
delicados por la consecuencia que tiene esta conducta en la salud de los
pacientes, por ello el abordaje es psicológico, psiquiátrico, clínico y
nutricional.
En la línea de abordaje cognitivo
conductual se observan una serie de errores de procesamiento de la información
(distorsiones cognitivas) que presentan el pensamiento de estos pacientes y que
hay que detectarlos con mucha empatía, ya que son muy resistenciales, a los
efectos de proceder a la reestructuración. Sabemos que los pensamientos
(creencias sobrevaloradas sobre peso/imagen/gordura) inciden en la esfera
emocional y modifican las conductas sean restrictivas (anorexia de tipo
restrictivo) como purgativa compensatoria (anorexia purgativa) también se debe
tomar en cuenta la amplia comorbilidad tanto en Eje 1 (asociación con TDM,
Trastornos de Ansiedad, Fobia específica, TEPT , TAG) como en Eje 2 (
Personalidades de tipo narcisista, rasgos obsesivos y trastorno límite de la
Personalidad) que modifican las formas de abordaje de esta patología Entre las
distorsiones más frecuentes que se observan están:
Abstracción selectiva:
Selección de parte de la información,
ignorando otros aspectos de la misma. Por ejemplo: si la paciente interpreta
que se descontrola ingiriendo determinados alimentos, se dirá a sí misma: «si
como un trozo de pizza, me la voy a comer entera, mejor no probarla».
Pensamiento polarizado:
Es un pensamiento dicotómico, no hay
grises, se caracteriza por la rigidez. El diálogo interno de la paciente se
caracteriza por estar compuesto de expresiones absolutistas: «todo-nada»,
«bien-mal», «saludable-insalubre», «delgada-gorda», etc. (p.ej.: «Ahora que mi
estómago se ha acostumbrado a no comer, es mejor que no coma nada. Si lo hago,
volverá la sensación de hambre»).
Maximización y minimización:
Exageración de las consecuencias que entiende como negativas (p.ej. me
he comido un sándwich de miga, me siento fatal… estoy más gorda…) y
minimización de las negativas (p.ej. me encuentro mejor cuando no como que
cuando lo hago…si sigo teniendo energía, ¿qué más da que no coma…?) Esto es
debido a que estas pacientes no tienen conciencia de enfermedad, el síntoma es
egosintónico.
Autorreferencias:
Incomodidad en contextos que tienen que ver con la comida y que derivan
en pensamientos relacionados con los demás y con su peso (p.ej. «odio comer
delante de la gente… la gente se me queda mirando…»).Esto es más agudo en
pacientes que padecen premórbido ansiedad social.
Inferencia arbitraria:
Desorganización de la dieta basada en
creencias o informaciones erróneas, no científicas y no contrastadas. Muchas
veces estas pacientes se basan en informaciones peligrosas proveniente de blogs
de personas con esta patología, a los efectos de aferrarse a esta conducta. La evitación
de determinados alimentos (p.ej.: grasos), en favor de aquellos hipocalóricos
(p.ej. determinadas verduras), ejemplifica esta distorsión cognitiva. No saben
cómo combinar los alimentos, gestionar las cantidades y adecuarlas al gasto
calórico diario.
Generalización excesiva:
Realizar afirmaciones fundamentadas en casos específicos. Por ejemplo:
«si como hasta sentirme satisfecha, engordo lo que como».
Lic Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542
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