lunes, 11 de febrero de 2019


Ansiedad y alcoholismo

Existe en muchos cuadros de ansiedad su asociación con el alcohol, éste último mal utilizado por la persona como un recurso casero de aliviar temporalmente la ansiedad, o bien para “darse fuerza” en el inicio de una relación interpersonal que frecuentemente ocurre en los casos de ansiedad social. Pero dicha asociación genera un agravamiento de los cuadros sea en su evolución y la respuesta al tratamiento tanto farmacológico como terapéutico.

 Es indispensable tratar lo mas precozmente los cuadros de ansiedad para que el deterioro del mismo no genere la necesidad de asociarlo a la ingesta de alcohol, asi como la psicoeducación del paciente ansioso y que esté prevenido de estos riesgos.

El alcohol aumenta la acción del GABA y antagoniza al glutamato. Ambos neurotransmisores se encuentran implicados en la aparición de los trastornos de ansiedad.

El glutamato también es mediador de la intoxicación y de los efectos crónicos del alcohol, cuyo abuso genera un estado de hiperglutamatergia.

El peligro de esta asociación es que el alcohol genera dependencia con el consecuente efecto de tolerancia (tomar más cantidad para ocasionar el mismo efecto adormecedor que genera la  bebida.) Pero en el ciclo del alcohol tambien aparece el efecto posterior de un estado depresivo. Es por ello que el abordaje de estos pacientes es complejo, el tratamiento del trastorno de ansiedad (crisis de pánico, ansiedad social y ansiedad generalizada y estrés Postraumatico  éste último ya no es considerado un cuadro de ansiedad por el DSMV pero presenta sintomatología ansiosa) se realiza conjuntamente con el trabajo terapéutico sobre el alcoholismo.

Se observa en la clínica que cuando cede los síntomas de activación y el malestar subjetivo que genera la ansiedad,  suele disminuir el consumo de alcohol, tomando en cuenta siempre el valor de la psico educación en el perfil de estos pacientes, asi como tambien evaluar si hay un trastorno de personalidad (depresiva-evitativa) que debe ser tratada.

Si bien en la clínica de la ansiedad hay mayor incidencia del sexo femenino, la asociación con el alcohol prevalece más en los hombres especialmente en la ansiedad social, pero en las mujeres los trastornos de ansiedad son predecesores del consumo de alcohol, especialmente cuando atraviesan episodios de crisis vitales como pérdidas significativas como ser separaciones vinculares en personalidades con un perfil dependiente y depresivas, como tambien en el estrés postraumático. En ambos sexos se presenta en población adolescente, actualmente en nuestro país existe un incremento del consumo de alcohol en dicha etapa evolutiva lo que exige políticas de psicoeducación para esa franja vulnerable.

Lic Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – www,ansiedadweb.blogspot.com – 11 3488 2542

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