La bipolaridad, antes denominada Psicosis maníaca depresiva, es una enfermedad de humor , de curso crónico y recurrente, con una variedad de sintomatología que va desde la hipomanía, manía y depresión, la combinación de los mismos que se producen en estados que suelen virar en días (switch de la manía a la depresión, algunos con intervalos de regulación emocional o lucidos). Afecta a ambos sexos, y aproximadamente el 0,5 al 1,5 de la población la padece. El origen de esta enfermedad es multicausal con un gran componente genético neurobiológico, los factores psicosociales también influyen en su agravamiento. Requieren tratamiento farmacológico y psicoterapéutico excluyente, porque el riesgo al suicidio es muy alto en esta patología. Las fluctuaciones del estado de ánimo que caracteriza a esta enfermedad se alternan en estados de hipomanía (estado excitatorio) y estados de depresión muy marcados, estas manifestaciones de la enfermedad alteran las relaciones interpersonales, familiares, laborales y académicas. Al igual que el Trastorno obsesivo compulsivo, esta patología tiene un retraso en el adecuado diagnóstico, especialmente cuando solo se observa en la conducta la alteración depresiva, pero indagando profundamente han tenido aunque sea en el espacio acotado estados previos de hipomanía que pudo haber estado por términos de pocos días como antecedente, es por ello que es importante un estudio longitudinal de los episodios manifestados en el tiempo a partir de la salida de la adolescencia preferentemente.
Hay varias
presentaciones del trastorno bipolar entre ellos esta:
·
Trastorno Bipolar 1 (estado de
manía con o sin depresión) Aquí el paciente es altamente disfuncional y
requiere generalmente internación, hay que estar atento al alta de internación , pues es el período donde se
aprecia más intentos de suicidio)
·
Trastorno Bipolar 2 (hipomanía
y estado de depresión mayor)
·
Trastorno Ciclotímico (
hipomanía y síntomas depresivos leves)
·
Trastorno bipolar y Abuso de
sustancias
·
Trastorno bipolar y enfermedad
médica en comorbilidad.
·
Trastorno bipolar asociado a
otros trastornos en personalidad
En los casos de
estados de manía severa incluye síntomas psicóticos como estados de delirio
(síntomas positivos), en cambio los estados de hipomanía no lesionan el
funcionamiento a tal nivel pero es un estado excitatorio donde la persona se
encuentra hiperactivada, irritable y genera disfuncionalidad familiar.
En la manía este
estado anormal del procesamiento cognitivo conductual se manifiesta con ánimo
excitado anormal, expansivo y
persistente. Pero con anterioridad al episodio maníaco o posterior a este,
existe la presencia de estados de hipomanía en la historia del paciente. En la
manía la persona se manifiesta con una conducta de aumento desproporcionado de
su autoestima (grandiosidad y expansión del yo), un estado excitatorio en donde
el sujeto puede estar muy activo y sin dormir, aumentando su productividad e
incluso su libido sexual, la falta de control de los impulsos los lleva a
desordenes con la economía, gastos altos de tarjeta sin medir riesgos, firma de
documentos que comprometen la economía de la familia, estado de falta de
atención y distracción, aumento de la locuacidad esta verborreico pero pierde
la idea directriz de la conversación se dispersa sin poder tener la
conversación un orden, sus pensamientos se precipitan a mucha velocidad, idea
tras idea, hay un deterioro global de las funciones ejecutivas que repercuten
en su conducta interpersonal, por lo general requiere una internación para
regular ese estado excitatorio.
En los estados
depresivos, la persona tiene tendencia a la hipersomnia, pero también puede
llegar a tener insomnio de conciliación,
esta anérgico, le cuesta hacer las cosas, su curso de pensamiento es
lento y prevalece la anhedonia, que es la falta de placer a realizar o
experimentar estados de bienestar en todo lo que antes le producía placer.
Muchas veces aparecen estados de falta de apetito, hay fatiga y tienen cogniciones depresógenas, de
inutilidad y de sentimientos de culpa y desesperanza que deben ser evaluados
por la posibilidad de tener ideas de muerte de perder el sentido vital y
llevarlos a cometer un suicidio, en la bipolaridad el suicidio tiene una tasa
alta si no es tratado adecuadamente a través de la administración de fármacos
antipsicóticos.
Comorbilidades:
·
Comorbilidad con patologías orgánicas
como ser diabetes, patología cardiovascular, patologías autoinmunes.
·
Con otros trastornos
psiquiátricos como ser abuso de sustancias (Cannabis/cocaína), trastornos del
neurodesarrollo, déficit de atención e hiperactividad de adultos, trastornos de
la conducta alimentaria, trastornos de la ansiedad.
Es importante
trabajar terapéuticamente con terapia dialéctica conductual, trabajando las
emociones disruptivas de estos pacientes, identificando y pudiendo ayudarlos a
través de la psicoeducacion a la modulación no solo de sus emociones sino
también de sus conductas, identificando en forma precoz los síntomas
prodrómicos como ser las alteraciones del ciclo circadiano, la adhesión al
tratamiento farmacológico, así como al manejo interpersonal y/o conflictos
familiares que se suscitan, las formas comunicativas y las estrategias de
resolución de problemas especialmente en el ámbito laboral académico.
También el
enfoque psicológico debe ocuparse de la psicoeducación del núcleo familiar para
que pueda ayudar al paciente a la mantención del tratamiento tanto farmacológico
como psicológico, especialmente cuando están en fase depresiva que se niegan a
hablar o no cumplen con los horarios de las tomas farmacológicas, pues son
pacientes muy complejos para el tratamiento, siempre hay que estar atentos de
no descuidar las comorbilidades que como en el caso de la ansiedad se
complejizan en estados agudos de la misma con ataques de ansiedad, estados
convulsivos epileptoides a modo de crisis histérica.
La bipolaridad
es un trastorno complejo desafiante para el terapeuta, es importante el trabajo
en equipo para abordar la patología de manera integral, deben ser evaluados con
regularidad en las diferentes fases y en los estados de ansiedad, a los efectos
de ir detectando los cambios anímicos y la disfunción persistente para ajustar
en el caso del médico el reajuste y/o cambio medicamentoso si así lo requiere.
Licenciada
Mónica Arcas – Psicóloga clínica – 15 3488 2542 -
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