Platón
El estrés es un fenómeno muy complejo que se genera cuando el
organismo es sometido a tensión, pero cuando el organismo tiene la capacidad de
respuesta adaptativa ante las demandas psicológicas y/sociales tiene una
connotación positiva, ya que el organismo se prepara para la lucha o huida de
un estímulo aversivo. Pero sucede muchas veces que hay un desequilibrio
sostenido en el tiempo de estas demandas agota el organismo y genera
desequilibrios que modifican a veces de manera drástica nuestra neurobiología.
El cáncer de mama tan común en las mujeres, tiene múltiples orígenes, está
la predisposición genética en muchos casos pero también se relaciona con el
estrés crónico vivido en donde la persona ha sostenido situaciones de mucho traumatismo en donde no
ha podido responder de manera eficaz y quedando el sistema inmunológico
deprimido.
El sistema de defensa actúa acorde a nuestras emociones, tanto
positivas como negativas, los glóbulos blancos, las inmunoglobulinas, los
linfocitos actúan de manera diferente, si hay predominio de serotonina que es
una hormona asociada a la tranquilidad, da una respuesta positiva, que si hay un aumento significativo de
cortisol en sangre, hormona ligada a la ansiedad.
Actualmente se está viviendo en términos globales etapas donde el
sujeto está rodeado de amenazas sean reales o imaginarias, para el sistema
psíquico ambas tienen igual valencia, estas cascadas de estrés llevan al
organismo a un estado de agotamiento y desgaste lesionando el sistema
inmunológico y llevándolo a la propensión de enfermarse. Es así que el cuerpo
comunica una necesidad de atención a partir de su desequilibrio que muestra la
enfermedad, y que exige el cambio de un estilo de vida más tranquilo, de
hábitos, de relaciones con el otro y una modificación de la forma de pensar y
actuar ante las adversidades que siempre se presentan en el horizonte de todas
las personas.
Esta enfermedad oncológica se la ha asociado mucho con el estrés, pero
es multicausal hay factores de tipo genético-hereditarios, alteraciones
hormonales (estrógenos), estilo de vida acelerada, psicológicos evidenciado en
traumas como pérdidas afectivas o vivencias traumáticas vividos en forma
crónica en muchos casos, ambientales relacionada con lugares de alta
contaminación etc.
Desde el punto de vista fisiológico el fenómeno de estrés puede
explicarse a través de la identificación de amenazas internas o del mundo externo
que trasladan la información al hipotálamo y de allí se darán las respuestas se
irán transmitiendo a las vías nerviosas y hormonales que
activaran los órganos o sistemas (neuroendocrinos) que van a confrontar la
amenaza. Pero cuando una persona se encuentra muy distresada, es decir que
tiene una sobreactivación biológica, el sistema inmunológico esta suprimido y
no opera de manera eficiente detectando agentes infecciosos, hongos, parásitos
virus y células cancerosas.
Las enfermedades psicosomáticas se producen por activación del sistema
del SNA o por la supresión del sistema inmunológico, ambos procesos están
relacionados con estados de estrés, generando un exceso de hormonas tales como
la adrenalina y el cortisol en los órganos que son estimulados por los tejidos
nerviosos. El aumento hormonal estimula la tasa metabólica y cuando no se logra
relajar el cuerpo surgen las disfunciones en los diversos órganos.
Desde la óptica social el sujeto enferma a partir de la vivencia de
experiencias negativas amenazantes para su vida, que generan una alteración de
la forma de vida habitual y que es vivido de manera desesperanzadora. La
desocupación, el divorcio conflictivo, la vivencia de una relación tóxica amenazante
de características psicopáticas, la muerte y/o enfermedad grave e inesperada de
un hijo entre otras causas generan patologías y principalmente el modo
cognitivo de encarar una enfermedad, ya que los pensamientos altamente
negativos deja al sistema inmunológico en una situación vulnerable, ya que las
actitudes de duda y desesperanza y la creencia de la pérdida de control son los
elementos más negativos frente a la enfermedad, ésta nunca debe hacer perder la
dignidad de la persona, la enfermedad es
la que debe afrontar con el apoyo de sus médicos, del tratamiento adecuado, de
la confianza en el mismo y de sus tratantes pero ninguna manera la enfermedad
define la identidad
Trabajar las emociones es una de las tareas más específicas desde el
punto de vista psicológico, el miedo, la bronca, el rencor, la impotencia son
elementos que deben ser evaluados en cada paciente y se traduce en los modos
interpretativos como cada uno lo vivió, como se defendió o como se paralizo
frente a una situación que lo sobrepaso o que padeció durante años.
Es importante detectar que fuente de estrés es el núcleo que se
desarrolla en cada persona, así como su forma de reaccionar frente a la
enfermedad, ésta en realidad es el acceso a la conciencia de cambio, la ruta
hacia la sanación, y destaco la diferencia entre curación y sanación, la
primera es de afuera hacia adentro a través de los diversos tratamientos
(QMT/Rayos), hoy un cáncer de mama tomado precozmente tiene una alta tasa de
cura, y la sanación es de adentro hacia afuera es un proceso individual , de
crecimiento espiritual, de autoconocimiento, de perdón, de liberarse de la
bronca y el dolor que le han infligido.
Todas las personas tienen la capacidad de sanación personal, más allá
de la curación. Se necesita comprender y reflexionar sobre el sentido de la
enfermedad, que nos viene a decir ésta, que nos permite modificar y escuchar
aquello que no se ha podido. El apoyo psicológico de estos pacientes requiere
un alto compromiso del proceso, mucha empatía y respeto por las diversas
creencias religiosas que en alto grado los pacientes se apoyan.
Lic. Mónica Arcas Psicóloga Clínica – 15 3488 2542
Psicoterapia
Cognitivo Conductual – Especialización en Psicosomáticas -
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