La acumulación compulsiva:
Desde
el punto de vista evolutivo el ser humano tiende a la acumulación de cosas,
como un comportamiento compensatorio especialmente destinado a mejorar la
supervivencia en las crisis. Desde la infancia las personas mantienen conductas
acumulativas en sus juguetes y/o objetos de colección (figuritas, tapitas,
bolitas etc).
Desde
el punto de vista de la patologías psiquiátricas el comportamiento acumulativo
se encuentra dentro de las patologías obsesivas de la personalidad, pero tambien
esta conducta se encuentra como síntoma secundario en las psicosis como en la
esquizofrenia, demencia, compras compulsivas, estados de depresión mayor, síndrome
de Prader-Willi, se observan en cuadros psiquiátricos severos.
Existe
un asociación entre la acumulación y el trastorno obsesivo compulsivo, estas
personas tienen esta conducta racionalizando que cada cosa que guardan (aunque
no tengan una funcionalidad) merecen ser guardadas por si en algún momento lo
puedan necesitar (artefactos que ya no sirven, pero que sus piezas pueden
llegar a ser útiles, o también porque le traen recuerdos (fusión afecto-objeto),
como ser cuadernos antiguos de sus hijos ya grandes, que no tienen utilidad
pero que les cuesta deshacerse). Pero estas conductas traen como consecuencias
un distres significativo o el deterioro funcional causado por la misma
acumulación generando que los espacios vitales se vean invadido por posesiones
inservibles o de un limitado valor que desbordan e inclusive atentan con la
salud.
La
acumulación compulsiva no secundaria a patologías psicóticas, constituyen un
subtipo del trastorno obsesivo compulsivo, hay variables que se han estudiado
respecto al sexo, edad de inicio de la conducta disfuncional, estado civil y
estado socio económico.
Desde
la variable del sexo se ve que afecta a ambos sexos, la mayor parte de estas
personas cursa con estados depresivos en comorbilidad. Y Si se observa un
porcentaje de personas que se encuentran en soledad, de comienzos muchas veces
tardíos asociados a estados estresantes vividos en un contexto de mucha
vulnerabilidad y a predominio de estatus socio económicos bajos.
Los
acumuladores compulsivos suelen presentar rasgos de personalidad de tipo
obsesivo compulsivo (clúster C), son personas que tienen rasgos rígidos en su
personalidad con predominancia de preocupación por detalles y perfeccionismo. También
se presenta en sujetos con características esquizotípicas marcados por el
pensamiento de creencias y conductas extrañas de pensamiento mágico sobre los
objetos acumulados.
Los
acumuladores compulsivos poseen menor capacidad de insight que otros sujetos
que padecen TOC, perciben su conducta de manera egosintónica, es decir tienen
una menor conciencia de enfermedad, racionalizan fervientemente sus
acumulaciones. En cuanto a la comorbilidad se aprecia que estos pacientes
suelen tener asociado conductas de ansiedad social donde también subyacen
rasgos esquizotípicos que dificultan el contacto con los demás y la
consolidación de vínculos interpersonales, también existe comorbilidad con
abuso de sustancias en preferencia abuso de alcohol y trastornos del espectro
de la impulsividad como ser la tricolomanía y la tricofagia y las escoriaciones
cutáneas. A nivel neurocognitivo presentan déficits de las funciones ejecutivas
(atención, concentración) y alteraciones en la organización, categorización de
datos así como la toma de decisiones donde prevalece la indecisión y la
procastinacion típico de las estructuras obsesivas. Desde el punto de vista
cognitivo los acumuladores tienen a sobreestimar la probabilidad de un evento
adverso que se puede dar en el futuro (pensamiento de tipo catastrófico) y de
allí el valor de guardar determinados objetos que para ellos se le dará
utilidad, y debido a su déficit de contactos sociales establecen una relación
afectiva con los objetos donde éstos tienen una connotación emocional (fusión
afecto/Objeto) de la cual le es difícil desprenderse, siendo vivida con
angustia ante la idea de separarse del mismo y es vivido como un abandono y es
vivido como un proceso de pérdida y duelo por ellos
En
la psicoterapia cognitiva conductual se debe proceder a varias instancias como
ser:
*
Psicoeducación para la persona padeciente y su familia. Especialmente esta
última que pueda comprender el proceso mórbido que atraviesa.
*
Generar la motivación, a expensas de saber que se trata de un paciente con baja
conciencia de enfermedad.
*
Facilitar el entrenamiento de habilidades organizativas y planificadoras, que
el paciente logre de a poco categorizar para ir de a poco retirando objetos.
*
Utilización de la Técnica de Prevención de Respuestas, a los fines de romper el
circuito acumulativo.
*
Ser muy empáticos con estos pacientes, ya que tienen rasgos de tipo
esquizotípicos con las racionalizaciones que ellos expresan de los objetos.
*
Reestructuración cognitiva a los efectos de flexibilizar de a poco su rigidez.
*
Entrenamiento en las habilidades sociales.
Si
bien se trata de pacientes muy complejos en donde lo esperable es resultados
parciales, es fundamental generar un cambio de estos hábitos nocivos para ir
llevando una mejoría en su vida, comprensión y tolerancia en los familiares
mejorando la dinámica familiar.
Lic.
Mónica Arcas – Psicóloga Clínica – 15 3488 2542
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