miércoles, 10 de octubre de 2018






DEPENDENCIA Y SOLEDAD

Cuando nos referimos a la dependencia de tipo afectivo es la conducta que adopta una persona de necesidad afectiva del otro. Hay diversos cuadros psicopatológicos que muestran dicha dependencia y desestabilización como son los cuadros de personalidad límite, donde la sensación de vacío se vive de manera dramática ante la percepción de abandono de un otro significativo en su vida, y existe una ambivalencia afectiva amor-odio que sostiene el vínculo.

Las personas con dependencia afectiva y crisis emocional por las mismas se ven en:

Relaciones desequilibradas

Personas con baja autoestima

Personas con intolerancia a la frustración

Las personas con dependencia emocional no lo sostiene solamente con la pareja, sino con cualquier vínculo afectivo, por lo general tienen mucho miedo a la soledad, y por lo tanto se aferra muchas veces a vínculos tóxicos y son víctimas de manipulación por parte del otro que se arroga el poder.

Cuando una persona sufre un trastorno de personalidad de tipo dependiente sienten profundo desvalidamiento cuando una persona y/o relación de pareja se acaba, no toleran esa frustración, porque su mayor miedo es quedar tan vulnerables que sienten que no pueden seguir por sí mismos, que les imposible llevar el timón de sus vidas, de hecho siempre han tenido una vinculación de apego dependiente con los otros, la independencia los asusta mucho por lo tanto establecen pactos en donde ceden frente a requerimientos y permiten que los otros tomen decisiones a pesar que les perjudique con tal de no ser abandonados, y nunca le refutan nada al otro a pesar de pensar que están equivocados por el temor a la pérdida.

En estos cuadros se observa el desequilibrio en las relaciones, su comportamiento es similar al del adicto, el otro se convierte en el centro de su existencia, es exclusivo, todo lo demás queda al margen (trabajo, hijos, amigos etc), mantienen un excesivo control sobre el otro en el sentido de saber constantemente donde están, realiza llamados continuos a la pareja, a la cual fastidia y termina agotando el vínculo. Las parejas son asimétricas, hay una relación de dominio, muchas de las veces se someten a maltrato tanto físico, psíquico e incluso económico. Quedan de esta manera “enganchados”a una sucesión de desengaños, y como su autoestima es muy baja la sensación de tristeza los invade generando no solo estados de ansiedad sino que son proclives a la depresión, máximo si hay ruptura. No toleran los duelos asi se observa que estas personas suelen buscar desesperadamente otro vínculo para no desestructurarse, encadenando una relación tras otra para evitar la soledad volviendo a mantener un lazo parasitario y de apego patológico. La autoestima baja se observa en el menosprecio hacia sí mismos, hay una minusvaloración de sus cualidades, carecen de habilidades sociales y de asertividad, puntos que deben ser tratados dentro del contexto terapéutico a fin de lograr que puedan acceder a relaciones más sanas que mejoren su calidad de vida.

Lic.Mónica Arcas - Psicóloga Clínica - 4798-9030/

Mensajes 15 3488 2542 arcasweb@gmail.com


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