martes, 25 de agosto de 2020

Los pensamientos automáticos disfuncionales y la emocionalidad

 

Nuestros pensamientos se manifiestan con tres elementos:

1)      La direccionalidad que es hacia donde está dirigido el pensamiento.

2)      La velocidad de procesamiento del mismo

3)      El contenido del pensamiento.

Cuando una persona se encuentra ansiosa no tiene un pensamiento reflexivo, al contrario se desarrolla un pensamiento automático, irreflexivo, sumamente emocional, los pensamientos automáticos al ser una charla interna o autodiálogo a nivel mental se relacionan con estados emocionales intensos como puede ser la ansiedad, la depresión, la ira o la euforia.

Las distorsiones cognitivas causan en las personas un sufrimiento desproporcionado con respecto a la situación y o los hechos, e impide la realización de las conductas necesarias para lograr objetivos, muchas veces actúan como auto saboteadores de nuestras propias metas.

La diferencia entre los pensamientos automáticos y los reflexivos es que los primeros son inconscientes, irreflexivos y son difíciles de modificar, ilógicos, son pensamientos muy rígidos, no son dirigidos por la atención, en cambio en los reflexivos son mas consientes, de procesamiento más lento y son fáciles de modificar ya que están mediados por la lógica.

Los pensamientos automáticos devienen de las diversas creencias que sostiene el sujeto sobre algo, estas creencias están tomadas como verdades absolutas y en base a las mismas se programa que hacer o no, lo cual su sostenimiento genera emociones y conductas muchas de las veces evitativas, abruptas que generan malestar significativo. Por ejemplo el pensamiento catastrófico, pensar en la peor respuesta posible sobre una situación, o minimizar los logros personales, o el pensamiento puramente emocional donde no se evalúan otras opciones.

Los pensamientos automáticos se producen en acontecimientos particulares, en aquellos que generan angustia, en recuerdos, imágenes, sensaciones fisiológicas como en el pánico, sensaciones mentales como en el pensamiento obsesivo.

Los pensamientos automáticos disfuncionales son casi siempre negativos. Son específicos y discretos, con un estilo telegráfico con frases cortas, muchas veces atemorizantes ocurren como “por reflejo”, son relativamente autónomos.

Los pensamientos negativos que son destructivos, que se basan en los pensamientos de odio, rencor, culpabilidad, cólera, o de envidia. También están los pensamientos negativos que inhiben como ser los pensamientos con contenido de preocupación, de temor y de autocrítica negativa, o los pensamientos catastróficos muy típicos en los cuadros de ansiedad y depresión donde el final siempre es negativo, el “no puedes” “no lo lograras” “siempre fuiste un perdedor”

Uno de los más frecuentes es los “deberías” o “tendrías que”, reflejan mantener reglas muy fijas irreductibles, cuya no realización generan mucha culpa y sentimientos de fracaso, cualquier desviación de las mismas es considerado como intolerable, como resultado de su incumplimiento la persona se coloca en un lugar de juez y encuentra faltas en los actos de los demás o los propios y sufre.

Otra distorsión que genera emociones muy negativas es el etiquetamiento, eso se observa mucho en las patologías “soy un panicoso”, “soy una depresiva”, allí la etiqueta autoimpuesta se toma como que lo define, una persona sufre un periodo de ansiedad o depresión pero eso no es su identidad. Esto produce una visión del mundo y de las personas inflexibles y sumamente toxico. La atribución de etiquetas erróneas conlleva una gran carga emocional.

La falacia de la justicia es la forma de valorar como injusto todo aquello que no se ajuste a nuestros deseos o creencias, si bien la vida nunca es justa completamente, la persona se coloca en una posición de una posición en donde él es dueño de la verdad, la persona se muestra resentida porque piensa que es el dueño de la verdad.

La falacia de cambio es una distorsión cognitiva en donde la felicidad de uno depende de los actos de los demás, es decir que el cambio dependerá si desde afuera se los presiona lo suficiente, la atención y la energía se dirige hacia los otros porque la esperanza de felicidad se logra en conseguir que desde afuera satisfagan nuestras necesidades, las estrategias para cambiar a los demás incluyen echarles la culpa, ocultarles cosas, exigirles y una negociación especulativa “si vos cambiaras ….yo haría…”

La falacia de culpabilidad es atribuirse la responsabilidad absoluta de diversos acontecimientos sin base suficiente y sin percibir otras variables que han intervenido en el mismo. La persona que se auto inflige la culpa actúa de una manera muy rígida y no la lleva a cambiar de conducta sino a darle vueltas a los actos negativos quedando frisado en esa posición.

La falacia de la recompensa divina es un estilo de percepción donde se espera una recompensa de la vida, muchas veces supone que la solución de los problemas vitales y las dificultades por la que pasa el ser humano serán mejoradas “mágicamente” y no por el logro personal de resolver de una manera más adecuada y lógica de la búsqueda de soluciones a los problemas. Cuando se piensa en la recompensa que en algún momento se hará real y esto no acontece genera en la persona malestar, resentimientos y anula las posibilidades de encontrar una salida ya que queda atrapado en estos afectos negativos.

La falacia de control se manifiesta cuando la persona se autopercibe de manera extrema sobre el grado de control de las cosas, o porque se autopercibe como muy competente y autosuficiente que todo lo que gira a su alrededor lo puede controlar, o bien por su contrario se autopercibe impotente y sin ningún control sobre las variables de su vida. “No puedo hacer nada sobre...” “A mí no me puede ocurrir porque tengo el control de todo”

Tanto los pensamientos automáticos y las creencias que anidan en su interior son factibles de modificar dentro del contexto de una terapia cognitiva a través de la reestructuración de los mismos , ganando la persona la posibilidad de acceder a una forma de pensar y conducirse en la vida de una manera más adaptativa y mejorar su calidad de vida


Lic. Mónica Arcas Psicóloga Clínica // 15 3488 2542

 

 

 

 

 

 

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