El psicólogo americano Jeffrey Young llamó “Trampa
Vital” o Esquemas mal adaptativos tempranos a patrones estables de
comportamiento que se inician en nuestra infancia y se repiten a lo largo de la
vida ocasionando sentimientos inadecuados que deterioran la calidad de vida.
Los denominó trampas porque en algún momento
cuando la persona era un infante ciertos comportamientos permitieron “sobrevivir”
y adaptarse a circunstancias difíciles, sea con los padres, el ambiente, la
cultura. Estos patrones comienzan como algo transmitido tácitamente por la
familia o por otras personas significativas de la infancia, pero que ya de
adultos provoca a través de la repetición de situaciones similares el fracaso
en el logro de objetivos deseados.
A continuación nombraremos diferentes Trampas vitales que
aparecen dificultando el crecimiento saludable:
q El
abandono
q La
desconfianza y el abuso
q La
dependencia
q La
vulnerabilidad
q La
privación emocional
q La
exclusión social
q La
imperfección
q El
fracaso
q El
sometimiento
q Las
normas inalcanzables
q La
grandiosidad
EL ABANDONO
Esta trampa vital da cuenta del miedo que siente una
persona a ser dejada o no amada por personas de importancia para su vida. Esta
creencia distorsionada aparece muchas veces con estados de ansiedad y con un
pensamiento de tipo polarizado donde la persona cree que será abandonada, que
se pueden cansar de ella, o bien por pensamientos de tipo catastróficos, por
ejemplo que aquellas personas de sus afectos pueden morir, enfermarse
gravemente, quedar imposibilitada, o marcharse para siempre, y entonces la
conducta que mantiene una persona con este esquema funcionando es de “aferrarse
al otro”, controlándolo, celándolo y produciendo como consecuencia de esta
actitud su distanciamiento, lo cual su pensamiento disfuncional se convierte en
una “Profecía autocumplida”.(Aquello que mas temo ocurre…!)
Por lo general el esquema de abandono tiene sus orígenes
en traumas de la niñez, como por ejemplo, un niño que ha sentido la falta de
padres contenedores y nutricios, la pérdida de uno de los padres (sea por
muerte o separación), padres inestables emocionalmente, o bien padres de tipo
sobreprotector que no permitieron manejar dificultades propias de la niñez.
Ciclos del
abandono:
Podemos ver una serie de emociones que aparecen cuando la
persona percibe un estado de abandono, en primer lugar aparece un sentimiento
de pánico y desasosiego, la persona
se siente muy vulnerable, como si
fuese un niño abandonado e indefenso, incapaz de poder resolver situaciones, el
estado de ansiedad puede incrementarse y puede ser muy agudo y desencadenar una
crisis de pánico, pasado un lapso la persona comienza a sentir que el otro no
viene acepta que se ha ido, entonces aparece sentimientos de tristeza y soledad
como si nunca mas volverá a recuperar a la persona perdida, esto puede llevar a
una fase de depresión, pero en
cuanto si el otro se acerca nuevamente la conducta por lo general es
desasertiva reaccionando con mucha bronca, esta ira está no sólo destinada a la
persona que ha provocado este sentimiento de pérdida sino a uno mismo quien se
encuentra atrapado en una relación de dependencia afectiva.
Por lo general las personas con esquemas de abandono busca
relacionarse con parejas por las que se siente atraídos son de naturaleza abandónica, como por ejemplo, parejas
que no se comprometen emocionalmente a largo plazo, sea porque ya están
comprometidas con otra relación, o simplemente eluden el compromiso formal.
Otro caso son parejas que no tienen disponibilidad para compartir la relación,
por ejemplo personas que por su profesión viajan mucho o son compulsivas con su
trabajo y dedican escaso tiempo a los afectos. Es común la elección de personas
emocionalmente inestables (adictos, alcohólicos, jugadores compulsivos), o
personalidades contradictorias, que reprimen sus emociones y se muestran muchas
veces afectuosos y luego actúan indiferentes.
Frente a esto como cambiar?
Es importante trabajar
las diferentes emociones y conductas que aparecen en principio es
importante:
1.
comprender
el abandono infantil, revisar la historia vital.
2.
Identificar
y registrar los sentimientos de abandono
3.
Tomar
conciencia de los sentimientos actuales de abandono
4.
Evitar
parejas abandónicas
5.
Cuando aparezca una pareja con características
estables confiar en el vínculo, no
provocar el abandono a través de conductas disfuncionales
6.
No
reaccionar mal a las separaciones normales que se dan en los vínculos
saludables
DESCONFIANZA Y ABUSO
Cuando una persona ha vivido en
su infancia una situación de abuso (sea físico o psíquico) aparece emociones
muy complejas en donde se mezcla el dolor, el miedo por la indefensión del infante frente al
adulto abusador la bronca y el sentimiento de pérdida, estos sentimientos tan
confusos para el paciente provienen de las experiencias traumáticas a las que
fue expuesto sean de manipulación por parte de un adulto significativo, la
traición en la confianza depositada. Las formas diferentes de abuso que se le
inflige al menor son violaciones a los límites sean físicos, sexuales o
psicológicos. La pérdida de estos límites está dada en:
El abuso físico o el
maltrato al que fue expuesto, muchas veces en forma sistemática.
La humillación y el
menosprecio, lo cual produce el abuso verbal.
Afecto físico inapropiado dado por uno de los
progenitores, muchas veces se produce la amenaza al menor de poder delatar la
situación por la que está pasando
Sentimientos de culpa por
ser partícipe de una relación inapropiada
Los pacientes con patrones de
desconfianza y abuso tienen la expectativa de ser heridos, abusados o
manipulados por otros en forma intencional, por lo tanto su comportamiento
frente a los demás muchas veces paradójicamente tienden a establecer relaciones tóxicas, es decir patrones
autodestructivos, es importante identificar precozmente cuando se activan estas
“trampas vitales” ya que existe como Freud lo planteaba la compulsión a la
repetición
Lic. Mónica Arcas –Psicóloga
Clínica – 15 3488 2542 //www.ansiedadweb.blogspot.com
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