A nivel cognitivo la
hostilidad está relacionada con las
diversas creencias que a lo largo de la vida del sujeto se van afirmando en
relación a actitudes negativas respecto de las personas y/o mundo circundante
donde el sujeto se encuentra no solo a la defensiva sino que espera siempre
desconfiado la peor respuesta del medio. Por lo general se manejan con un
estilo atribucional marcado por cierta agresión y sentido de una hiperjusticia
de la cual ellos son parte, muchas veces utilizando el cinismo, sostienen que
los demás no poseen valores, que son egoístas, y esto justifica su defensiva
hacia los demás, ellos se adueñan de la verdad, no creen en la bondad del otro,
siempre lo registran como poco confiables. En los estados de hostilidad hay un
aumento de tensión y de alerta del SN que genera respuestas fisiológicas que
repercuten en la salud (aumento de frecuencia cardíaca, tensión muscular,
aumento de acidez gástrica, muchas veces dolor torácico).
Desde el
área afectiva emocional los sentimientos de ira, el enfado, la furia, los
estados coléricos son emociones negativas que parten de la ideación de que el
sujeto es víctima de un atropello malicioso y deliberado de otros. Muchas veces
se despierta ante la idea del sentimiento de traición y herida que ejecuta el
otro hacia su persona. La ira tiene diferentes grados y formas de expresión,
podemos definir la ira como un estado, es decir los sentimientos adversivo que
se producen en un momento determinado de la vida del sujeto ante la pérdida
abrupta de un ser querido y/o situación valiosa para el sujeto, este estado
emocional está contemplado como parte de estadios del duelo, tambien por
situaciones adversas que atraviesa la persona como ser un periodo de dolor
físico que no pude paliarse, y generalmente expresa la baja tolerancia a la
frustración que puede tener la persona. Cuando la ira se manifiesta como un
rasgo de la personalidad allí es un modo particular de afrontamiento y de
reacción habitual del sujeto, lo cual implica reacciones emocionales y
fisiológicas que comprometen a la salud cardiovascular.
Los
sentimientos de ira pueden introyectarse y no expresarse verbal ni
conductualmente, cuando esto pasa la persona reprime esta emoción, esta
supresión de expresión de la ira es una forma no asertiva de manejo y conlleva
a la larga el desarrollo de trastornos cardiovasculares (hipertensión
arterial).
Cuando
la ira se manifiesta en forma de estallido tambien repercute en la salud. Lo
adecuado es el control de la manifestación emocional a través de conductas
asertivas donde la persona pueda manifestar en tiempo, forma y modo su malestar
sin llegar a los opuestos, es decir ni reprimirse ni encolerizarse.
Desde el
punto de vista conductual la agresión es un modo disfuncional de manejarse que
puede expresarse de diversos modos, que van desde una conducta dañina, o de
ataque dirigidas a otros, hasta un silencio verbal que genera estados de
angustia en el otro, como forma violenta de manifestación que no deja tambien
de repercutir en la salud del emisor.
El
manejo asertivo de estas emociones y conductas es la forma más adecuada para
contemplar un estado norma de salud psicofísica, la terapia cognitiva conductual
atiende el registro de creencias disfuncionales y sus estados disfuncionales a
los efectos de proceder a una reestructuración y un modo asertivo de modificar
situaciones adversivas que se pueden manifestar en la cotidianidad.
Lic.Mónica
Arcas TCC – arcasweb@gmail.com
Consultorio
Martínez; Albarelos 2160 4798-9030
Consultorio
Olivos: Villate 1607 Te 15 3488 2542
No hay comentarios:
Publicar un comentario