miércoles, 14 de octubre de 2026

 

ANSIEDAD DE ALTO FUNCIONAMIENTO

Las personas con ansiedad de alto funcionamiento son percibidas como grandes triunfadores, ya que tienen un muy buen desempeño, rendimiento y perfeccionismo en su trabajo, pero los demas no saben el costo que tiene esa conducta en la salud, tampoco el afectado lo percibe conscientemente lo argumenta como una forma triunfadora de “pararse en la vida”

Se trata de personas que se encuentran siempre con “agenda llena” con dificultad de poder negarse ante propuestas de los demás. Una actitud autocrítica severa y una obsesividad por el trabajo los convierten en personas con el síndrome de work alcoholic. Esta conducta tan rígida y ambiciosa le generan un alto rendimiento en lo laboral y/o social

Sin embargo, esta imagen exterior de que todo está bajo control no tiene nada que ver con la realidad que estas personas atraviesan cada día en su interior, que consiste en una lucha constante contra la ansiedad. Este perfeccionismo y dominio aparente de la situación esconde un miedo al fracaso y la posibilidad de decepcionar a los demás.

Este tipo de ansiedad puede pasar fácilmente desapercibida, pero existen ciertas características que hacen posible identificar a una persona que está debatiéndose en silencio con este trastorno. Estas personas suelen tener sintomatología que se expresa por alto nerviosismo, en lo observable vemos onicofagia (comerse las uñas) tocarse el cabello, morderse los labios, mover o hacerse crujir las articulaciones de las manos.

Presentan pensamientos negativos, su alta auto exigencia los coloca en una situación ansiosa en donde temen fracasar. No se pueden relajar, su mente no descansa, va de pensamiento a pensamiento, viven generando ideas y no descansan, ya que su tiempo es empleado para la productividad y la competencia constante, comienzan a tener cansancio psicofísico, con fatiga, una sensación de imposibilidad de desconectarse, esto se desplaza al ámbito familiar con las consecuencias negativas en su entorno. Además, ese desgaste cotidiano y crónico actúa en todo el organismo, produciéndose desajustes en lo gastrointestinal (alteraciones en la digestión, colon irritable, acidez), en lo cardiovascular (mayor probabilidad de enfermedades cardiovasculares) y alteraciones inmunológicas (mayor predisposición a infecciones, enfermedades autoinmunes y oncológicas por el alto impacto en el estrés crónico).

Lic,Monica Arcas Psicóloga Clínica

 

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