lunes, 5 de octubre de 2020

 

DEPRESION Y TERAPIA COGNITIVA

La depresión es la enfermedad psiquiátrica principal en el mundo, se estima que 121 millones de personas la padecen en el planeta, y su aumento en pandemia se incrementa.

Desde la óptica del tratamiento cognitivo conductual se observa que las personas depresivas mantienen pensamientos inadecuados, y perciben de una manera distorsionada la realidad y el entorno, manteniendo conductas disfuncionales con  la consecuencia de la falta de refuerzo o de la falta de reciprocidad entre conducta y refuerzo  que repercuten en su actividad global e interacción laboral, social y familiar afectiva. La actual pandemia ha generado la exacerbación de cuadros depresivos en población con premorbilidad.

Por otra parte la actual crisis económica y la falta de trabajo y/o apoyo de personas pertenecientes a clases medias que han quedado quebrados por la imposibilidad de acceso a su fuente de trabajo, son el caldo de cultivo de inicio de estados emocionales de depresión como también de problemas orgánicos por su dilatación en la consulta (cardiológica, endocrinológica, clínica). También se ha observado síntomas compatibles con depresión y cuadros de depresión mayor en pacientes con deterioro cognitivo generando una fuerte discapacidad funcional.

La terapia cognitiva en depresión sostiene que el sujeto en ese estado anímico tiene una percepción distorsionada de sí mismo de manera negativa, se autopercibe un fracaso, un inútil, tiende a subestimarse y mantiene una autocrítica negativa, siente el peso del entorno que lo percibe como inabordable, la visión de un mundo caracterizado por obstáculos imposibles de vencer, y demandas exageradas del mundo externo y de un futuro sin salida, donde sus actuales sufrimientos se acrecentarán, estos patrones de pensamientos se lo denominó Tríada negativa de la depresión. Todas aquellas personas afectadas por la depresión pueden acceder con la terapia cognitiva a un abordaje que le permita elaborar construcciones que mejoren la visión sobre sí mismo, el entorno y el futuro, de manera más realista y adaptativa.

La depresión es un observable en los estadios iniciales de procesos neurodegenerativos, pero también pueden presentarse en demencias avanzadas, pero la presencia de estados depresivos suelen empeorar el funcionamiento cognitivo, especialmente de las funciones ejecutivas, la atención, la concentración, la memoria y la velocidad de reacción psicomotora.

En Terapia cognitiva se establece una relación terapeuta – paciente basada en la alianza terapéutica que consiste en consolidar un equipo de trabajo activo basado en la colaboración activa del paciente, la terapia no solo proporciona alivio, empatía y herramientas para que el paciente no solo pueda ir cambiando estos pensamientos distorsionados que lo anclan en la depresión, sino que su modificación y cambio se va produciendo en la medida que se explora sus pensamientos, sus significados personales y las conductas que mantiene y que le aporta al terapeuta a los fines de ir construyendo estrategias de abordaje y una reconstrucción más adaptativa de la realidad. El rol activo del paciente le proporciona ir registrando situaciones, modos de percibirla, emociones que se suscitan y síntomas que provocan que luego son tratados en la terapia, pero el solo hecho de registro de sus pensamientos, emociones y conductas que ha observado activamente es generador de cambios más estables. Actualmente debido a la pandemia, obliga a los usos tecnológicos para el tratamiento, pero no por ello se pierden las posibilidades de reestructuración cognitiva, y de consolidar esta forma de trabajo.

Lic Mónica Arcas Psicóloga Clínica // 15 3488 2542 //arcasweb@gmail.com

 

 

 

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