viernes, 28 de agosto de 2020

La psicopatía cotidiana, los lobos vestidos de corderos

 

Dentro de la población mundial se estima que entre un 2 a 3% de la misma cumple criterios de psicopatía. En una proporción mayor de varones 3:1.

Los psicópatas son depredadores sociales, que ejercen con las personas a las cuales les sacará un determinado provecho acorde a sus necesidades con  una serie de movimientos muy estratégicos y estudiados por él con el fin que se propone tener, en principio “captará que es un olfateo especial para buscar a la persona que encaje con su propósito, el encuentro no será para nada casual sino sumamente armado, son personas que por lo general, salvo descompensaciones, tienen mucha paciencia en su actuar, pasara a la fase de seducción, comportándose de manera “empática”, aunque los psicópatas carecen de empatía con el otro, pero la víctima del psicópata no lo puede percibir  pues esta capturada en su totalidad por la manipulación emocional que ejerce en la relación, el psicópata concretará por el tiempo que él decida cumplir con determinados deseos con su víctima hasta consolidar la confianza , y comenzara a controlarla y manipularla acorde a sus propias necesidades hasta llegar a aislarla de todos los vínculos (familia, amigos, compañeros de trabajo) que ésta tiene en el mundo exterior absorbiéndola de manera voraz sin que se pueda dar cuenta de este movimiento, si lo hace, que ocurre en pocos casos, puede llegar a ser fatal, o puede accionar la ley en su defensa, y no establecer ningún vinculo con el psicópata ni lugares y/o personas en común, aquí hablaríamos de una estructura más sana de personalidad de la víctima, que se “da cuenta” “denuncia y aparta” y no deja que cumpla el objetivo.

Pero mayormente esto no ocurre, la persona queda adherida a ese ser de manera complementaria, hasta muchas veces justifica su conducta negativa hacia su persona, porque esta entrenada para pensar así. Esta condicionada por él, que la absorbe y controla a su gusto.

 

El psicópata integrado es un ser indistinguible entre otros humanos, sus funciones cognitivas no están alteradas, no es un observable su conducta maligna,  pero no en sus efectos con quien eligió depredar que si lo muestra en el tiempo, en cambio su comportamiento es normal e incluso muy aceptable socialmente, pero un ser desconcertante e impredecible para su víctima cuando quedo atrapado.

En las relaciones amorosas, las parejas sienten que están con un cúmulo de emociones encontradas es un torbellino, hay momentos de alto furor, casi parecido a un éxtasis  y caídas anímicas estrepitosas que provoca en ese juego lúdico donde, el estar y el abandonar con frecuencia, es el goce de él,   generándole al otro este comportamiento cuasi adictivo, muchas personas lo definen como estar en una montaña rusa, miedo, ansiedad, éxtasis y depresión todo en poco tiempo y en mucha intensidad.

Por lo general al nivel sexual estos seres son muy seductores y conocedores como los mejores del arte sexual, muchos de las víctimas de estos depredadores no han podido tener con otros hombres una satisfacción sexual similar, todos los hombres resultan mediocres en su desempeño comparados con este amante.

Son seres con una capacidad de locuacidad y manipulación extrema, ellos no tienen límites, son carentes de culpabilidad, saben el daño que ocasiona pero no les importa, está contemplado dentro de su estrategia para lograr el fin, carecen de ansiedad, así que el cuerpo no los delata, pueden mentir sin que nadie pueda darse cuenta, ya que son altamente creíbles, dentro de su discurso locuaz, convincente  y encantador, utiliza mucho el barullo, es captador de muchos datos que le da el otro para revertirlos a su favor, utilizan la mentira patológica y no son personas que se responsabilizan por sus actos.

El psicópata es un ser sumamente egoísta, siempre sus acciones son para sí mismo, lo que muestran cuando seducen es solo una cáscara, un anzuelo para enganchar a su víctima, no son generosos, son manipuladores expertos en sacar provecho de esa “inversión” que hace que siempre es menor a lo que van a sacar, al ser bifrontes, al tener dos caras para los que ven de afuera no pueden comprender la maldad que ejerce sobre su víctima a la que devalúan cotidianamente como gota que cae sobre una    cabeza la autoestima de su pareja, desde lo sutil hasta niveles agresivos e intimidantes, pero como hay una indefensión aprendida que se fue armando la persona es incapaz de defensa y aun de poder percibir el trabajo de detrimento de su psiquis que está realizando.

 Pero no solo es el desarrollo de su indefensión para salir del circuito, sino que en un gran porcentaje la dominación económica cobra un comando especial, todo lo que la complementaria genera o crea es controlado por él, en detrimento de ir convenciéndola que ella no posee las capacidades como para “administrar” adecuadamente la economía, quedando a merced de su voluntad para disponer de una manera muy limitada su propio dinero, hasta convertirse en un despojo cuando la abandona porque ya no le “sirve más” ya que el psicópata no ve al otro como persona sino que cosifica y pierde todo registro de humanidad.

Es imprescindible que en estos tiempos donde los valores están en crisis poder hacer psicoeducación sobre aspectos de estas personas ya que se está observando un aumento de relaciones basadas en esta forma destructiva de vinculación en todo Latinoamérica con un incremento acusado de muertes por parte de estos depredadores que utilizan para sus necesidades y goce personal vincularse con personas que muchas veces están con carencias emocionales, soledad y/o aburrimiento, estos son los momentos más vulnerables de las personas para enganchar a un monstruo.

Lic.Mónica Arcas // Psicologa Clínica // 15 3488 2542 //On Line

 

 


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