lunes, 8 de marzo de 2021

 

 

      Aportes cognitivos del cuadro de Ansiedad Social


Los trastornos de ansiedad se caracterizan por comportamientos anticipatorios hacia un daño la sensación subjetiva de un peligro real o imaginario. Se manifiestan con estados aprehensivos, que trae aparejado sintomatología fisiológica y cognoscitiva de profundo miedo, vergüenza y malestar ante diversos estímulos que el sujeto considera peligroso, aversivo, los cuales hacen que se autoperciban como carente de control sobre los sucesos futuros ante un desajuste personal o interpersonal.

 

En la ansiedad anticipatoria el foco del miedo está asentado en la creencia disfuncional de que la persona puede tener una desaprobación de terceros, un mal desempeño ante personas que pueden juzgarlo negativamente o criticarlo, especialmente mucha aprehensión ante figuras de autoridad donde por lo general se bloquean.

 

, se autoperciben sin recursos ni habilidades sociales que si bien hay que trabajarlas en la terapia el desarrollo de ansiedad anticipatoria inhibe severamente su actuación ya que el sujeto con niveles de ansiedad social suele tener aspectos de perfeccionismo, intolerancia a la incertidumbre y mucho temor de no ser aprobado, por lo tanto su comportamiento de rodeo de situaciones, postergación y directamente evitación lo sumerge en un aislamiento atentando en su autoestima, alterando de esta forma el funcionamiento normal en áreas vitales. Si bien a través del sufrimiento que hay detrás de esta conducta la persona sabe que esta alterado por su exageración la conducta y el pensamiento que lo atraviesa, la inhibición es sumamente fuerte y genera angustia que difícilmente sin ayuda terapéutica pueda superarlo.

 

   La ansiedad social es un trastorno muy frecuente entre un 3% a un 13% de la población en Argentina lo padece, y en todas las sociedades occidentales. El miedo a exponerse frente a otros, especialmente hablar en grupos humanos presenta severo malestar clínico.

El cuadro se establece con  graduaciones respecto al grado de inhibición de conductas, están las personas que presentan el subtipo generalizado, los hay que suelen tener un comportamiento limitado social en algunos eventos de la vida cotidiana, es por eso que hay que indagar a la persona detectando en su historia vital si ha habido circunstancias donde se instala la génesis de dicha patología, si bien se da por condicionamiento vicariante, debemos no solo detectar este punto sino las comorbilidades con otros trastornos de ansiedad y de humor, así como también ver si hay problemática adictiva, ya que un porcentaje importante de pacientes que sufren alcoholismo tienen como base un comportamiento fóbico no tratado.

 

   La terapia de enfoque cognitivo conductual ha sido considerada de prevalencia para estas patologías, ya que detectan procesos disfuncionales en la forma como se percibe el sujeto, su entorno, las emociones que se suscitan y se procede a la reestructuración de los mismos instruyendo asimismo a los pacientes con la recreación a través de técnicas específicas a fin de consolidar habilidades sociales que le permitan en forma gradual posicionarse de otra manera y disfrutar logros.

  Muchos estudios que se han realizado han podido demostrar que el enfoque cognitivo conductual son eficaces e inclusive superiores a la intervención farmacológica (Barlow, Clark y Salcovski entre otros).

 

Desde el enfoque cognitivo se toma a la ansiedad como el resultado de complejas respuestas biopsicosociales que influyen en los estados emocionales, donde se percibe determinados estímulos como aversivos y despiertan conductas evitativas, ya que son procesados de manera selectiva y sesgada cuya interpretación del mismo es errónea, distorsionada, catastrófica y muchas veces polarizada.

 

En la ansiedad social se observa el funcionamiento del aparato cognitivo, donde las emociones negativas y la marcada sensación de sentirse inadecuado se desarrollan dentro de las relaciones interpersonales, donde reaccionan con sentimientos de vergüenza, inaptitud y muchas veces con bloqueo, aumentando la retroalimentación social negativa y la rumiación de las cogniciones interpersonales.

 

Los personas con ansiedad social presentan ansiedad anticipatoria (es decir comienzan a activarse síntomas somáticos como ser sonrojamiento, temblores, transpiración intensa, temblores) ante situaciones de amenaza social, este estado puede presentarse desde momentos previos a la exposición o semanas anteriores a la misma, lo cual incide más en la conducta de evitación o postergación de la misma.

 

El contenido de los pensamientos de inadecuación está impregnado de contenidos negativos y catastróficos respecto al evento futuro a exponerse, creencias disfuncionales marcadas  por imágenes de crisis personal en el momento del evento, ideas de fracaso, juicio valorativo negativo que le puedan otorgar y la anticipación del incumplimiento de los estándares de desempeño social adecuado.

 

Durante la exposición se activan creencias centrales acerca del sí mismo (por ejemplo soy inútil, no sirvo), cuyo repertorio de significados van a guiar el desempeño, los procesos de construcción de nuevos significados durante el evento estarán teñidos por estos sesgos rígidos de interpretación y la atención estará focalizada en los síntomas de activación que se desarrollan y el desempeño personal.

 

Posteriormente a la exposición se observa que la persona puede recordar con facilidad sus errores, los describe, pero este relato se caracteriza muchas veces por la maximización de todos los errores que pudo haber tenido, y minimiza los comportamientos adecuados y esforzados que ha logrado, reforzando el auto esquema de incompetencia, del cual hay que desarticular a través de la reestructuración cognitiva.

 

Hay una alta comorbilidad en estos cuadros entre ellos encontramos:

 

*   Trastorno depresivo mayor

*   Distimia

*   Fobias específicas

*   Trastorno de Personalidad evitativo

*   Abuso de Alcohol

*   Trastorno de Estrés Postraumático

*   Trastorno de ansiedad generalizada

*   Agorafobia

*   Trastorno de Pánico

 

Debido a la alta comorbilidad es importante realizar un exhaustivo diagnóstico, utilizando para ello cuestionarios específicos, evaluar los niveles de ansiedad y depresión, esta última debe ser tratada principalmente al inicio del tratamiento, y simultáneamente el diagnostico principal y sus comorbilidades.

 

 

 

 

Lic. Mónica Arcas // Psicóloga Clínica // 15 3488 2542

 

 

 


 

 





 

 

 

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