ANSIEDAD DE ALTO FUNCIONAMIENTO
Las
personas con ansiedad de alto funcionamiento son percibidas como grandes
triunfadores, ya que tienen un muy buen desempeño, rendimiento y perfeccionismo
en su trabajo, pero los demas no saben el costo que tiene esa conducta en la
salud, tampoco el afectado lo percibe conscientemente lo argumenta como una
forma triunfadora de “pararse en la vida”
Se trata de
personas que se encuentran siempre con “agenda llena” con dificultad de poder
negarse ante propuestas de los demás. Una actitud autocrítica severa y una
obsesividad por el trabajo los convierten en personas con el síndrome de work
alcoholic. Esta conducta tan rígida y ambiciosa le generan un alto rendimiento
en lo laboral y/o social
Sin
embargo, esta imagen exterior de que todo está bajo control no tiene nada que
ver con la realidad que estas personas atraviesan cada día en su interior, que
consiste en una lucha constante contra la ansiedad. Este perfeccionismo y
dominio aparente de la situación esconde un miedo al fracaso y la posibilidad
de decepcionar a los demás.
Este tipo
de ansiedad puede pasar fácilmente desapercibida, pero existen ciertas
características que hacen posible identificar a una persona que está
debatiéndose en silencio con este trastorno. Estas personas suelen tener
sintomatología que se expresa por alto nerviosismo, en lo observable vemos onicofagia
(comerse las uñas) tocarse el cabello, morderse los labios, mover o hacerse
crujir las articulaciones de las manos.
Presentan
pensamientos negativos, su alta auto exigencia los coloca en una situación
ansiosa en donde temen fracasar. No se pueden relajar, su mente no descansa, va
de pensamiento a pensamiento, viven generando ideas y no descansan, ya que su
tiempo es empleado para la productividad y la competencia constante, comienzan
a tener cansancio psicofísico, con fatiga, una sensación de imposibilidad de desconectarse,
esto se desplaza al ámbito familiar con las consecuencias negativas en su
entorno. Además, ese desgaste cotidiano y crónico actúa en todo el organismo,
produciéndose desajustes en lo gastrointestinal (alteraciones en la digestión,
colon irritable, acidez), en lo cardiovascular (mayor probabilidad de
enfermedades cardiovasculares) y alteraciones inmunológicas (mayor
predisposición a infecciones, enfermedades autoinmunes y oncológicas por el
alto impacto en el estrés crónico).
Lic,Monica
Arcas Psicóloga Clínica
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