Trastorno
de ansiedad en población anciana
El trastorno de ansiedad es
la patología más frecuente en atención primaria en salud, y ocupa el segundo
puesto luego de la depresión.
Es un trastorno crónico que
incapacita muchas veces, y esta casi siempre en comorbilidad con otros
trastornos de ansiedad y depresión, en la población anciana se le suma muchas
veces patologías orgánicas y neurológicas propias del envejecimiento.
Los factores asociados con
la edad como ser la tendencia al aislamiento, la disminución de la autonomía, la asociación de patologías
que se agravan con la edad (artrosis), la inseguridad económica muy marcada en
nuestro país junto con la problemática de vivienda, la inseguridad que viven
mayormente los ancianos ante la violencia social, no han arrojado un incremento
de las tasas de TAG que se mantienen por debajo de los niveles en adultos. Pero
es importante destacar la alta comorbilidad con depresión.
La amplia población
depresiva conlleva sintomatología ansiosa, cuando se presentan ambas hay una
mayor gravedad del cuadro, así como aumento de la discapacidad, especialmente
en asociación con problemas neurológicos (demencias) El TAG en ancianos es
difícil de evaluar porque en muchos casos se asocian a síntomas de demencia, y
es complicado porque cuando ocurre patología neurodegenerativa hay una
disminución de la capacidad cognitiva de estos pacientes. Las características
de preocupación, estado de astenia, alteraciones del ciclo circadiano, e
irritabilidad son comunes en la población mayor con patología
neurodegenerativa. Muchos cuadros de demencia presentan excitación psicomotriz
que se asemejan al TAG, generalmente estos estados se presentan al atardecer.
En los pacientes el cuadro
de TAG se ha iniciado en etapas previas de la vida, pero en estos casos hay que
evaluar los factores desencadenantes que provocan estados de expectación aprehensiva
como ser la pérdida de autonomía o ausencia de apoyo familiar. La
sintomatología que se presenta en los ancianos son: astenia, mareos, sudoración
parestesias, náuseas, vómitos palpitaciones aumento de frecuencia urinaria,
disnea e insomnio. Pero la evaluación del cuadro hay que tomar en cuenta que
hay sintomatología entremezclada de ansiedad y depresión a lo se le suma
patologías endocrinas, neurológicas, dolor crónica (neuropatías), abuso de
sustancias (especialmente benzodiacepinas).
El tratamiento
psicoterapéutico debe estar enfocado en la posibilidad de lograr insight, y
dependerá muchas veces del nivel cultural del mismo, se apoyara en manejo de la
ansiedad a través de técnicas de relajación, reestructuración y entrenamiento en memoria para adaptar el déficit
que puedan presentar.
Lic Mónica Arcas Psicóloga
Clínica Mensajes al 15 3488 2542
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