Ansiedad y alcoholismo
Existe en muchos cuadros de ansiedad
su asociación con el alcohol, éste último mal utilizado por la persona como un
recurso casero de aliviar temporalmente la ansiedad, o bien para “darse fuerza”
en el inicio de una relación interpersonal que frecuentemente ocurre en los
casos de ansiedad social. Pero dicha asociación genera un agravamiento de los
cuadros sea en su evolución y la respuesta al tratamiento tanto farmacológico
como terapéutico.
Es indispensable tratar lo mas precozmente los
cuadros de ansiedad para que el deterioro del mismo no genere la necesidad de
asociarlo a la ingesta de alcohol, asi como la psicoeducación del paciente
ansioso y que esté prevenido de estos riesgos.
El alcohol aumenta la acción del GABA
y antagoniza al glutamato. Ambos neurotransmisores se encuentran implicados en
la aparición de los trastornos de ansiedad.
El glutamato también es mediador de
la intoxicación y de los efectos crónicos del alcohol, cuyo abuso genera un
estado de hiperglutamatergia.
El peligro de esta asociación es que
el alcohol genera dependencia con el consecuente efecto de tolerancia (tomar más
cantidad para ocasionar el mismo efecto adormecedor que genera la bebida.) Pero en el ciclo del alcohol tambien
aparece el efecto posterior de un estado depresivo. Es por ello que el abordaje
de estos pacientes es complejo, el tratamiento del trastorno de ansiedad
(crisis de pánico, ansiedad social y ansiedad generalizada y estrés Postraumatico éste último ya no es considerado un cuadro de
ansiedad por el DSMV pero presenta sintomatología ansiosa) se realiza
conjuntamente con el trabajo terapéutico sobre el alcoholismo.
Se observa en la clínica que cuando
cede los síntomas de activación y el malestar subjetivo que genera la ansiedad,
suele disminuir el consumo de alcohol,
tomando en cuenta siempre el valor de la psico educación en el perfil de estos
pacientes, asi como tambien evaluar si hay un trastorno de personalidad
(depresiva-evitativa) que debe ser tratada.
Si bien en la clínica de la ansiedad
hay mayor incidencia del sexo femenino, la asociación con el alcohol prevalece
más en los hombres especialmente en la ansiedad social, pero en las mujeres los
trastornos de ansiedad son predecesores del consumo de alcohol, especialmente
cuando atraviesan episodios de crisis vitales como pérdidas significativas como
ser separaciones vinculares en personalidades con un perfil dependiente y
depresivas, como tambien en el estrés postraumático. En ambos sexos se presenta
en población adolescente, actualmente en nuestro país existe un incremento del
consumo de alcohol en dicha etapa evolutiva lo que exige políticas de
psicoeducación para esa franja vulnerable.
Lic Mónica Arcas – Psicóloga
Clínica – www,ansiedadweb.blogspot.com – 11 3488 2542
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