La ansiedad es una emoción que se muestra en los humanos de diversas maneras, muchas de las repercusiones que trae no son interpretadas, o más bien, muchas tienen “mala prensa” y asusta mucho a quienes lo padecen.
Pero el sistema nervioso alterado en estos tiempos da lugar a muchas somatizaciones, tales como dolores de cabeza, de espalda, en el pecho, en la boca del estómago, digestiones lentas, alteraciones en la evacuación intestinal, adormecimientos en las piernas y brazos, etc. Obviamente primero deben ser descartadas las causas orgánicas si las hubiere, pero desconcierta mucho a las personas cuando en las guardias le comunican que “no tiene nada”. Y si no es “nada” que le pasa al organismo que emite esas señales?
La respuesta es que el organismo está pasando por períodos de estrés, en la prolongación de la pandemia por COVID19 el ser humano paso de un estado de angustia y alarma del sistema nervioso a un agotamiento con diversas somatizaciones y estados depresivos, sea por este problema sanitario al que se le sumaba el problema económico-laboral y la violencia social.
En cuanto al problema sanitario en primer lugar porque no se conocía la gravedad de este virus, su incidencia en la población y básicamente porque no hay un tratamiento específico para el mismo hasta que aparezca la vacuna, y en determinados organismos y tomando en cuenta los antecedentes de enfermedades preexistentes la reacción variaba desde un estado leve a grave e incluso la muerte, también se suma en segundo lugar la incertidumbre de como seguirá la vida social comunitaria, la pérdida del contacto con el otro, las muertes en soledad que han acontecido sin la posibilidad del deudo de despedirse y de hacer los rituales necesarios para el atravesamiento del duelo, afortunadamente de a poco se está revirtiendo este punto, pero han quedado huellas de dolor en muchas familias que lo han padecido.
En lo referente a lo social-laboral es un momento crítico donde muchas personas han tenido que cerrar sus negocios ya que se le imposibilita las ventas y los costos de mantenimiento y reposición de mercaderías son imposibles, como todo proceso abrupto, inesperado e insostenible genera en el psiquismo un trauma, en algunos se manifestará como estados de pánico, ansiedad de tipo generalizada con revivencia de los momentos más dramáticos que incluyen despidos de personal, pagos de proveedores sin ingresos, sumado a los procesos inflacionarios, esto no es gratuito para el cuerpo que buscara el punto de vulnerabilidad para manifestarse como ser bajas inmunológicas, cardiopatías, aumento de uso indebido de psicofármacos incluso de alcohol y abuso de sustancias.
Desde la violencia social también es un momento muy difícil, porque hay un nivel muy marcado de delincuencia y las personas viven con estados muy persecutorios cuando entran o salen de sus casas, lo cual también se manifiesta con alteraciones en el espectro de la ansiedad, como la preocupación de que “algo malo puede pasar” y las consecuencias de ello en la familia, eso ya activa por sí mismo la alarma para que el sistema nervioso se active y libere adrenalina y cortisol en sangre con sus respectivas repercusiones en la salud.
Entonces parece evidente que una gestión inadecuada de la ansiedad o un déficit en la regulación de las emociones pueden estar en la base de la somatización, para ello solo la variable personal es la que el sujeto puede manejar, y es la principal para que las otras variables no incidan en forma drástica sobre nuestra salud.
En principio es importante centrarse en el aquí y ahora, porque la ansiedad dispara la mente al futuro, y la incertidumbre es una de las variables que angustian mucho a la persona con características ansiosas, como lo es el anclaje en un pasado idealizado que suele tener la persona depresiva, el mundo como lo percibimos hace unos meses cambiará, no en forma total, sino que muchas conductas se irán adaptando de a poco y habrá otras opciones que favorecerán a un cambio.
Como forma de controlar la ansiedad es bueno practicar respiraciones diafragmáticas, técnicas de manejo tensional del cuerpo (Jacobson) meditaciones guiadas, momentos de relax, en un ambiente tranquilo y en un horario dedicado al mismo.
Organizar el tiempo, las tareas cotidianas deben establecerse de la misma manera que estaba antes de la pandemia, respetando los ciclos de sueño y vigilia a los fines de permitir que el sistema neuroendocrino y la liberación hormonal no sufra alteraciones.
No aislarse en términos de contactos por los medios de comunicación, no perder los lazos sociales que incrementan un estado de salud más armónico.
Buscar momentos de distención, recuperar hobbies sin que estos produzcan agotamiento con el fin de desfocalizar los elementos que generan alteración emocional
Tomar decisiones, hay cuatro puntos básicos en la toma de las decisiones adecuadas que no generen estrés.
1. Identificar la decisión
2. Escribir una serie de opciones que pueden tomarse
3. Detallar todas las posibles soluciones, las favoritas y las no sean las mejores pero son opciones también.
4. Una vez relajado/a tomar la decisión más adecuada a la situación actual.
Tolerar la frustración Todos en algún momento tenemos ese sentimiento de impotencia cuando algo no funciona como esperábamos, pero cuando estas emociones se desbordan generan mucho malestar, ya que hay creencias disfuncionales que operan de manera automática precipitando emociones y reacciones desmadradas pensando en la peor respuesta posible. Detectar esas rigideces y ver posibilidades alternativas frente a una situación es la clave, al igual que sentir la incertidumbre del momento, hay que reflexionar que estamos en un estadio único y especial que la vida está lleno de incertidumbres pero no todo tiene la cualidad de ser negativa, es más poder percibir este periodo de impasse para poder pensar nuevas alternativas, para relajarnos y comenzar a pensar con creatividad y desarrollar la resiliencia.
Es evidente que la psicoterapia es la alternativa más útil, quizá requiera complementarse con un apoyo farmacológico que actúe mejorando algunos síntomas físicos que muchas veces trae la depresión. Pero hay que trabajar psicológicamente sobre la causa de la ansiedad, porque eso es lo subjetivo y cada persona está atravesada por su historia y avatares que ha sorteado, trabajar sobre los esquemas cognitivos y estilos atributivos personales en la percepción de las situaciones de estrés, facilitando las estrategias de afrontamiento del estrés, el manejo de las técnicas de relajación, las habilidades para gestionar de formas más eficaz las emociones, y fomentar una autoestima positiva es mucho más efectivo que actuar indefinidamente sobre los síntomas aplacándolos como alivio a corto plazo, pero no desactivando las causas psíquicas que lo generan y que nunca acaban por solucionar el problema real.
Este período acabará definitivamente cuando se encuentre la solución a los problemas reales a través de una vacuna eficaz, la reactivación económica y la acción del estado en nuestro cuidado ciudadano, se ira restableciendo un orden adecuado y paulatino, mientras tanto es un momento especial para realizar un buen cambio en nuestra calidad de vida que merecemos.
Lic Mónica Arcas – Psicóloga Clínica consultas; 15 3488 2542 On line
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