ACERCA DE LA ESQUIZOFRENIA
Es una enfermedad mental de curso crónico, compleja, que se caracteriza
por un conjunto de síntomas que afectan al sujeto en su dimensión global y en
relación con el contacto de la realidad.
La esquizofrenia es una enfermedad
mental compleja, una enfermedad que se caracteriza por un conjunto de síntomas
que afectan al funcionamiento psicológico de la persona y al contacto que esta
mantiene con la realidad. Cuando se habla de cronicidad, estamos diciendo que
no hay reversibilidad, pero si hay tratamientos muy efectivos que ayudan al
paciente a tener una buena calidad de vida si está bien medicado y con atención
psicológica apropiada.
La esquizofrenia se caracteriza por
la presencia de síntomas positivos y negativos. Dentro de los síntomas
positivos encontramos:
1.
Alucinación. Así llamamos a la percepción
sensorial que aparece sin ningún estímulo que la provoque. Existen tantos tipos
como sentidos tenemos: auditivas (las más frecuentes en la esquizofrenia, las
voces que escucha que le hablan), visuales, táctiles, olfativas gustativas,
cenestésicas. Las personas con esquizofrenia presentan deterioro cognitivo.
Entre las posibles causas de la
aparición de la esquizofrenia, existe un componente genético demostrado, de tal
forma que los hijos de personas con esquizofrenia tienen una mayor probabilidad
de desarrollar la enfermedad que las personas sin antecedentes.
Cuando el paciente presenta crisis,
es decir se manifiesta la actividad delirante y alucinatoria es inminente la
acción medicamentosa, en algunos casos requiere la internación del mismo. Hay
signos característicos previos a la crisis, se presentan con lenguaje e ideas
incoherentes, comportamientos más patológicos, es por eso que con estos
pacientes es importante el manejo del estrés, la asistencia recurrente de su
médico psiquiatra y el tratamiento adecuado psicológico, además de tener una
buena red de apoyo social y familiar así como la psicoeducación de la familia
del paciente.
2.
Delirio. Es la creencia que, sin responder a
ninguna lógica, gobierna el pensamiento y la conducta de quien lo está
experimentando. Dependiendo del contenido del delirio, estos se clasifican en
diferentes tipos: de persecución, de perjuicio, megalomaníaco…
Esquizofrenia
paranoide. Es una enfermedad mental que se
caracteriza principalmente por la presencia clara de ideas delirantes
(generalmente de grandeza o persecución) y alucinaciones auditivas frecuentes
que suelen guardar relación con el delirio.
Factores
externos. Además del componente genético,
existen una serie de factores externos que pueden desencadenar la enfermedad.
Algunos son el consumo de drogas (cannabis, cocaína, anfetaminas), cambios en
el patrón de sueño, acontecimientos vitales estresantes y sobreesfuerzo.
Tras la crisis, llega la fase
residual, donde predominan los síntomas negativos (a veces también persisten
algunos positivos). Es muy común presentar embotamiento afectivo y deterioro de
la actividad.
El valor de
la psicoeducación hacia el paciente y su entorno es fundamental. Su
objetivo es acercar a la persona a la comprensión de la enfermedad, ayudarla a
afrontar sus consecuencias. Además, también es muy útil a la hora de
proporcionar alivio y contención de la ansiedad paranoide, a la hora de tomar
conciencia y aceptación emocional de la enfermedad y trabajar las dificultades
que vayan surgiendo.
Debido a las tendencias al
aislamiento y a la abulia que las personas con esquizofrenia suelen presentar,
no es poco frecuente que se genere un grado considerable de discapacidad. Esto
ha llevado a desarrollar una serie de técnicas de rehabilitación con énfasis en
las funciones y capacidades de las personas.
Síntomas
positivos. Así se denominan a las
percepciones, ideas y comportamientos que presenta la persona con
esquizofrenia. Destacan sobre todo las ideas delirantes (cuando la persona está
convencida de que está ocurriendo algo que en realidad no es así), las alucinaciones
(las más frecuentes son oír voces), la desorganización del pensamiento
(incapacidad de organizar un discurso coherente como consecuencia de la
ideación caótica), y las alteraciones de la conducta.
Síntomas
negativos. Son los
síntomas más difíciles de detectar ya que no suelen llamar tanto la atención.
Los más destacados son la anhedonia (pérdida de la capacidad de disfrutar de
las cosas que antes eran placenteras), el aislamiento social, la abulia
(pérdida la iniciativa) y la afectividad aplanada.
Lic. Mónica Arcas www.ansiedadweb.blogspot.com
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