DEPENDENCIA Y SOLEDAD
Cuando nos referimos a la dependencia de tipo afectivo es la conducta
que adopta una persona de necesidad afectiva del otro. Hay diversos cuadros
psicopatológicos que muestran dicha dependencia y desestabilización como son
los cuadros de personalidad límite, donde la sensación de vacío se vive de
manera dramática ante la percepción de abandono de un otro significativo en su
vida, y existe una ambivalencia afectiva amor-odio que sostiene el vínculo.
Las personas con dependencia afectiva y crisis emocional por las mismas
se ven en:
Relaciones desequilibradas
Personas con baja autoestima
Personas con intolerancia a la frustración
Las personas con dependencia emocional no lo sostiene solamente con la
pareja, sino con cualquier vínculo afectivo, por lo general tienen mucho miedo
a la soledad, y por lo tanto se aferra muchas veces a vínculos tóxicos y son
víctimas de manipulación por parte del otro que se arroga el poder.
Cuando una persona sufre un trastorno de personalidad de tipo dependiente
sienten profundo desvalidamiento cuando una persona y/o relación de pareja se
acaba, no toleran esa frustración, porque su mayor miedo es quedar tan
vulnerables que sienten que no pueden seguir por sí mismos, que les imposible
llevar el timón de sus vidas, de hecho siempre han tenido una vinculación de
apego dependiente con los otros, la independencia los asusta mucho por lo tanto
establecen pactos en donde ceden frente a requerimientos y permiten que los
otros tomen decisiones a pesar que les perjudique con tal de no ser
abandonados, y nunca le refutan nada al otro a pesar de pensar que están
equivocados por el temor a la pérdida.
En estos cuadros se observa el desequilibrio en las relaciones, su
comportamiento es similar al del adicto, el otro se convierte en el centro de
su existencia, es exclusivo, todo lo demás queda al margen (trabajo, hijos,
amigos etc), mantienen un excesivo control sobre el otro en el sentido de saber
constantemente donde están, realiza llamados continuos a la pareja, a la cual
fastidia y termina agotando el vínculo. Las parejas son asimétricas, hay una
relación de dominio, muchas de las veces se someten a maltrato tanto físico,
psíquico e incluso económico. Quedan de esta manera “enganchados”a una sucesión
de desengaños, y como su autoestima es muy baja la sensación de tristeza los
invade generando no solo estados de ansiedad sino que son proclives a la
depresión, máximo si hay ruptura. No toleran los duelos asi se observa que
estas personas suelen buscar desesperadamente otro vínculo para no
desestructurarse, encadenando una relación tras otra para evitar la soledad
volviendo a mantener un lazo parasitario y de apego patológico. La autoestima
baja se observa en el menosprecio hacia sí mismos, hay una minusvaloración de
sus cualidades, carecen de habilidades sociales y de asertividad, puntos que
deben ser tratados dentro del contexto terapéutico a fin de lograr que puedan
acceder a relaciones más sanas que mejoren su calidad de vida.
Lic.Mónica Arcas - Psicóloga Clínica - 4798-9030/
Mensajes 15 3488 2542 arcasweb@gmail.com
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