lunes, 17 de agosto de 2020

EL ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR Y SUS REPERCUSIONES EN LA SALUD MENTAL

 

El accidente cerebro vascular se produce cuando el flujo de sangre se detiene. Este ataque cerebral puede ser  de origen isquémico o hemorrágico, y en aquellos casos de sobrevida trae aparejado además de las limitaciones físicas incidencia en la salud mental del afectado.

Es importante tanto para el paciente como su familia que puedan comprender una serie de alteraciones en la personalidad que pueden producirse, así como no solo la atención médica neurológica es importante sino la asistencia de un neuropsicólogo con experiencia en neurorehabilitación que posibilite la adecuación de este paciente con estas limitaciones residuales que presentan.

Uno de los cuadros más frecuentes de estos pacientes son los estados depresivos, como resultados no solo de haber sobrevivido a una experiencia extrema, sino que además intervienen factores biológicos y situacionales ya que muchos de estos pacientes lo padecen en una etapa de la vida económica que queda quebrada luego del ACV. Estos pacientes presentan a su vez mucha ansiedad patológica ya que dependiendo de la zona de la injuria cerebral las alteraciones de la coordinación motora y/o de las funciones ejecutivas han quedado dañadas. Y el miedo a volver a sufrir este daño genera estados de alerta y desesperanza  Sentirse discapacitado después de una vida activa puede precipitar si no hay contención familiar hasta ideas recurrentes de suicidio que pueden llegar a ser llevadas a cabo. Los daños causados en la injuria cerebral pueden generar cambios en el funcionamiento del mismo. El sentirse diferente y muchas veces no poder expresar a la familia lo que les está ocurriendo y/o sintiendo en la expresión verbal los llena de sentimientos de impotencia, bronca e irritabilidad que muchas veces sus allegados no comprenden en su plenitud.

Uno de los conflictos frecuentes que tienen estos pacientes es el aislamiento, tratan de evitar conectarse con las personas de mayor confianza, simplemente porque muchas veces tienen olvidos de episodios triviales acontecidos en el pasado reciente que no pueden sostener con los demás “No quiero hablar con mis amigos porque me preguntan por alguien que conocíamos y no sé qué decirles porque no recuerdo nada”, “me resulta más fácil hablar en la calle cosas triviales con alguien que no me conoce”. Estas situaciones agudizan más el sentimiento de inadecuación y soledad que viven estas personas.

La pérdida de las funciones cognitivas puede presentarse en diferentes zonas del cerebro, mayormente en el lóbulo frontal, parietal y temporal, y por ende la memoria, la atención, concentración, dificultades viso espaciales, resoluciones de problemas, olvido inmediato de las cosas que están ejecutando, las operaciones matemáticas son parte de las dificultades que presentan estas personas y que deben ser estimuladas con ejercicios neurocognitivos. Presentan con frecuencia imposibilidad de poder comprender determinados conceptos y esto genera en ellos mucha angustia, hasta llegar a mentir sobre determinados errores que han cometido por vergüenza de su discapacidad.

La mayoría de los pacientes entran en un estado de apatía, y anhedonia es decir falta de placer de aquellas cosas que antes del episodio les gustaba, se tornan , la apatía es uno de los síntomas secundarios que genera la lesión. Otros pacientes reaccionan con agresividad por la propia impotencia que tienen y porque tienen imposibilidad de frenar sus impulsos, no nos olvidemos que en muchos casos está afectado el lóbulo frontal cuya función es el freno inhibitorio de la agresión, se vuelven irritables agresivos y muchas veces proclives a “frenar” esta hostilidad recurriendo al alcohol, lo cual es altamente peligroso pues puede generar alteraciones e incluso estados de epilepsia. La agresión y la hostilidad que tienen estos pacientes es muchas veces la consecuencia directa de esta lesión que ha dejado el accidente cerebro vascular y los sentimientos emocionales que han alterado la personalidad del afectado. En muchos casos los pacientes han perdido el sentido del humor, eso se evidencia en aquellas personas que antes del accidente tenían un carácter jocoso, divertido, y que actualmente se los percibe malhumorados y hoscos, y que la familia debe reconocer que no es un estado caprichoso del paciente sino el producto de la alteración mental que la injuria ocasionó. También los estados celotípicos es una de las conductas delirantes que pueden llegar a tener los afectados que han tenido afectado la zona de la corteza cerebral derecha.

Si fue afectado el lóbulo frontal también es factible que la persona modifique drásticamente su conducta y comience a tener comportamientos desinhibidos nunca antes vistos, como ser desnudarse u orinar en público, manifestar obscenidades a personas, ser grosero en el trato con los cuidadores y/o médicos tratantes, estos comportamientos sociales inaceptables son acciones que el sujeto no toma conciencia de las mismas, no reflejan lo que realmente es la persona.

La familia del afectado debe estar asesorada por el médico tratante y/o psicólogo que lo rehabilita ya que el uso de farmacología adecuada y ejercitación especializada favorece mucho la calidad de vida de estas personas que se encuentran con una nueva y dolorosa realidad que muchas veces es incomprendida por los más allegados, es por eso el acento al núcleo familiar que sea colaborativo con el equipo para ir mejorando estas conductas y que el paciente se sienta contenido por todos aquellas personas que tratan de mejorar su calidad de vida desde lo fáctico y emocional.

Lic. Mónica Arcas – Psicóloga Clínica –Neuropsicologa // 15 3488 2542

 

 

 

 

 

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