miércoles, 21 de mayo de 2025

 

TRAUMA EN ABUSO SEXUAL INFANTIL

El abuso sexual es un acto de violencia, y cuando es infantil genera en la misma victima la duda de que esa violencia haya existido. La persona abusada pierde el sentido de su integridad y puede llegar a justificar y negar la violencia del otro. Porque el otro, no es otro cualquiera, en la mayoría de los casos es una persona del circuito familiar, escolar o vecinal, muchas veces ese pedófilo es aceptado por el grupo familiar, ya que se trata de un ser bifronte, en todos los aspectos, sea familiar (padre, hermano, tío, padrino) por un lado es un ser “confiable” para la víctima y por otro un ser nefasto que ordena el silencio a la criatura, o en muchos casos no es comprendida ni escuchada, hay silencio de estos inocentes que cala profundamente en el psiquismo generando en muchos casos patologías psiquiátricas en la adultez (trastorno borderline de personalidad, inhibiciones sexuales, malas elecciones de pareja, estrés postraumático entre otros casos).

Según estudios entre un 20/25% de las mujeres y entre un 10 a un 15% de los varones sufrieron algún tipo de abuso sexual en la infancia.

Cuando los abusos son repetitivos , las víctimas se sienten culpables por no poderlo evitar , la relación entre abusador y victima (asimetría no consentida) es en si misma muy perjudicial. Mayor cuando el vínculo es incestuoso, y la victima debe “guardar el secreto” bajo amenaza y allí se conforma la bifrontalidad, el mismo sujeto protector se convierte en el que lesiona, daña y somete. Cuando los abusos son intrafamiliares , y no se produjo una reacción a tiempo (denuncia, separación de la victima/victimario, denuncia intrafamiliar), el silencio mantenido en años trae por consecuencia daños psíquicos en la vida adulta, especialmente en una sana sexualidad de pareja. Los casos de incesto no atajados a tiempo (tomando en cuenta que la madre/tutora no protegió a la victima ,no denuncio los hechos , el/la menor guardo silencio), ante el avance del tiempo y la no elaboración del trauma, este puede seguir ejerciendo un efecto en la calidad de vida, autoestima y elección de vida.

En la terapia de estos casos en adultos, hay que proceder a redistribuir la culpabilidad y la responsabilidad. Muchas víctimas se plantean porque no pudieron decir no (esto no ocurre en niños más pequeños, cuya vulnerabilidad extrema y su poco desarrollo mental no pueden, o no acceden a la conciencia del atroz acto de violencia). La violencia puede revestir formas sutiles, y subterráneas que erosionan las certezas más esenciales. Obviamente que la responsabilidad recae en el abusador que rompe la ley y es el culpable, muchas veces hay complicidad de la familia que calla o no cree en los síntomas que los niños pueden empezar a desarrollar (ansiedad, miedo, se orinan cuando está el abusador, etc.) Y tener bien en cuenta que nunca hubo una aceptación por parte de la víctima , la mayoría de las veces quedo entrampada de alternativas de apoyo sólidos. Es decir quedo atrapada en la telaraña que formo el abusador. Este genera un trauma que será un herida que la víctima llevara por años hasta poder elaborar el daño psíquico a que fue expuesta/o.

Se podría definir al trauma como una conjunción de tres E:

1)  Evento: Es un episodio que se caracteriza por la impulsión de un sujeto adulto sobre un menor vulnerable tanto en su organismo como en su psiquis, el evento sobrepasa la capacidad del organismo para mantener su funcionamiento en niveles óptimos y deja secuelas a largo plazo.

2)  Experiencia: El trauma supone un horror vivido de manera súbita, sin posibilidad de activar mecanismos de defensas por lo tanto esta experiencia rompe la capa protectora del psiquismo.

3)  Estigmatización: Las víctimas de abuso sexual infantil se estigmatizan por lo general, tienen baja autoestima, desconfianza afectiva, y suelen tener reexperimentacion emocional y evitación cognitiva, alteraciones en el área sexual, sentimientos de culpa y vergüenza, hostilidad, rabia y agresividad.

Falsas creencias en torno al abuso sexual infantil

Por desconocimiento del tema existen ideas infundadas  que se aceptan con frecuencia

1.  Los abusos sexuales son poco frecuentes: Falso, lo que ocurre es que no se denuncian en la medida que ocurren, es mas frecuente la denuncia en mujeres que en varones, aun en siglo XXI pocos varones menores hablan de esto, salvo que el abuso sea demasiado evidente, he atendido a hombres adultos que se acordaban de abusos reiterados eclesiásticos no admitidos por los padres a pesar de denunciar el acto pedófilo, lo acusaban de mentiroso, allí el joven que encerrado en una situación perversa en donde no tiene lugar su palabra y si su sufrimiento que se evidencia en la patología de adultez (alcoholismo en este caso).

2.  Que actualmente se producen mas abusos que antes

Falso. No se denunciaban tanto, tampoco había registros médicos de lesiones en menores, hoy en dia hay médicos especializados en el tema donde pueden verificar lesiones genitales y paragenitales para ser denunciados fehacientemente y  aplicar todo el rigor de la Ley.

3.  El abuso es frecuente en hogares desfavorecidos .

Falso. El acto abusivo no es producto de la pobreza o la falta de cultura. Si bien se observa en entornos marginales con predominio de abuso de alcohol y/o drogas, no es excluyente. Los actos sexuales ejercidos a menores atraviesa todas las capas sociales y geográficas, en diversos niveles culturales y en muy diferentes familias.

4.  Que los menores incitan al adulto

Falso. Los menores son inocentes, muchas veces son abusados dentro de su casa incluso delante de otros y pasa desapercibido, un adulto que sienta a una criatura entre sus faldas y manosea al menor o le hace sentir una erección, esto es muy frecuente. Esta falsa creencia hace sentir al menor cuando comprende que fue culpable, sea porque estaba en malla, sea porque tenia una ropa ajustada, cualquier argumento como este es falso, el adulto tiene plena conciencia del daño que ocasiona pero goza con el acto porque es un perverso. El responsable del abuso es siempre el agresor jamás la victima

      5.Los niños mienten , fantasean:  

        Falso. Los niños se dan cuenta que algo les paso, algo

        Raro que genero por un lado mucho miedo, y también    

        No lo pueden reconocer psíquicamente hubo una exci-

        tación que no puede ser comprendida por la mente

Infantil. Los niños como pueden siempre dicen la verdad.

5.  Las victimas siempre lo cuentan:

Falso. Muchos niños son amenazados por el agresor, o seducidos con regalos para que mantengan un pacto de silencio, la mayor parte de las agresiones sexuales no son conocidas por la familia, a veces los niños ante el monto de angustia que viven suelen tener síntomas que son detectados por maestros que acceden al relato de la criatura, y muchas veces desmentido por la propia familia.

     6.Las agresiones siempre se denuncian

        Falso. Muchísimas agresiones se mantienen como

        Secretos familiares “de esto no se habla” ejerciendo un

        efecto que Freud denomino “siniestro” circula dentro del

        ámbito familiar pero no se denuncian “quedan en casa”

        o bien se denuncia y se reniega, el perverso siempre

        utiliza mecanismos de negación del acto, e incluso

        hacen uso de la identificación proyectiva, proyecta la

        culpa en el otro, deforma la realidad.

    

Lic. Mónica Arcas Psicóloga Clínica

 

 

 

 

 

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