LA ASOCIACION ENTRE LAS
CRISIS DE PANICO Y LA DEPRESION
En la clínica se observa con
mucha frecuencia cuadros de trastorno de pánico asociado (comorbilidad) con
estados de depresión. Cuando los cuadros de ansiedad no son tratados a tiempo
por especialista, suelen desencadenar patologías humor que con el tiempo se van
agravando generando un estado que incapacita en todas las funciones al sujeto.
Pero también es un observable que los cuadros de depresión presenten síntomas
de ansiedad, como ser tensión, intranquilidad y no poder estar quieto,
irritabilidad, agitación con taquicardia en muchos casos, o sea ambos cuadros
poseen sintomatología en común.
Alrededor del 50% de los
casos de pánico experimentan sintomatología de depresión mayor, y este último
es el más peligroso pues conlleva en muchos casos estados de desesperanza que
generan ideación suicida. Existe
prevalencia de población femenina y ambos cuadros tienden a la cronicidad si no
son atendidos con celeridad. En definitiva la ansiedad y la depresión pueden
existir de manera separada, en comorbilidad es decir en forma conjunta, o
complicar una a la otra.
Hay muchos estados de
depresión que se presentan con una conducta de aislamiento, de retracción que
puede confundirse con ansiedad social, o a través de pensamientos rumiantes y
preocupantes que pueden interpretarse como cuadros de ansiedad generalizada,
por eso es importante centrarse en los antecedentes previos en la historia del
paciente, y el estado actual por el que está atravesando (duelo, perdida
laboral, separación etc.).
Ahora bien, se observa en la
clínica personas que presentan criterios clínicos de crisis de pánico
generalmente asociados a una agorafobia y que la prolongación de este estado le
genere el principio de una depresión que es el cambio profundo que tiene el
sujeto que está inhibido en su conducta exploratoria normal por el temor que le
ocasiona salir y temer tener una crisis de pánico, lo que le hace abandonar su
modo normal de desenvolvimiento, se crea una dependencia, se altera
negativamente su autoestima, no puede proyectar su vida y comienza a tener
estados melancólicos y abatimiento que pueden generar la pérdida del interés
vital. Lo cual agrava la posibilidad de ideación suicida, e intentos de
suicidio cuando la persona presenta cuadros agravados de los mismos sin
asistencia farmacológica y psicológica, especialmente con encuadre cognitivo
conductual que frena modificando este estado rumiatorio patológico, y
facilitando la posibilidad de pensar en estrategias adaptativas que rompan con
este estado tan crítico.
Lic. Mónica Arcas Especialista
en T de Ansiedad – arcasweb@gmail.com
Haedo 1505 1 Piso 8 Florida
Vicente López – 11 3488 2542
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