EL
HAMBRE DE TIPO EMOCIONAL
Una de las funciones
fisiológicas es la ingesta de alimentos, pero muchas veces ésta presenta
alteraciones y son indicadores de que algo está desbalanceando al organismo,
sea alteraciones de hipofagia (disminución del deseo de comer), anorexia
(restricción de la misma) o su contrario la hiperfagia (comer desmesuradamente
como producto de una alteración emocional), en este último caso la persona no
reacciona incorporando alimentos por necesidad fisiológica, sino que su ingesta
responde a factores emocionales y el cerebro le da una respuesta errónea, hay
una reacción química que se produce y al ingerir ya que el consumo de hidratos
de carbono libera endorfinas que producen placer.
Esto ocurre con regularidad
en personas que padecen ansiedad patológica (preocupaciones, angustia) y una
forma de reaccionar a este estrés es ingerir no por hambre sino por emociones
disfuncionales que padece.
En otras palabras la persona
ingiere por motivos emocionales, aquí el cerebro decodifica mal, interpreta
como fisiológico lo emocional, y alimentarse especialmente con hidratos de
carbono genera endorfinas que aumentan la sensación temporal de bienestar.
Nuestro cerebro esta
formulado para que el ser humano sobreviva en torno a la escasez no para la
abundancia. El cerebro está creado para que sobrevivamos en
un entorno de escasez, no en un entorno de abundancia. En el pasado, si podías
tener una relación afectiva, eso significaba más posibilidades de sobrevivir.
Liberar endorfinas para convertir eso en algo recurrente era positivo, porque
potenciaba la relación y, por tanto, la capacidad de supervivencia. Había que
buscar el alimento para la sobrevivencia del grupo familiar.
Hoy
en día por lo general no es la misma situación, pero el cerebro en muchos casos
“obliga” al sujeto a la ingesta, hasta llegar a la obesidad. Nuestro cerebro
funciona a base de sustancias químicas llamados neurotransmisores que son:
·
Acetilcolina
·
Dopamina
·
Enquefalinas y
endorfinas
·
Acido butírico
amino gama
·
Norepinefrina
·
Serotonina
Estos
neurotransmisores son los generadores de equilibrar los estados de bienestar o
malestar del organismo. Cuando la persona esta con malestar el cerebro trata de
modificar esta situación y que busque liberar de alguna forma dopamina y
endorfinas, y es a través de
determinados alimentos se sacia esta necesidad en forma inmediata que genera
placer. Es por ello que cuando una persona se siente triste, aburrida, abandonada,
ansiosa, muchas de las veces recurre a la comida para liberar dopamina.
Es
por ello por lo que mucha gente desarrolla el hábito de comer cuando se siente
mal, porque es una forma accesible de liberar dopamina, pero este recurso es
temporal, porque no modifica la problemática del sujeto, solo genera una
ilusión de mejoría que es solo eso, los problemas subyacen si no se los
identifica, de allí se diferencia la necesidad de comer desde el punto de vista
fisiológico, del devorar desde el punto de vista emocional, que es una forma
abrupta de ingesta, diferente a la primera que responde a necesidades
fisiológicas y son pautadas y con opciones de la misma, en cambio cuando el
organismo responde a necesidades afectivas funciona como en las adicciones, de
hecho es una forma de adicción a la comida, existe un malestar, un vacío que
debe llenarse en forma inmediata, esto genera un bienestar instantáneo y efímero,
luego vuelve nuevamente el displacer acompañado
muchas veces con sentimientos de culpa que agravan el cuadro. Muchas de
las veces se puede incursionar en patologías del espectro alimenticio
(trastornos alimenticios no especificados, o estados de bulimia) donde en este último
ante la ingesta compulsiva que deviene de un malestar depresivo aparece
sentimientos de falta de control y culpa que producen el vómito como forma de
requilibrar patológicamente ese estado.
La
Terapia cognitiva conductual trabaja sobre todos los procesos cognitivos disfuncionales, asi como sus conductas identificando las situaciones
particulares que generan ese displacer a los efectos de reestructurar el
pensamiento que lleva a esta conducta impulsiva de ingesta, proporcionando no
solo una modificación de esta forma patológica de vivenciar el malestar sino la
toma de conciencia del mismo y el cambio de procesamiento de este dolor
emocional que lo genera.
Lic.Mónica
Arcas - Psicologa Cognitiva Conductual
www.ansiedadweb.blogspot.com- 11 3488 2542
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