El accidente cerebro vascular se
produce cuando el flujo de sangre se detiene. Este ataque cerebral puede
ser de origen isquémico o hemorrágico, y
en aquellos casos de sobrevida trae aparejado además de las limitaciones
físicas incidencia en la salud mental del afectado.
Es importante tanto para el
paciente como su familia que puedan comprender una serie de alteraciones en la
personalidad que pueden producirse, así como no solo la atención médica
neurológica es importante sino la asistencia de un neuropsicólogo con
experiencia en neurorehabilitación que posibilite la adecuación de este
paciente con estas limitaciones residuales que presentan.
Uno de los cuadros más frecuentes
de estos pacientes son los estados depresivos, como resultados no solo de haber
sobrevivido a una experiencia extrema, sino que además intervienen factores
biológicos y situacionales ya que muchos de estos pacientes lo padecen en una
etapa de la vida económica que queda quebrada luego del ACV. Estos pacientes
presentan a su vez mucha ansiedad patológica ya que dependiendo de la zona de
la injuria cerebral las alteraciones de la coordinación motora y/o de las
funciones ejecutivas han quedado dañadas. Y el miedo a volver a sufrir este
daño genera estados de alerta y desesperanza
Sentirse discapacitado después de una vida activa puede precipitar si no
hay contención familiar hasta ideas recurrentes de suicidio que pueden llegar a
ser llevadas a cabo. Los daños causados en la injuria cerebral pueden generar
cambios en el funcionamiento del mismo. El sentirse diferente y muchas veces no
poder expresar a la familia lo que les está ocurriendo y/o sintiendo en la
expresión verbal los llena de sentimientos de impotencia, bronca e
irritabilidad que muchas veces sus allegados no comprenden en su plenitud.
Uno de los conflictos frecuentes
que tienen estos pacientes es el aislamiento, tratan de evitar conectarse con
las personas de mayor confianza, simplemente porque muchas veces tienen olvidos
de episodios triviales acontecidos en el pasado reciente que no pueden sostener
con los demás “No quiero hablar con mis
amigos porque me preguntan por alguien que conocíamos y no sé qué decirles
porque no recuerdo nada”, “me resulta más fácil hablar en la calle cosas
triviales con alguien que no me conoce”. Estas situaciones agudizan más el
sentimiento de inadecuación y soledad que viven estas personas.
La pérdida de las funciones
cognitivas puede presentarse en diferentes zonas del cerebro, mayormente en el
lóbulo frontal, parietal y temporal, y por ende la memoria, la atención,
concentración, dificultades viso espaciales, resoluciones de problemas, olvido
inmediato de las cosas que están ejecutando, las operaciones matemáticas son
parte de las dificultades que presentan estas personas y que deben ser
estimuladas con ejercicios neurocognitivos. Presentan con frecuencia
imposibilidad de poder comprender determinados conceptos y esto genera en ellos
mucha angustia, hasta llegar a mentir sobre determinados errores que han
cometido por vergüenza de su discapacidad.
La mayoría de los pacientes
entran en un estado de apatía, y anhedonia es decir falta de placer de aquellas
cosas que antes del episodio les gustaba, se tornan , la apatía es uno de los
síntomas secundarios que genera la lesión. Otros pacientes reaccionan con
agresividad por la propia impotencia que tienen y porque tienen imposibilidad
de frenar sus impulsos, no nos olvidemos que en muchos casos está afectado el
lóbulo frontal cuya función es el freno inhibitorio de la agresión, se vuelven
irritables agresivos y muchas veces proclives a “frenar” esta hostilidad
recurriendo al alcohol, lo cual es altamente peligroso pues puede generar
alteraciones e incluso estados de epilepsia. La agresión y la hostilidad que
tienen estos pacientes es muchas veces la consecuencia directa de esta lesión
que ha dejado el accidente cerebro vascular y los sentimientos emocionales que
han alterado la personalidad del afectado. En muchos casos los pacientes han
perdido el sentido del humor, eso se evidencia en aquellas personas que antes
del accidente tenían un carácter jocoso, divertido, y que actualmente se los
percibe malhumorados y hoscos, y que la familia debe reconocer que no es un
estado caprichoso del paciente sino el producto de la alteración mental que la
injuria ocasionó. También los estados celotípicos es una de las conductas
delirantes que pueden llegar a tener los afectados que han tenido afectado la
zona de la corteza cerebral derecha.
Si fue afectado el lóbulo frontal
también es factible que la persona modifique drásticamente su conducta y
comience a tener comportamientos desinhibidos nunca antes vistos, como ser
desnudarse u orinar en público, manifestar obscenidades a personas, ser grosero
en el trato con los cuidadores y/o médicos tratantes, estos comportamientos
sociales inaceptables son acciones que el sujeto no toma conciencia de las
mismas, no reflejan lo que realmente es la persona.
La familia del afectado debe
estar asesorada por el médico tratante y/o psicólogo que lo rehabilita ya que
el uso de farmacología adecuada y ejercitación especializada favorece mucho la
calidad de vida de estas personas que se encuentran con una nueva y dolorosa
realidad que muchas veces es incomprendida por los más allegados, es por eso el
acento al núcleo familiar que sea colaborativo con el equipo para ir mejorando
estas conductas y que el paciente se sienta contenido por todos aquellas
personas que tratan de mejorar su calidad de vida desde lo fáctico y emocional.
Lic. Mónica Arcas – Psicóloga
Clínica –Neuropsicologa // 15 3488 2542
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