miércoles, 3 de abril de 2019


La tercera edad y los trastornos ansiosos depresivos.



La ansiedad en la tercera edad es una patología psiquiátrica muy frecuente, especialmente cuando han tenido antecedentes de haber padecido diversos trastornos en torno a la ansiedad.



Pero en la edad adulta se le agregan elementos que son bastantes disruptivos que afectan directamente en la calidad de vida de este grupo etario como ser las patologías orgánicas que se suelen adicionar sean cardiovasculares, endócrinas, osteomusculares, la discapacidad sensorial especialmente la auditiva, que mayormente se da en pacientes ansiosos así como la discapacidad visual esta más asociada a la depresión, la pérdida significativa de pares en la medida que se ponen más ancianos.



Por lo general los trastornos de ansiedad son subdiagnosticados  no se profundiza en esa población, muchas de las veces se encuentran en forma mixta asociados a la depresión, que es la más evidente desde el punto de vista fenomenológico. Son medicados pero raramente son tratados psicológicamente para determinar el origen de los mismos.

Es importante que el psicólogo gerontólogo evalúe los niveles de ansiedad y depresión de esta población etaria, detectando factores de riesgo que deben ser tratados.



Existen factores de riesgo para el desarrollo de la ansiedad y comorbilidad depresiva entre ellos encontramos:



·        Una percepción pobre de su salud. El anciano se autopercibe vulnerable y se asusta mucho respecto a su evolución. Es importante que en la medida de su comprensión se le informe adecuadamente sobre su dolencia para que no solo pueda comprender que le pasa sino evitar el desarrollo de pensamientos disfuncionales que agravan el cuadro.

·        Carencia de habilidades de afrontamiento, especialmente en aquellos miedos que aparecen, entre ellos hablar de su miedo a la muerte y especialmente al sufrimiento.

·        Carencia de redes sociales. Es muy frecuente en el anciano longevo que se ha quedado sin  amigos, por fallecimiento de los mismos. Esto es un gran golpe que sufren especialmente en la sociedad urbanizada donde es frecuente la posición individualista de las personas.

·        Estar soltero/viudo/a esta condición está más asociado a aspectos más depresivos .

·        No haber tenido hijos, o tenerlos en el exterior sin contacto directo.

·        Rasgos previos de personalidad (especialmente personas que fueron muy activas con rasgos obsesivos y que se encuentran limitadas), y que no aceptan que el cuerpo no responda muchas veces en relación a su mente. Con el tiempo los rasgos de personalidad se cristalizan por lo general.

·        Antecedentes de Estrés Postraumático, duelos no elaborados (especialmente de hijos).

·        La presencia de sintomatología depresiva (anhedonia, alteraciones en el ciclo del sueño, apetito, la anergia) se vinculan al deterioro funcional del anciano.



La soledad es un tema muy importante en la tercera edad, en muchos casos se habla de la soledad objetiva que es cuando la persona ha perdido su cónyuge, y especialmente en aquellas parejas que fueron longevas en su matrimonio la pérdida de su pareja es un hito tan importante que muchas veces se niegan a hablar de ello porque los llena de angustia y melancolía.



La soledad subjetiva es aquella que sufre el anciano que se “siente solo”, estar solo no es igual a sentirse solo. En muchos casos sea porque viven solos y sus pares han desaparecido, y en otros son sentimientos de soledad a pesar de vivir con su familia, esto es más acentuado en adultos mayores de 80 años, ya que no siente apoyo de sus miembros de familia que lo general están ausentes gran parte del tiempo, y que los cambios sociales han marcado de forma muy creciente la comunicación intrafamiliar a través de redes en donde el anciano por lo general queda por fuera del circuito.



El aislamiento social es un pródromo de la depresión, especialmente cuando ha perdido su partenaire el apoyo familiar es fundamental en los primeros periodos del duelo, pero posteriormente es necesario el apoyo de grupos de pares a los fines de la continuidad de la vida social y emocional. Pertenecer a grupos de amigos y/o asociaciones de la tercera edad proporciona mantener contactos que mejoran la calidad de vida del anciano, especialmente si estos no padecen limitaciones ambulatorias.



Pero el aislamiento emocional es un indicar negativo que genera mucho sufrimiento en la persona ya que hay una ausencia de apoyo y de contacto físico tan necesario para el sujeto. Esto se presenta en ancianos que no son visitados y con carencias de contacto afectivo (caricias, abrazos, visitas, llamados telefónicos, visita de vecinos).

Los humanos somos seres gregarios, entonces las relaciones sociales son un aspecto muy importante durante toda la vida, ya que el contacto afectivo con el otro es un factor protector de la salud.



Lic.Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 11 3488 2542 –







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