jueves, 17 de enero de 2019


LA  ASOCIACION ENTRE LAS CRISIS DE PANICO Y LA DEPRESION

En la clínica se observa con mucha frecuencia cuadros de trastorno de pánico asociado (comorbilidad) con estados de depresión. Cuando los cuadros de ansiedad no son tratados a tiempo por especialista, suelen desencadenar patologías humor que con el tiempo se van agravando generando un estado que incapacita en todas las funciones al sujeto. Pero también es un observable que los cuadros de depresión presenten síntomas de ansiedad, como ser tensión, intranquilidad y no poder estar quieto, irritabilidad, agitación con taquicardia en muchos casos, o sea ambos cuadros poseen sintomatología en común.
Alrededor del 50% de los casos de pánico experimentan sintomatología de depresión mayor, y este último es el más peligroso pues conlleva en muchos casos estados de desesperanza que generan ideación suicida.  Existe prevalencia de población femenina y ambos cuadros tienden a la cronicidad si no son atendidos con celer
idad. En definitiva la ansiedad y la depresión pueden existir de manera separada, en comorbilidad es decir en forma conjunta, o complicar una a la otra.
Hay muchos estados de depresión que se presentan con una conducta de aislamiento, de retracción que puede confundirse con ansiedad social, o a través de pensamientos rumiantes y preocupantes que pueden interpretarse como cuadros de ansiedad generalizada, por eso es importante centrarse en los antecedentes previos en la historia del paciente, y el estado actual por el que está atravesando (duelo, perdida laboral, separación etc.).
Ahora bien, se observa en la clínica personas que presentan criterios clínicos de crisis de pánico generalmente asociados a una agorafobia y que la prolongación de este estado le genere el principio de una depresión que es el cambio profundo que tiene el sujeto que está inhibido en su conducta exploratoria normal por el temor que le ocasiona salir y temer tener una crisis de pánico, lo que le hace abandonar su modo normal de desenvolvimiento, se crea una dependencia, se altera negativamente su autoestima, no puede proyectar su vida y comienza a tener estados melancólicos y abatimiento que pueden generar la pérdida del interés vital. Lo cual agrava la posibilidad de ideación suicida, e intentos de suicidio cuando la persona presenta cuadros agravados de los mismos sin asistencia farmacológica y psicológica, especialmente con encuadre cognitivo conductual que frena modificando este estado rumiatorio patológico, y facilitando la posibilidad de pensar en estrategias adaptativas que rompan con este estado tan crítico.
Lic. Mónica Arcas Especialista en T de Ansiedad – arcasweb@gmail.com
Haedo 1505 1 Piso 8 Florida Vicente López – 11 3488 2542










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