viernes, 30 de noviembre de 2018


Factores de riesgo cardiovascular y las emociones disfuncionales

Tanto la hostilidad la ira y la agresión son factores de predisposición en una personalidad de tipo A a la hiperreactividad cardiovascular que se despliega en las áreas cognitiva, emocional y conductual.

A nivel cognitivo la hostilidad está relacionada con  las diversas creencias que a lo largo de la vida del sujeto se van afirmando en relación a actitudes negativas respecto de las personas y/o mundo circundante donde el sujeto se encuentra no solo a la defensiva sino que espera siempre desconfiado la peor respuesta del medio. Por lo general se manejan con un estilo atribucional marcado por cierta agresión y sentido de una hiperjusticia de la cual ellos son parte, muchas veces utilizando el cinismo, sostienen que los demás no poseen valores, que son egoístas, y esto justifica su defensiva hacia los demás, ellos se adueñan de la verdad, no creen en la bondad del otro, siempre lo registran como poco confiables. En los estados de hostilidad hay un aumento de tensión y de alerta del SN que genera respuestas fisiológicas que repercuten en la salud (aumento de frecuencia cardíaca, tensión muscular, aumento de acidez gástrica, muchas veces dolor torácico).

Desde el área afectiva emocional los sentimientos de ira, el enfado, la furia, los estados coléricos son emociones negativas que parten de la ideación de que el sujeto es víctima de un atropello malicioso y deliberado de otros. Muchas veces se despierta ante la idea del sentimiento de traición y herida que ejecuta el otro hacia su persona. La ira tiene diferentes grados y formas de expresión, podemos definir la ira como un estado, es decir los sentimientos adversivo que se producen en un momento determinado de la vida del sujeto ante la pérdida abrupta de un ser querido y/o situación valiosa para el sujeto, este estado emocional está contemplado como parte de estadios del duelo, tambien por situaciones adversas que atraviesa la persona como ser un periodo de dolor físico que no pude paliarse, y generalmente expresa la baja tolerancia a la frustración que puede tener la persona. Cuando la ira se manifiesta como un rasgo de la personalidad allí es un modo particular de afrontamiento y de reacción habitual del sujeto, lo cual implica reacciones emocionales y fisiológicas que comprometen a la salud cardiovascular.

Los sentimientos de ira pueden introyectarse y no expresarse verbal ni conductualmente, cuando esto pasa la persona reprime esta emoción, esta supresión de expresión de la ira es una forma no asertiva de manejo y conlleva a la larga el desarrollo de trastornos cardiovasculares (hipertensión arterial).

Cuando la ira se manifiesta en forma de estallido tambien repercute en la salud. Lo adecuado es el control de la manifestación emocional a través de conductas asertivas donde la persona pueda manifestar en tiempo, forma y modo su malestar sin llegar a los opuestos, es decir ni reprimirse ni encolerizarse.

Desde el punto de vista conductual la agresión es un modo disfuncional de manejarse que puede expresarse de diversos modos, que van desde una conducta dañina, o de ataque dirigidas a otros, hasta un silencio verbal que genera estados de angustia en el otro, como forma violenta de manifestación que no deja tambien de repercutir en la salud del emisor.

El manejo asertivo de estas emociones y conductas es la forma más adecuada para contemplar un estado norma de salud psicofísica, la terapia cognitiva conductual atiende el registro de creencias disfuncionales y sus estados disfuncionales a los efectos de proceder a una reestructuración y un modo asertivo de modificar situaciones adversivas que se pueden manifestar en la cotidianidad.

Lic.Mónica Arcas TCC – arcasweb@gmail.com



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