lunes, 6 de mayo de 2019


EL PACIENTE SUICIDA



En el tratamiento del paciente depresivo Beck planteo una triada cognitiva que consistía en;



·       La visión negativa de sí mismo

·       La visión negativa del mundo externo

·       La visión negativa acerca del futuro

·        

También evaluó eficazmente la desesperanza del paciente gravemente depresivo, y que muchas de las veces presentaban ideación suicida. Para ello el desarrollo pautas para trabajar con este momento del paciente, sean las fantasías que manifiestan en la terapia sino también si estas tienen una consistencia real, en el sentido que si este paciente esboza un plan para quitarse la vida, o presenta conductas inhabituales que harían sospechar la peligrosidad de este momento. Un elemento importante más allá de la indagatoria profesional es la escala de desesperanza que otorga al profesional muchos datos para el interrogatorio socrático.

Es importante evaluar el grado de intencionalidad suicida (si ha preparado un plan, si hay elementos de riesgo en su casa, si maneja medicamentos que pueden ser usados de manera suicida, etc.). Así como también si hay antecedentes de ideas suicidas o de conductas autoliticas fallidas previas, o antecedentes familiares de suicidio.

Es importante determinar si la persona afectada cuenta con una red de apoyo social (familia, amigos), estar atentos a cambios bruscos de humor en el caso de los pacientes que padecen bipolaridad, las conductas impulsivas son de mucho riesgo, o si presenta conductas de tipo manifiesto respecto a esto o bien un aislamiento importante.

Hay muchos motivos por el cual una persona atenta contra su vida, puede ser de índole pasional, o como forma de manipulación a otro significativo, de escape de situaciones vividas como insuperables (perdidas económicas, enfermedad terminal, etc.) de índole reivindicativo, de evasión completa de la vida, donde ya nada más le importa, o de sentirse un obstáculo para sus seres queridos, etc., especialmente cuando la intencionalidad de suicidarse está basada en la desesperanza, donde el sujeto no ve un futuro y solo la muerte lo puede librar de tal estado de vacío existencial. Hay que entrar en la cosmovisión del paciente para desarticular pero comprender esta visión cerrada que está teniendo la persona así como la incapacidad de poder ver una salida a su situación.

Es importante hablar del tema pero hacer un paréntesis en el suicidio (posponerlo) para ir evaluando juntos nuevas posibilidades.

Trabajar en las razones que tienen tanto para morir como las de vivir trabajando juntos las ventajas y desventajas de las mismas. Trabajar las disonancias respecto a sus sistemas de creencias, si tiene familia como cree el que atravesaran sus hijos el impacto del suicidio, trabajar las disonancias personales del discurso del paciente posibilita que se pueda reflexionar, más allá de la apoyatura de la medicación necesaria para este estado tan particular y de máxima contención  del paciente.

Lic Mónica Arcas – Psicóloga Clínica

11 3488 2542











No disuadir al paciente ya que es más de lo mismo que planteo su red familiar, sino trabajar con disonancias (


No hay comentarios:

Publicar un comentario