EJERCITACION DE LAS HABILIDADES
SOCIALES EN LA ANSIEDAD SOCIAL
Las
personas que padecen ansiedad social sufren un malestar significativo ya que la
persona mantiene una percepción anticipada y negativa de su funcionamiento o
desempeño de su rol frente a los demás.
Al
ponerse ansiosos en situaciones interpersonales experimentan sensaciones
corporales tales como transpiración profusa, temblor, taquicardia, tensión
muscular, sonrojamiento, molestias gastrointestinales que son acompañados por
pensamientos preocupantes y negativos que inhiben tales como “todos me miran””
me critican, parezco inadecuado, se darán cuenta que soy torpe”, estas
distorsiones cognitivas mantienen creencias disfuncionales y por lo tanto estas
personas quedan atrapadas en un círculo vicioso que se retroalimenta.
Uno
de los recursos para trabajar con estos pacientes es el entrenamiento en las
habilidades sociales, estas se definen como la capacidad para interactuar con
otros dentro de un contexto social, pero utilizando nuevas formas de
comunicación para calibrar la misma, en los fóbicos sociales se tiene que
proceder gradualmente para que vayan incorporando y manejando el estrés de
estas nuevas formas de funcionamiento les genera. Hay que estimular al paciente
a que logre en este proceso de adaptación a tener conductas hábiles que les
permita expresar sus sentimientos, necesidades, opiniones, deseos y derechos, ajustados a la situación y que a la vez no
sean vividos con angustia, miedo a la crítica, sino que afirmen de manera
gradual su autoestima.
Las
Habilidades sociales supone a nivel de los pensamientos conocer los procesos y
elementos que intervienen en una comunicación eficaz, como interpretar el
mensaje detectar las distorsiones cognitivas, que en la ansiedad social la
percepción esta sesgada por pensamientos negativos hacia sí mismo, así como la
percepción de minimizar sus capacidades e idealizar que los demás tienen todo. También
a nivel de la conducta aprender a poner en práctica recursos y estrategias
verbales y no verbales (lenguaje gestual, postural) para establecer una
comunicación correcta, entre lo que se dice y como se muestra.
Desde
el punto de vista emocional las habilidades sociales permiten a la persona
expresar actitudes y sentimientos respecto a valores, igualdad de derechos y
dignidad entre las relaciones interpersonales. Les sirven para mejorar las
expresiones de aquello que perturba, manejar la queja evitando caer en la
pasividad o la agresión, dos recursos desasertivos. El ir manejando estas
habilidades con afrontamientos graduales genera que el paciente pueda ir
resolviendo problemas cotidianos y a la vez mejorando su auto percepción así
como empezar a observar la capacidad de recursos con los que cuenta cuando los
pone en acción.
Como
las habilidades sociales deben ser ejercitadas gradualmente con estos pacientes
que son temerosos hay que propiciarles que puedan escuchar, porque su ansiedad
a veces se lo impide, iniciar la comunicación y mantener con el otro una
comunicación, muchas de las veces piensan que mantener esto es difícil porque
carecen de argumentos, pero no se necesita una profundización de un tema como
se les viene a la cabeza y les atemoriza, aprender a formular preguntas,
inquietudes sin vergüenza, presentarse ante otros, agradecer y hacer cumplidos,
sin pensar que pueden parecer torpes. Aprender a pedir ayuda y brindarla a
otros, participar en los lazos sociales que van estableciendo, especialmente
cuando se forman grupos, Conocer los
propios sentimientos, y valorarlos, y no tomar sus actitudes y pensamientos como
signo de debilidad, poder expresarlos, poder comprender los sentimientos de los
demás, como también comenzar a enfrentarse con aspectos negativos que tiene la
sociedad, como ser enfrentarse con el enfado de otros, que el miedo no los
paralice, saber autorecompensarse cuando tiene logros, expresar el afecto.
El
manejo de la agresión es otro punto importante para el tratamiento de la
persona con ansiedad social, que consiste como defender sus propios derechos,
saber negociar sin perder, utilizar siempre el autocontrol, enfrentar a las
bromas de los demás sin sentirse atacados, evitar tanto las peleas como una
posición de pasividad ante la agresión de los demás. Responder en forma
efectiva frente a un error, porque hay muchos errores en todos los seres
humanos pero que son especiales momentos para un mayor crecimiento y no para
abatirse. Todos estos recursos que deben manejarse dentro de un tratamiento
cognitivo conductual permite levantar estas inhibiciones y potenciar una mejor
calidad de vida despertando muchas veces en forma espontanea proyectos de vida
que parecían imposibles de realizar.
Lic.
Mónica Arcas – Psicóloga clínica TCC
Consultorios
zona norte – www.ansiedadweb.blogspot.com
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3488 2542
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